Cuarto Frío [Priv. Jin] [Pasado]
#10
Por supuesto que querría un contrato de confidencialidad, y de hecho si algo salía mal, era mejor tenerlo a mano con todas las cláusulas posibles. —No se preocupe, me encargaré de redactar el contrato en la mayor brevedad posible. — Las palabras salían con la misma calma que si estuvieran hablando del clima pese a lo que se iba a dar en ese lugar. Retiró el Den-Den Mushi de su bolsillo y lo miró de forma indiferente, marcando el número concreto. —Es un hombre que abusó del alcohol hasta que su hígado terminó dañado. Requiere un trasplante, ¿es suficiente para usted, señor Hyákinthos? — Hizo una breve pausa, calmada y tranquila. —Y además, de alguien capaz de soltar mucho dinero, lo que significa que, si tiene éxito, por mucho que lo haga por “amor al arte”, puede salir de aquí con una bonita suma. Además, como ve tenemos todo a su disposición, lo que significa que efectivamente tiene usted la nevera para conservar todo lo que le haga falta. No será la única vez que trabaje con nosotros si sale todo exitoso.

Deseaba realmente que no solo fuera bueno en la intimidad, también más allá. Su confianza era sublime y al inicio él mismo confiaba también en el pelirrosa, la diferencia era que en ese momento, sin embargo, conocía una nueva dificultad; sus problemas de memoria. Teniendo esa nueva información en mano lo mejor era saber que podía ser capaz de trabajar incluso con ese problema.

Y es que el mismo Rafael lo había dicho de hecho, no parecía ni recodar ni decir bien su nombre, o su apellido, y no era la primera vez en ese mismo día. Rafael, de hecho, al escucharlo, hizo una mueca con el puro de disgusto, elevando ligeramente una de sus mejillas. —Si tan fácil es para ti capturar a alguien a plena luz del día, un puto atleta, y delante de personas, en plena calle, con malditos Marines a cada rincón, ve tú mismo, estúpido. A ver si es simple para ti también. — Claro que, eso había sido mencionado mucho antes del shock que había padecido. Algo inesperado al rostro que tenía frente a él. Jin, sin embargo, ahora se encontraba sumamente sorprendido debido a la repentina agresividad del pelirrosa, quien hasta entonces había estado calmado y tranquilo, ahora se mostraba extrañamente hostil. El propio Jin, cuando colocó la mano en su hombro, trató de calmarlo. Eso era extraño, muy extraño. Lo miró desde la espalda una vez Rafael se había desvanecido como el propio aire, viendo fijamente al pelirrosa.

—Hyákinthos, ¿se encuentra bien?

Porque esa discusión fue un sinsentido, extraño. Lo dejó respirar por un momento, aprovechando para terminar de tomar lo necesario para el siguiente sujeto para el trasplante. Afortunadamente para entonces el pelirrosa parecía haberse calmado un poco. Suficiente para que se disculpara. Jin, sin embargo, no parecía molesto ni afectado, por el contrario, se mostró tranquilo y calmado, revisando su Den-Den Mushi y el resto del mobiliario. —No se preocupe, señor Hyákinthos. No sabía que le molestaba tanto un puro, pero se lo tendré advertido para que no se repita. Le garantizo que no siempre es tan infantil, hoy parece tener un mal día, solo fuma puros cuando tiene un mal día. Tampoco es excusa para comportarse como lo hizo, por eso también me disculpo en su nombre. Suele ser eficaz y es extraño el comportamiento que ha tenido hoy. Me pregunto qué diantres le habrá pasado para que esté así. Normalmente no se impresiona tanto por el físico de nadie. — Era algo que no podía dejar de darle vueltas. Quizás más tarde le preguntaría al propio Rafael en privado.

Asintió con la cabeza cuando pronunció su nombre. Es más, aprovechó para tomar un pequeño papel, donde escribió el nombre del que sería su segundo socio; Rafael De Luca. —Tiene su nombre y apellido, es un post it, puede pegarlo en su cuaderno para que no se le olvide si lo necesita. — Extendió su diestra calmadamente hacia el pelirrosa y, a continuación, contempló cómo volvía a sedar al joven que parecía estar despertando de nuevo.

—Pensé que lo haría con él despierto, supongo que incluso usted quiere evitar los gritos. — Habló con la misma calma como si hablara del propio clima pese a lo que acababa de decir. ¿Le incomodaba Rafael? Dejó escapar un suspiro. Se acercó al hombre cuando vio que se mordía el labio inferior, el mismo gesto que lo hizo reconocerlo. Elevó su diestra, tomando su mentón, tratando de hacerlo frenar. —Por el momento, no tengo a nadie más, si necesita a otro, necesitaré más tiempo. Se quedará, pero también porque necesito que vea sus capacidades y que no le traigo a un cualquiera. Puede ser algo insoportable a veces, pero su trabajo es tan excelente como el mío.

Apartó suavemente su diestra, observando al varón con la misma calma inicial y caminó por la clínica improvisada, ahora con sus manos en los bolsillos, a la vez que escuchaba el agua de la desinfección apagarse. —Por favor, Hyákinthos, confíe aunque sea solo un poco en Rafael. Si no lo soporta hoy, trataré de buscar a otra persona lo antes posible. Dele una oportunidad del mismo modo que yo se la doy a usted.

Los pasos de Rafael pronto se dieron a conocer, al momento de que el varón se presentaba, todavía con el rostro pálido. Al verlos, miró a ambos, primero a Cherry, luego a Jin, repitiendo el proceso varias veces. No hubo palabras, pero Jin frunció las cejas, más serio.

—Más te vale tranquilizarte, no quiero buscare otro médico, Rafael.

El rubio asintió con la cabeza, tragando saliva, tomando una de las batas médicas que encontró de su talla y, finalmente, se acercó, pero siempre con una distancia prudente. Abrió la boca, tratando de hablar, volviéndola a cerrar de nuevo. —¿Qué diantres te pasa hoy? No importa, luego hablaremos en privado de tu comportamiento, Rafael.

Se escuchó cómo tragó saliva, el sudor frío, pese a haberse duchado con agua fría, parecía volver como nunca antes. Temblaba, carraspeó, tratando de volver a hablar. —¿No le... dijo nada? — Jin volvió la mirada hacia el rubio, ahora extrañado, arqueando una de sus cejas. 

—¿De qué mierda me estás hablando? ¿Quién me tiene que decir algo?

Rafael automáticamente negó con la cabeza, sacudiéndola enérgicamente. —Nada nada, quiero decir, de que... Bueno... Ehh... Takano. Takano si no te dijo nada de mi llegada. — Jin mantenía la ceja enarcada, moviendo la cabeza de lado a lado y rodando los ojos.

—Déjate de estupideces y discúlpate al señor Hyákinthos. — Rafael lo miró, ahora sintiéndose algo más calmado, pero todavía con la tensión en el cuerpo. En su cabeza, pensó, que quizás eso sería en privado, lo mejor sería fingir que todo estaba bien. Jin no parecía saber nada. Extendió su mano hacia el pelirrosa.

—Mis más sinceras discuplas, señor... ¿Hyákinthos dijo Jin? Procuraré no repetir lo de hoy. Mi nombre es Rafael De Luca. Es un placer.
[Imagen: bTjgVIr.png]
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Cuarto Frío [Priv. Jin] [Pasado] - por Hyákinthos - 21-04-2026, 08:35 AM
RE: Cuarto Frío [Priv. Jin] [Pasado] - por Onizuka Jin - 18-06-2026, 12:30 AM

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