En alas del Milano [P.R.][Aventura T4][Kiyoshi]
#16
Confiar, eso es lo único que le queda a Kiyoshi. Debido a que el barco no da más y sucumbirá en cualquier momento, para escapar de aquí, su única oportunidad es Drax. Nadar por su cuenta es imposible, y el bote en el que se apoyan sus pies en cuestión de minutos se hundirá en el fondo del mar. Básicamente, es tener fe o la muerte, una dualidad de alternativas bastante lamentable. Sin embargo, el bucanero parece estar siendo iluminado y toma conciencia de los consejos que le da un ya temeroso Kiyoshi. Este último se fija en la ausencia de respiración en su compañero, hecho que le preocupa y no tarda en corregirle. — No seas tonto, no aguantes la respiración. Enfócate en respirar tranquilo y flotarás sin problema. — Además, controlar la forma de inhalar y exhalar aire también le permitirá guardar la calma y reaccionar mejor ante toda esta situación tan caótica, aunque, si lo pensamos bien, podríamos decir que Drax se siente mejor en un ambiente de este estilo. En su contraparte, Kiyoshi detesta que no haya silencio, limpieza y calma.

— Bien, así estás mejor. — Al notar que no hay peligro, o al menos no demasiado, el médico salta del bote y cae en el pecho de su improvisado bote. Eso sí, en cada mano lleva un remo, los cuales mete al agua para ayudar a Drax a avanzar y así no se desgaste en demasía de cara a llegar a la isla. Sin embargo, algo cambia dentro de Kiyoshi. Ve cómo Peter a duras penas intenta sacar a Gamora del agua, por lo que suelta un remo para tomar el restante con ambas manos y estirarlo hacia el frente, dejando recto sus brazos para que así la punta llegue hasta ellos. — ¡Tonto! ¡Sujétate y vayamos a la orilla! — Lamentablemente, este plan no funciona. Drax, en un movimiento veloz e impredecible, gira. Kiyoshi a duras penas alcanza a reaccionar y da un pequeño salto para ahora situarse en la espalda de Drax. Al ser tan repentino todo, el remo se le suelta y cae al agua. — ¡Espera, Drax! — Nada de esperar. El otro ya le ha metido turbo para ir hasta la orilla.

A lo lejos, Kiyoshi solo ve como el resto de tripulantes se salva y el barco sigue hundiéndose en las turbias aguas del mar del Grand Line. No se le ve tan contento como a Drax, quien goza el hecho de poder nadar con tanta maestría. Kiyoshi debería estar contento, pues significa que no se ahogará, pero como ya mencionamos antes, llegó a sentir simpatía por esta tropa de descerebrados. No le gustaría que les pase algo por haberlos dejado ahí, a la deriva, sin hacer nada para ayudarlos.

— Lo estás haciendo bien. Quién iba a decir que tenías un talento natural para esto. — Pasados los segundos, busca retomar el diálogo con el bucanero, intentando así sacar los pensamientos pesimistas de su cabeza. Incluso se voltea para mirar de cara a Jaya y no el barco con aquellos que quedaron atrás. Pasados los minutos, nuestra querida dupla vuelve a tierra firma. Kiyoshi no tarda en descender del “bote” apenas puede y se regocija caminando sobre la arena. Tanto tambaleo ya lo tenía un poco mareado. — Bien hecho, Drax. Realmente nos has salvado. — Quienes no se salvarán son aquellos que se ríen observando el hundimiento a lo lejos. No hay que ser muy avispado para identificarlos, por lo que el temperamento del médico no tarda en salir a flote.

A paso veloz avanza hacia ellos y, tras tomar el rifle desde su espalda, los apunta directamente con la intención de disparar, o eso les hace creer. — ¿Se puede saber de qué se están riendo, panda de tontos? — Por supuesto, no se da cuenta que, entre tanto tipo “cualquiera”, se encuentra alrededor uno más peligroso. Por ahora, solo se centra en el grupo molesto. — Si son tan valientes como para reírse desde la distancia, vayan ustedes mismos a reírse de frente con esos piratas. Sin duda mostraron mucho más valor del que ustedes demuestran aquí, imbéciles. — Kiyoshi, quien definitivamente no nació para ser un pirata, sabe de sobremanera lo difícil que es tener esta vida, que es arriesgar tu existencia en el día a día y pasar por momentos en los que parece que el mundo te caerá encima. Si a eso le sumamos la simpatía creciente por esos tipos, realmente está molesto por la burla que tiene que presenciar. — Lárguense de mi vista en este momento o mi compañero… — Se toma una pausa para llamarlo. — ¡Drax, ven aquí! Estos tipos quieren jugar a las luchitas contigo. — Al terminar, retoma el diálogo con los otros. — O mi compañero puede reírse junto a ustedes, si es que eso les parece bien.

Lávense las manos
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 785 + 0 = 785
Energia: 1862 + 20 = 1882
Espiritu: 796 + 0 = 796


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RE: En alas del Milano [P.R.][Aventura T4][Kiyoshi] - por Kiyoshi Maeda - 15-06-2026, 11:10 PM

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