15-06-2026, 09:46 PM
El niño miro al sargento y al principio no entendió su risa, en cierto momento, el mismo se tapó levemente la boca, claro, como se le ocurría revelar su identidad secreta así sin titubear. Así mismo, para ocultar su despiste el niño imitó a su mayor y ahora mismo referente de como ser un adulto (por varias razones) imitando su risa junto a él, solo que la suya sonaría bastante más aguda por su aguda voz.
~~KUAHAHAHAHAHA!
Tras esto le guiñó el ojo con una mirada de “te guardaré el secreto”, después de esto echo una leve sonrisa pues, en su cabeza, había resuelto un misterio. Kasui 1-0 mundo
El niño escuchó las palabras y nuevamente se sujetó la barbilla mirando a la nada, pasando así a pensar “claro, de eso se debe encargar el señor halloween”. En su cabeza, aquello tenía sentido pues siempre había relacionado una cosa con la otra más nunca había vivido esa tradición así que dio por hecho que era una persona en concreto.
El niño escuchó la promesa de mandarle soldados lo cual le provocó que hiciera un movimiento leve pero que para su poca expresión mostraba bastante ilusión, aún que no sabía muy bien cómo reflejarla, el niño cerró los puños, lo miró y asintió, demostrando que le parecía bien lo de sus compañeros.
Por último, el niño escuchó la última propuesta de su superior totalmente sorprendido, lo último que se esperaba era ese buen trato hacia su persona. Lo de entrenar con bambú y asegurarse de que iban a estar sus compañeros seguros le sonó más que bien, por ello, el niño se levantó de golpe poniéndose el cigarro en la boca. Al niño no le gustó para nada por lo que se dedicó a soplar levemente para finjir que fumaba, sin tener en cuenta que no estaba echando humo por la boca, pero claro, él antes no había fumado nada más que una calada jugando a ser el hombre del sombrero mano derecha de Elizabeth.
Con esto el niño asintió aún con su rostro impasible para asentir con la cabeza levemente y hacerle una leve reverencia al sargento, mostrando que estaba de acuerdo.
El niño se dispuso a marcharse emocionado por qué, esperaba tener que intentar matar a su superior y todo lo contrario. Así mismo, el niño, antes de irse se frenó en seco y miro a kageyama aún con el cigarro en la boca.
~~oh, casi lo olvidaba…ajá. La próxima vez que nos veamos, habré descubierto la manera de golpearte y entrenaremos.
Dijo aquello con su tono regular el cual era demasiado serio y frío para ser un niño, él era más o menos consciente de esto por lo que en un intento de ser algo más empatico con alguien que se había portado bien con él, trató de esbozar en su rostro. Le costó tanto, que las comisuras de los labios le temblequeaban al hacerlo, es más, se estaba muriendo de vergüenza al intentarlo, logrando una media sonrisa extraña más perturbadora que tierna, pero era lo máximo que podía ofrecer el muchacho.
~~ajá. Gracias.
Tras esto, el niño, por intentar sonreír y ser educado agradeciendo el cigarro se cayó de sus labios y le dio tan poca importancia que salió corriendo a buscar a bambú sin si quiera acordarse de que tenía un cigarro o de que quizás querían decirle algo más. Bueno, eso último si lo sabía, pero su batería social había acabado, el hombre le imponía bastante respeto, el suficiente como para sentirse agobiado después de socializar tanto con el.
El niño se marchó con su rostro inexpresivo pero, en sus ojos se podía ver que había pasado de estar triste a estar motivado.
~~KUAHAHAHAHAHA!
Tras esto le guiñó el ojo con una mirada de “te guardaré el secreto”, después de esto echo una leve sonrisa pues, en su cabeza, había resuelto un misterio. Kasui 1-0 mundo
El niño escuchó las palabras y nuevamente se sujetó la barbilla mirando a la nada, pasando así a pensar “claro, de eso se debe encargar el señor halloween”. En su cabeza, aquello tenía sentido pues siempre había relacionado una cosa con la otra más nunca había vivido esa tradición así que dio por hecho que era una persona en concreto.
El niño escuchó la promesa de mandarle soldados lo cual le provocó que hiciera un movimiento leve pero que para su poca expresión mostraba bastante ilusión, aún que no sabía muy bien cómo reflejarla, el niño cerró los puños, lo miró y asintió, demostrando que le parecía bien lo de sus compañeros.
Por último, el niño escuchó la última propuesta de su superior totalmente sorprendido, lo último que se esperaba era ese buen trato hacia su persona. Lo de entrenar con bambú y asegurarse de que iban a estar sus compañeros seguros le sonó más que bien, por ello, el niño se levantó de golpe poniéndose el cigarro en la boca. Al niño no le gustó para nada por lo que se dedicó a soplar levemente para finjir que fumaba, sin tener en cuenta que no estaba echando humo por la boca, pero claro, él antes no había fumado nada más que una calada jugando a ser el hombre del sombrero mano derecha de Elizabeth.
Con esto el niño asintió aún con su rostro impasible para asentir con la cabeza levemente y hacerle una leve reverencia al sargento, mostrando que estaba de acuerdo.
El niño se dispuso a marcharse emocionado por qué, esperaba tener que intentar matar a su superior y todo lo contrario. Así mismo, el niño, antes de irse se frenó en seco y miro a kageyama aún con el cigarro en la boca.
~~oh, casi lo olvidaba…ajá. La próxima vez que nos veamos, habré descubierto la manera de golpearte y entrenaremos.
Dijo aquello con su tono regular el cual era demasiado serio y frío para ser un niño, él era más o menos consciente de esto por lo que en un intento de ser algo más empatico con alguien que se había portado bien con él, trató de esbozar en su rostro. Le costó tanto, que las comisuras de los labios le temblequeaban al hacerlo, es más, se estaba muriendo de vergüenza al intentarlo, logrando una media sonrisa extraña más perturbadora que tierna, pero era lo máximo que podía ofrecer el muchacho.
~~ajá. Gracias.
Tras esto, el niño, por intentar sonreír y ser educado agradeciendo el cigarro se cayó de sus labios y le dio tan poca importancia que salió corriendo a buscar a bambú sin si quiera acordarse de que tenía un cigarro o de que quizás querían decirle algo más. Bueno, eso último si lo sabía, pero su batería social había acabado, el hombre le imponía bastante respeto, el suficiente como para sentirse agobiado después de socializar tanto con el.
El niño se marchó con su rostro inexpresivo pero, en sus ojos se podía ver que había pasado de estar triste a estar motivado.
Resumen
Karmas
