15-06-2026, 11:58 PM
Mi rival se disponía a volver a castigar mi cabeza y con el haki de observación medio expandido a diez metros como único sustituto fiable de una visión que el lago había dejado parcialmente dañada pude seguir cada uno de sus movimientos en el instante previo al impacto con una precisión que mis ojos no hubieran podido darme en ese momento, siendo esa información lo que me permitió confiar en que el haki de armadura que recubría mi cabeza y el tekkai que tensaba cada músculo desde los pies hasta la cúspide de mi calva serían suficientes para absorber lo que venía. El cabezazo llegó cargado de una electricidad que achicharró y electrocutó cada centímetro de mi cuerpo empapado confirmando que había calculado bien porque no fue el final, pero me quede completamente inmóvil en el agua con la mirada ensombrecida y los ojos cerrados al instante siguiente del impacto mientras aquel gyojin exhibicionista me soltaba de ambos antebrazos y se alejaba diez metros de mi posición confiado en que la brutalidad de su ataque había sido suficiente para darle la victoria.
Lo oí hablar mientras recorría esa distancia con la nitidez que solo dos gyojin podían compartir bajo el agua, diciéndome que era un fraude y que no podía protegerme a mí. Algo en mi interior procesó cada una de esas palabras de una manera que no esperaba, no como insultos sino como gasolina, porque había algo profundamente irónico en escuchar a un gyojin que servía a piratas hablar ser un fraude mientras yo permanecía inmóvil con la mirada ensombrecida canalizando todo el coraje acumulado desde que entramos a esta guarida, desde los cadáveres de los marines cuyas chapas seguían guardadas en el bolsillo interior izquierdo de mi gabardina, desde el mensaje en sangre, desde este mismo gyojin que había elegido ponerse al servicio de quienes destruían familias, concentrándolo todo en mi puño derecho mientras el haki de armamento medio teñía mis nudillos de negro metálico y el veneno chorreaba desde ellos mezclándose con el agua a mi alrededor en una nube oscura y silenciosa que no podía ver desde donde estaba porque yo seguía sin moverme, con los ojos cerrados, con la mirada ensombrecida, como si el combate ya hubiera terminado a su favor.
“Lo único fraudulento es tu apreciación de los de tu raza” – respondí con una voz que no necesitaba ser un grito para llegar hasta los oídos de mi rival quien empezaba a darse la vuelta para seguir insultándome, encarándome y diciendo que era una vergüenza para nuestra raza, pero no llegó a terminar la frase porque en el instante en que su cuerpo completó el giro recorté los diez metros que nos separaban a una velocidad que seguramente no esperaba viniera de alguien que había recibido aquel castigo que yo había recibido. Mi puño derecho salió disparado hacia su cara, siendo ese el punto exacto donde toda la rabia acumulada encontró su cauce natural, sin contenerme de ninguna manera, golpeándole a la altura del tabique y entre los ojos con una técnica que combinaba todo mi conocimiento sobre el gyojin karate y el rokushiki y que en ese momento era el epítome de mi poder y la muestra de que era capaz de aprovechar al máximo los años de entrenamiento y combates sin fin, saliendo mi rival disparado en dirección contraria recorriendo treinta y dos metros a través del agua de la sala esférica mientras yo procesaba en el instante posterior al impacto que no era el único capaz de alcanzar velocidades inimaginables para los humanos porque por algo también era un gyojin.
Sin detenerme en una única ofensiva y recortando nuevamente la distancia antes de que se recuperara llevando mi puño izquierdo recubierto en haki de armamento y chorreando veneno a mis costados, castigué su cara en la misma zona donde había golpeado inicialmente con un segundo puñetazo esta vez con mi mano izquierda. El mismo evocaba en mí gran dolor y tristeza al mismo tiempo que lo lanzaba porque recordaba a aquellos compañeros cuyo final había sido el mismo al de aquellos cuyas chapas guardaba en el bolsillo y cuya masacre había sido el detonante de todo lo que estaba ocurriendo en esta sala. Haciendo con el impacto crujir el cráneo de aquel pirata de tal forma que el agua engulló el sonido con su densidad dejándome únicamente el sentido del tacto en el momento del impacto para aseverar que aquel puñetazo le había destruido la cabeza, aquella con la que había atacado y de la cual seguramente se sentía tan orgulloso, confirmándomelo mi haki de observación expandido a diez metros instantes después mientras el veneno de mis nudillos seguía disolviéndose en el agua entre los dos, aquel gyojin exhibicionista salió disparado otros diez metros de distancia.
