17-06-2026, 09:24 PM
La voz de Seraphim atraía a todo tipo de personas, y justamente el escenario que estaba viviendo le demostraba que esto era así. Primero salieron unos niños revoltosos con energía de unas casas que al principio parecieron tímidos y recatados, pero después se volvió todo un caos. Al ver como pequeñas criaturas iban corriendo por ese chinarro se le notaba que esos niños estaban acostumbrados a ese lugar, cosa que Seraphim le hizo enderezarse un poco y soltar un leve grito de sorpresa. No fue nada del otro mundo, más bien una acción esporádica que tienes cuando algo te asusta de golpe.
Cuando unas pequeñas niñas salieron poco después de esos revoltosos muchachos, el tirón que sintió en su falda/pantalón —porque Seraphim le encantaba vestir a la moda y obviamente iba a llevar falda— le hizo agachar la mirada para encontrarse con esos ojos grandes e inocentes. Le encantaba que la mirasen como alguien a quien adorar, cual figura religiosa o una obra de arte, así que eso que dijo la niña con una voz dulce la hizo sonreír ampliamente con algo de ego. Le gustaba relacionarse más con las mujeres que admiraban su belleza porque sentía que congeniaba mejor que con hombres; pues generalmente el sexo contrario solo la ve como algo lascivo mientras que las mujeres la admiran como una Diosa.
— Oh, querida, quizá es porque tu mami no tenga el encanto natural que tengo yo. —Se echo el cabello hacia atrás con su mano diestra, y después se agachó a la altura de las niñas que la admiraban.— Para ser como yo hay que tener talento natural, y aunque no lo tengais puedo daros unos truquitos que de mayor podréis usar. Como por ejemplo… —Mientras ella hablaba con las niñas ya estaba viendo como un viejo que salió de otra casa le miraba de tal forma que se la estaba comiendo en todos sus sentidos. Y a ver, para ella ese tipo de miradas eran normales porque su intención de seducir y ser guapa lo hacía a posta para ganarse a los de esa calaña. Justo por eso es que a esas niñas les dio el ejemplo claro, poniéndose de pie y dando un par de pasos hacia delante, dejando a las infantes detrás de ella, y echando su cuerpo hacia delante con una pose sugerente; la mano tras su nuca y una sonrisa completamente fingida. Y tan fingida porque a ella los viejos verdes (a no ser que sean guapísimos y bien cuidados) no le hacen nada de gracia. Pero todo sea por ganarse a ese pueblucho de mierda para hacer bien su misión.— Ara, ara~ Caballero, ¿no quiere acercarse a que le demos algo de comida y cuidados que mis compañeros allá pueden proporcionarle? Soy la mensajera de la Marina, el pequeño ángel, ¿quiere que le ayudemos? —Con otra pose dulce, ella suelta una pequeña carcajadita de estas tan fingidas que hasta parece de muñeca artificial.
Pero, aunque fuera una buena mentirosa, a veces las mentiras duran muy poco si los esquemas se rompen. Y al ver a sus compañeros con las cabezas hundidas en la tierra eso hace que apriete sus puños para aguantar la rabia. En serio, ¿¡POR QUE LE HA TENIDO QUE TOCAR CON INÚTILES!?
— Venid conmigo, niñas. Si veis que este angelito se enfada es porque también tenemos un poco de mal genio, pero no os asustéis, ¿vale? —Diría con una sonrisa para que, segundos después, cuando comienza a caminar hacia sus compañeros es que, a lo lejos, les grite:— ¡VOSOTROS DOS, DEJAD DE HACER EL IDIOTA Y EMPEZAR VUESTRO TRABAJO! ¡DAD EJEMPLO COMO SIERVOS DEL ÁNGEL DE LA MARINA! ¡YA! —Con fuerza da esas órdenes intentando que su voz ahora fuera imponente, aunque no sabe si intentará convencer a esos dos para hacer esa tarea. Vuelve a las niñas con una risita inocente de esas que parece que no ha roto un plato, pero la realidad es que esconde a alguien un poco más chungo de lo que aparenta.
Cuando unas pequeñas niñas salieron poco después de esos revoltosos muchachos, el tirón que sintió en su falda/pantalón —porque Seraphim le encantaba vestir a la moda y obviamente iba a llevar falda— le hizo agachar la mirada para encontrarse con esos ojos grandes e inocentes. Le encantaba que la mirasen como alguien a quien adorar, cual figura religiosa o una obra de arte, así que eso que dijo la niña con una voz dulce la hizo sonreír ampliamente con algo de ego. Le gustaba relacionarse más con las mujeres que admiraban su belleza porque sentía que congeniaba mejor que con hombres; pues generalmente el sexo contrario solo la ve como algo lascivo mientras que las mujeres la admiran como una Diosa.
— Oh, querida, quizá es porque tu mami no tenga el encanto natural que tengo yo. —Se echo el cabello hacia atrás con su mano diestra, y después se agachó a la altura de las niñas que la admiraban.— Para ser como yo hay que tener talento natural, y aunque no lo tengais puedo daros unos truquitos que de mayor podréis usar. Como por ejemplo… —Mientras ella hablaba con las niñas ya estaba viendo como un viejo que salió de otra casa le miraba de tal forma que se la estaba comiendo en todos sus sentidos. Y a ver, para ella ese tipo de miradas eran normales porque su intención de seducir y ser guapa lo hacía a posta para ganarse a los de esa calaña. Justo por eso es que a esas niñas les dio el ejemplo claro, poniéndose de pie y dando un par de pasos hacia delante, dejando a las infantes detrás de ella, y echando su cuerpo hacia delante con una pose sugerente; la mano tras su nuca y una sonrisa completamente fingida. Y tan fingida porque a ella los viejos verdes (a no ser que sean guapísimos y bien cuidados) no le hacen nada de gracia. Pero todo sea por ganarse a ese pueblucho de mierda para hacer bien su misión.— Ara, ara~ Caballero, ¿no quiere acercarse a que le demos algo de comida y cuidados que mis compañeros allá pueden proporcionarle? Soy la mensajera de la Marina, el pequeño ángel, ¿quiere que le ayudemos? —Con otra pose dulce, ella suelta una pequeña carcajadita de estas tan fingidas que hasta parece de muñeca artificial.
Pero, aunque fuera una buena mentirosa, a veces las mentiras duran muy poco si los esquemas se rompen. Y al ver a sus compañeros con las cabezas hundidas en la tierra eso hace que apriete sus puños para aguantar la rabia. En serio, ¿¡POR QUE LE HA TENIDO QUE TOCAR CON INÚTILES!?
— Venid conmigo, niñas. Si veis que este angelito se enfada es porque también tenemos un poco de mal genio, pero no os asustéis, ¿vale? —Diría con una sonrisa para que, segundos después, cuando comienza a caminar hacia sus compañeros es que, a lo lejos, les grite:— ¡VOSOTROS DOS, DEJAD DE HACER EL IDIOTA Y EMPEZAR VUESTRO TRABAJO! ¡DAD EJEMPLO COMO SIERVOS DEL ÁNGEL DE LA MARINA! ¡YA! —Con fuerza da esas órdenes intentando que su voz ahora fuera imponente, aunque no sabe si intentará convencer a esos dos para hacer esa tarea. Vuelve a las niñas con una risita inocente de esas que parece que no ha roto un plato, pero la realidad es que esconde a alguien un poco más chungo de lo que aparenta.
Resumen y demás
