18-06-2026, 01:57 PM
Narrador / María Merlot
La mestiza correspondió el abrazo de la pequeña niña con amor maternal, con sincera empatía y simpatía, como era habitual en ella. Sin embargo, su corazón latía desbocado y algunas lágrimas se asomaban por sus ojos, se negaban a salir porque debía ser fuerte por los setenta niños que conto… ¿habrían más? No lo sabía, pero algo sabía con certeza… si debía matar a otras bestias o a más personas para rescatar a cuantos infantes fueran necesarios… lo haría sin dudarlo, aplastaría todas y cada una de las cabezas que se interpusieran en su camisa.
¿Por qué?
Sencillo, se sentía identificada. Ella también fue raptada de pequeña, apartada de su amado padre cangrejo “difícil de mirar” pero con una pureza que contrarrestaba su aspecto… curioso. Toda esa escena la hizo recordar las veces que grito, lloro y suplico que la dejarán ir… o que por lo menos pararan lo que estaban haciendo. Las lágrimas, la sangre y el sudor, el olor y los sonidos, el tacto y la repugnancia vinieron a ella como una oleada de recuerdos que ni los grillos pudieron acallar. Cerró los ojos con fuerza, apretando el abrazo… lo necesitaba al igual que la niña. Inhalo alejando los recuerdo, cuando abrió los orbes ámbar sonrió, aunque forzado venía de su corazón.
Viva la hermosa luchadora, salvadora de los niños.
Las vocecitas reafirmaron su genuina sonrisa — ¡Vivan ustedes por ser valientes! Y porque pronto estarán fuera de aquí. Esto solo será un feo recuerdo que borraremos con chocolate caliente, mi amiga Zhandra tiene una pastelería en la ciudad seguro nos hace descuento por ser tantos — bromeó recordando a la primera amiga que hizo en esa isla, aunque habían comenzado con el pie Izquierdo por menospreciar a su Unnie.
¿De verdad podréis sacarnos de aquí?
¿Les habían dado falsas esperanzas a esos chicos? ¿Serían así de crueles y malvados? A veces Pedro fingía liberarla… y cuando probaba la libertad siempre regresaba por ella, enseñándole que nunca sería libre. Ahora, más que nunca, quería romper cráneos — Por supuesto que sí, lo prometo… y siempre cumplo mi palabra. Además, no estoy sola… estoy con mis nakamas. Ya se los comenté antes, el hermoso trio de cabellera rosa, nacidas de las flores de cerezos para embellecer aún más el Reino blanquecino de Drum — empezó a fantasear mezclando la realidad con los grillos que volvían a chillar — … somos tres flores de cerezos, cada una domina un estilo de cerecidad — comenzó a contar en susurros girando sobre su propio eje para ver a cada niño, o intentarlo. Tomó la manita de la pequeña en sus brazos e hizo como si estuviera bailando el vals con ella — … Mi Unnie, la flor de cerezo del liderazgo nació con una espada en la mano y el corazón lleno de lealtad. No hay enemigo que le gane. Algodón de Azúcar, la flor de cerezo de la divinidad, todo lo hace perfecto, todo en él es… ¡Divino! Y yo, la flor de cerezo de la belleza y ahora madre de 70 jóvenes… ¿¡Podría adoptarlos!? Si no encontramos a sus familias… los nombraré mis hijos serán los Merlots Aluvines de Drum. Deberé trabajar muy duro para pagar techo, comida, educación… ¡No vayan a ser luego hijos mal agradecidos! — les propuso y luego les advirtió pero con un tono amoroso que se ganó muchas negaciones al respecto de su última exclamación.
Cuando Maki D. Zennin entró a la habitación, el corazón de María se dejó de latir tan rápido. Ver a su hermana intacta la hizo soltar el suspiro que no sabía que tenía contenida. Escucho sus palabras, luego le comento — … mira Unnie, eres tía. He dado a luz a 70 niños. Soy una madre — y luego pensó para sí misma “y una esposa. ¿Qué pensaría su esposo de mentiras si supiera que ahora eran padres?” era algo que iba a descubrir porque le escribiría al respecto. ¿Tia Anchoa? ¿Se estaba llamando sardina así misma? A veces su hermana hacía unos comentarios rarísimos.
Siguiendo las instrucciones de la Valkiria Brazada por el Sol, comenzó la salida... aunque en el proceso se perdió varias veces hasta que uno de los niños mayores la ayudo a salir al frío paisaje invernal, les hizo seña para ir al bosque, ocultarse en la penumbra mientras esperaba a su iguana favorita.
Cuando Maki D. Zennin entró a la habitación, el corazón de María se dejó de latir tan rápido. Ver a su hermana intacta la hizo soltar el suspiro que no sabía que tenía contenida. Escucho sus palabras, luego le comento — … mira Unnie, eres tía. He dado a luz a 70 niños. Soy una madre — y luego pensó para sí misma “y una esposa. ¿Qué pensaría su esposo de mentiras si supiera que ahora eran padres?” era algo que iba a descubrir porque le escribiría al respecto. ¿Tia Anchoa? ¿Se estaba llamando sardina así misma? A veces su hermana hacía unos comentarios rarísimos.
Siguiendo las instrucciones de la Valkiria Brazada por el Sol, comenzó la salida... aunque en el proceso se perdió varias veces hasta que uno de los niños mayores la ayudo a salir al frío paisaje invernal, les hizo seña para ir al bosque, ocultarse en la penumbra mientras esperaba a su iguana favorita.
README
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
