18-06-2026, 04:53 PM
(Última modificación: 18-06-2026, 04:57 PM por Nyra Kuroshiro.)
Mi cola se movió alegre al tiempo que dejaba escapar una risita con la maravillosa imitación de mi nuevo compañero. ¡Era muy divertido! Al ver la peineta, creí que quizás no se llevaba bien con él, ¡pero al parecer no se llevaba bien con ninguno!
―¡Pues a menudo sitio has venido a trabajar! ―reí alegremente antes de presentarme.
Memoricé enseguida su hombre, pero aún más me gustó su abreviación.
―¡Vale, Jess! Mi nombre no tiene abreviación que yo sepa, pero si la tuviera, también te la ofrecería~.
Le propuse una dinámica divertida para poder hacer equipo durante el interrogatorio, ¡pero jamás esperé una respuesta tan gráfica sobre su perspectiva! No pude evitar echarme a reír a carcajadas cuando expuso el caso de los pantalones blancos y cómo lo comparó con la certeza de la peligrosidad que podía tener una mujer enfadada. ¡¿En qué circunstancias se habría visto involucrado para tener esa certeza también sobre las chicas?!
Pero, por supuesto, eso me dio todo el valor y las ganas de intentarlo.
―¡Vale, me gusta la idea! ¡Voy a ser la mujer más dura y peligrosa de toda la Marina! ―exclamé con los puños cerrados a la altura del pecho mientras mi cola se movía de un lado a otro con total emoción―. A ver, déjame leer antes de entrar ―solicité mientras le cogía la carpeta que el sargento le había encasquetado e ir directamente hasta el resumen―. Mmm… No hay foto, pero parece que un pirata estaba haciendo contrabando en el puerto y, aunque intentó darse a la fuga, la Marina lo capturó. Al parecer, durante el arresto se cayó una caja blindada que el pirata llevaba consigo y este ladrón se la llevó. Tardaron varias horas en encontrarlo y ahora tenemos que averiguar dónde está esa caja… ―Cerré la carpeta y sonreí a mi compañero―. No creo que sea muy difícil. ¡Lo mismo no sabe ni lo que hay dentro! ¿Estás listo, Jess?
Cuando él me diera la señal, yo entraría primero en la sala con cara de muy pocos amigos. Sin embargo, la actuación que tenía preparada se me cae durante unos momentos al darme cuenta de a quién vamos a interrogar.
¡Es un crío! Un crío con las piernas sobre la mesa y haciendo equilibrio sentado en la silla para dejar el peso apoyado en las dos patas traseras.
Antes de poder abrir la boca, el chico puso cara de disgusto y me sacó la lengua.
―¡Buuuu! ¡Con la de marines que hay y me tienen que mandar a una tía! ¡Las chicas son unas blandengues, dais ascooo! ―Acto seguido, me dedicó el mismo gesto con la mano que Jess le había hecho al Sargento Mayson.
―¡Oye! ¡¿Se puede saber quién te ha enseñado a hab…?!
―¡Buaaah! ¡Qué pasada! ―En cuanto divisó a Jess pasar por la puerta, la silla cayó con sus cuatro patas al suelo al tiempo que el crío se ponía en pie, mirándolo con estrellitas en los ojos―. ¡Cómo mola el parche! ¡¿Eres un pirata infiltrado en la Marina?! ¡Me flipan los piratas! ¡¿Me lo dejas?!
Mientras el niño corría hacia él para intentar cogérselo, yo aproveché para cerrar la puerta tras nosotros. Madre mía, ¡¿cómo íbamos a hacer para sacarle información?!
―¡Pues a menudo sitio has venido a trabajar! ―reí alegremente antes de presentarme.
Memoricé enseguida su hombre, pero aún más me gustó su abreviación.
―¡Vale, Jess! Mi nombre no tiene abreviación que yo sepa, pero si la tuviera, también te la ofrecería~.
Le propuse una dinámica divertida para poder hacer equipo durante el interrogatorio, ¡pero jamás esperé una respuesta tan gráfica sobre su perspectiva! No pude evitar echarme a reír a carcajadas cuando expuso el caso de los pantalones blancos y cómo lo comparó con la certeza de la peligrosidad que podía tener una mujer enfadada. ¡¿En qué circunstancias se habría visto involucrado para tener esa certeza también sobre las chicas?!
Pero, por supuesto, eso me dio todo el valor y las ganas de intentarlo.
―¡Vale, me gusta la idea! ¡Voy a ser la mujer más dura y peligrosa de toda la Marina! ―exclamé con los puños cerrados a la altura del pecho mientras mi cola se movía de un lado a otro con total emoción―. A ver, déjame leer antes de entrar ―solicité mientras le cogía la carpeta que el sargento le había encasquetado e ir directamente hasta el resumen―. Mmm… No hay foto, pero parece que un pirata estaba haciendo contrabando en el puerto y, aunque intentó darse a la fuga, la Marina lo capturó. Al parecer, durante el arresto se cayó una caja blindada que el pirata llevaba consigo y este ladrón se la llevó. Tardaron varias horas en encontrarlo y ahora tenemos que averiguar dónde está esa caja… ―Cerré la carpeta y sonreí a mi compañero―. No creo que sea muy difícil. ¡Lo mismo no sabe ni lo que hay dentro! ¿Estás listo, Jess?
Cuando él me diera la señal, yo entraría primero en la sala con cara de muy pocos amigos. Sin embargo, la actuación que tenía preparada se me cae durante unos momentos al darme cuenta de a quién vamos a interrogar.
¡Es un crío! Un crío con las piernas sobre la mesa y haciendo equilibrio sentado en la silla para dejar el peso apoyado en las dos patas traseras.
Antes de poder abrir la boca, el chico puso cara de disgusto y me sacó la lengua.
―¡Buuuu! ¡Con la de marines que hay y me tienen que mandar a una tía! ¡Las chicas son unas blandengues, dais ascooo! ―Acto seguido, me dedicó el mismo gesto con la mano que Jess le había hecho al Sargento Mayson.
―¡Oye! ¡¿Se puede saber quién te ha enseñado a hab…?!
―¡Buaaah! ¡Qué pasada! ―En cuanto divisó a Jess pasar por la puerta, la silla cayó con sus cuatro patas al suelo al tiempo que el crío se ponía en pie, mirándolo con estrellitas en los ojos―. ¡Cómo mola el parche! ¡¿Eres un pirata infiltrado en la Marina?! ¡Me flipan los piratas! ¡¿Me lo dejas?!
Mientras el niño corría hacia él para intentar cogérselo, yo aproveché para cerrar la puerta tras nosotros. Madre mía, ¡¿cómo íbamos a hacer para sacarle información?!