“Quebraré tu determinación tanto como he hecho ahora con tu cabeza si insistes en seguir” – le dije con una voz incapaz de ocultar mi ira mientras el haki de armamento medio seguía tiñendo de negro metálico ambos puños y mi cabeza, esperando su respuesta sin bajar la guardia ni un instante y acercándome hasta donde se encontraba acortando la distancia cinco metros – “Ríndete ahora, o atente a las consecuencias, pirata.”
Lo oí hablar mientras recorría esa distancia con la nitidez que solo dos gyojin podían compartir bajo el agua, diciéndome que era un fraude y que no podía protegerme a mí. Algo en mi interior procesó cada una de esas palabras de una manera que no esperaba, no como insultos sino como gasolina, porque había algo profundamente irónico en escuchar a un gyojin que servía a piratas hablar ser un fraude mientras yo permanecía inmóvil con la mirada ensombrecida canalizando todo el coraje acumulado desde que entramos a esta guarida, desde los cadáveres de los marines cuyas chapas seguían guardadas en el bolsillo interior izquierdo de mi gabardina, desde el mensaje en sangre, desde este mismo gyojin que había elegido ponerse al servicio de quienes destruían familias, concentrándolo todo en mi puño derecho mientras el haki de armamento medio teñía mis nudillos de negro metálico y el veneno chorreaba desde ellos mezclándose con el agua a mi alrededor en una nube oscura y silenciosa que no podía ver desde donde estaba porque yo seguía sin moverme, con los ojos cerrados, con la mirada ensombrecida, como si el combate ya hubiera terminado a su favor.
“Lo único fraudulento es tu apreciación de los de tu raza” – respondí con una voz que no necesitaba ser un grito para llegar hasta los oídos de mi rival quien empezaba a darse la vuelta para seguir insultándome, encarándome y diciendo que era una vergüenza para nuestra raza, pero no llegó a terminar la frase porque en el instante en que su cuerpo completó el giro recorté los diez metros que nos separaban a una velocidad que seguramente no esperaba viniera de alguien que había recibido aquel castigo que yo había recibido. Mi puño derecho salió disparado hacia su cara, siendo ese el punto exacto donde toda la rabia acumulada encontró su cauce natural, sin contenerme de ninguna manera, golpeándole a la altura del tabique y entre los ojos con una técnica que combinaba todo mi conocimiento sobre el gyojin karate y el rokushiki y que en ese momento era el epítome de mi poder y la muestra de que era capaz de aprovechar al máximo los años de entrenamiento y combates sin fin, saliendo mi rival disparado en dirección contraria recorriendo treinta y dos metros a través del agua de la sala esférica mientras yo procesaba en el instante posterior al impacto que no era el único capaz de alcanzar velocidades inimaginables para los humanos porque por algo también era un gyojin.
Sin detenerme en una única ofensiva y recortando nuevamente la distancia antes de que se recuperara llevando mi puño izquierdo recubierto en haki de armamento y chorreando veneno a mis costados, castigué su cara en la misma zona donde había golpeado inicialmente con un segundo puñetazo esta vez con mi mano izquierda. El mismo evocaba en mí gran dolor y tristeza al mismo tiempo que lo lanzaba porque recordaba a aquellos compañeros cuyo final había sido el mismo al de aquellos cuyas chapas guardaba en el bolsillo y cuya masacre había sido el detonante de todo lo que estaba ocurriendo en esta sala. Haciendo con el impacto crujir el cráneo de aquel pirata de tal forma que el agua engulló el sonido con su densidad dejándome únicamente el sentido del tacto en el momento del impacto para aseverar que aquel puñetazo le había destruido la cabeza, aquella con la que había atacado y de la cual seguramente se sentía tan orgulloso, confirmándomelo mi haki de observación expandido a diez metros instantes después mientras el veneno de mis nudillos seguía disolviéndose en el agua entre los dos, aquel gyojin exhibicionista salió disparado otros diez metros de distancia.
“Quebraré tu determinación tanto como he hecho ahora con tu cabeza si insistes en seguir” – le dije con una voz incapaz de ocultar mi ira mientras el haki de armamento medio seguía tiñendo de negro metálico ambos puños y mi cabeza, esperando su respuesta sin bajar la guardia ni un instante y acercándome hasta donde se encontraba acortando la distancia cinco metros – “Ríndete ahora, o atente a las consecuencias, pirata.”
Resumen
Haki, Pasiva y Karmas
Belico
Gastos

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