18-06-2026, 01:55 AM
Seguía enseñando los carteles cuando vio llegar al resto de sus compañeros. Le sorprendió que Shirohime no llegara haciendo su típico espectáculo, de hecho fue todo lo contrario, llegó con un semblante serio y sin hablar con nadie. - ¿A esta qué mosca le picó? - Dijo para si mismo, pues nunca la había visto tan seria. Estuvo muy tentado a preguntarle si estaba en sus días, pero sabía lo mal que podía salir eso, por lo que simplemente la dejó seguir su rumbo sin molestarla.
Su nuevo capitán le advirtió de que aquel cartel no era algo de lo que sentirse muy orgulloso, tampoco es que se sintiese bien tener un precio sobre su cabeza, pero al menos era una prueba de que estaba avanzando. Sabía las consecuencias que eso conllevaba, aunque ahora que iba a formar parte de los toros negros, tenía serías dudas de si volvería a poder pasar desapercibido. - Bueno, tienes razón, era genial cuando para la marina era como una persona común, supongo que ahora actuarán con solo verme, pero supongo que con gajes del oficio. Me adaptaré... Creo. - Cómo era el primer cartel del peliblanco, realmente no dimensionaba las consecuencias que aquello podría traer, por suerte ahora estaba en un grupo y no tendría que arreglárselas por su cuenta, aquello era más que un alivio.
Se sorprendió un poco cuando el Panda le mencionó que el número era pequeño, comparado con Kisuke y el Mink, claramente era inferior, pero para él, era una fortuna. Aunque le cueste, tendrá que acostumbrarse a los estándares que se manejan por estos mares. - Si el número crece es porque algo estamos haciendo bien, así que espero que cambie pronto. - Tras decir eso enrolló el papel con los carteles y se lo puso bajo el brazo, pues ya no tenía nada más que leer de ese periódico.
Dean miró nuevamente a su capitán cuando mencionó a Kasui, ya que no se esperaba que ese chiquillo interactuara con tanta gente en tan poco tiempo, más sabiendo lo mal que se le da socializar. Al menos dio la tranquilidad de que no se iba a quedar solo, lo cual era bueno, aunque el albino ya estaba tranquilo con ese tema tras la conversación que tuvo hace un par de noches con él. Iba a estar bien y quizá lo mejor para él sea continuar en el South Blue, a lo mejor en el futuro volverán a cruzar caminos.
Pasó poco rato hasta que Kisuke reveló que nos dirigíamos hasta la isla Mogaro, del Nuevo Mundo. Ahora es cuando realmente empezaba su aventura, por lo que cierta emoción le recorrió el cuerpo, aunque intentó esconderla lo más que pudo, ya que se avecinaba un largo, pero largo viaje.
Suspiró cuando comentó el tema del adoctrinamiento, ya que era muy consiente del intenso entrenamiento al que los iban a someter. Él quería hacerse fuerte, era una de las cosas que más ansiaba en ese momento, pero también sabía del esfuerzo que aquello le iba a conllevar, por lo que tenía que prepararse tanto física como psicológicamente para lo que viene. Su primer objetivo era poder sacar el máximo partido a la habilidad de su fruta del diablo, además de poder mejorar como espadachín, para eso su capitán será fundamental.
Subió al barco rápidamente cuando le dieron la orden de encargarse de la mesana, para cumplir su labor. Por primera vez, formará parte de una grupo, esperaba estar a la altura y sobre todo que no le pidieran nada relacionado a la navegación, pues era un completo ignorante en la materia. Por suerte, recuerda que en la presentación Kelvin mencionó saber cómo manejar un barco, así que podía dejarle esa tarea a él.
Por un motivo que desconoce, se le vino a la mente un pensamiento sobre que este grupo podía parecer una tripulación pirata, aquello le disgustó, pues su animadversión por esos delincuentes sigue estando presente, aunque conoce a algunas excepciones, sigue pensando mal de la mayoría de ellos. Ese pensamiento no perduró mucho, pues él tenía claro que esto era muy diferente, pues todos ellos compartían un objetivo mucho más ambicioso que cualquier pirata, todos ellos buscaban acabar con el Gobierno y no descansarán hasta lograrlo, de a poco ya empieza a confiar en la convicción de cada uno de los Toros Negros.
Su nuevo capitán le advirtió de que aquel cartel no era algo de lo que sentirse muy orgulloso, tampoco es que se sintiese bien tener un precio sobre su cabeza, pero al menos era una prueba de que estaba avanzando. Sabía las consecuencias que eso conllevaba, aunque ahora que iba a formar parte de los toros negros, tenía serías dudas de si volvería a poder pasar desapercibido. - Bueno, tienes razón, era genial cuando para la marina era como una persona común, supongo que ahora actuarán con solo verme, pero supongo que con gajes del oficio. Me adaptaré... Creo. - Cómo era el primer cartel del peliblanco, realmente no dimensionaba las consecuencias que aquello podría traer, por suerte ahora estaba en un grupo y no tendría que arreglárselas por su cuenta, aquello era más que un alivio.
Se sorprendió un poco cuando el Panda le mencionó que el número era pequeño, comparado con Kisuke y el Mink, claramente era inferior, pero para él, era una fortuna. Aunque le cueste, tendrá que acostumbrarse a los estándares que se manejan por estos mares. - Si el número crece es porque algo estamos haciendo bien, así que espero que cambie pronto. - Tras decir eso enrolló el papel con los carteles y se lo puso bajo el brazo, pues ya no tenía nada más que leer de ese periódico.
Dean miró nuevamente a su capitán cuando mencionó a Kasui, ya que no se esperaba que ese chiquillo interactuara con tanta gente en tan poco tiempo, más sabiendo lo mal que se le da socializar. Al menos dio la tranquilidad de que no se iba a quedar solo, lo cual era bueno, aunque el albino ya estaba tranquilo con ese tema tras la conversación que tuvo hace un par de noches con él. Iba a estar bien y quizá lo mejor para él sea continuar en el South Blue, a lo mejor en el futuro volverán a cruzar caminos.
Pasó poco rato hasta que Kisuke reveló que nos dirigíamos hasta la isla Mogaro, del Nuevo Mundo. Ahora es cuando realmente empezaba su aventura, por lo que cierta emoción le recorrió el cuerpo, aunque intentó esconderla lo más que pudo, ya que se avecinaba un largo, pero largo viaje.
Suspiró cuando comentó el tema del adoctrinamiento, ya que era muy consiente del intenso entrenamiento al que los iban a someter. Él quería hacerse fuerte, era una de las cosas que más ansiaba en ese momento, pero también sabía del esfuerzo que aquello le iba a conllevar, por lo que tenía que prepararse tanto física como psicológicamente para lo que viene. Su primer objetivo era poder sacar el máximo partido a la habilidad de su fruta del diablo, además de poder mejorar como espadachín, para eso su capitán será fundamental.
Subió al barco rápidamente cuando le dieron la orden de encargarse de la mesana, para cumplir su labor. Por primera vez, formará parte de una grupo, esperaba estar a la altura y sobre todo que no le pidieran nada relacionado a la navegación, pues era un completo ignorante en la materia. Por suerte, recuerda que en la presentación Kelvin mencionó saber cómo manejar un barco, así que podía dejarle esa tarea a él.
Por un motivo que desconoce, se le vino a la mente un pensamiento sobre que este grupo podía parecer una tripulación pirata, aquello le disgustó, pues su animadversión por esos delincuentes sigue estando presente, aunque conoce a algunas excepciones, sigue pensando mal de la mayoría de ellos. Ese pensamiento no perduró mucho, pues él tenía claro que esto era muy diferente, pues todos ellos compartían un objetivo mucho más ambicioso que cualquier pirata, todos ellos buscaban acabar con el Gobierno y no descansarán hasta lograrlo, de a poco ya empieza a confiar en la convicción de cada uno de los Toros Negros.
Resumen
Karmas
