18-06-2026, 11:22 PM
Los niños están alegres, contentos y llenos de energía, aún asustados como es de esperar, pero al haber podido salir de las celdas y ver como las bestias que impedían que pudieran salir están muertas todos y cada uno de ellos lloran per de alivio y felicidad de poder marcharse e irse de ese lugar. Mientras Maria se encarga de las bestias, Maki, que ha acabado con dos de los culpables de todo esto, se limpia las manos quitándose los restos de cerebro y carne del enmascarado, no queriendo asustar a su hermana quien seguramente no se sorprendería tras sus palabras. Tras eso empieza a revisar los restos de ambos sujetos buscando dinero, joyas y cualquier cosa de valor para hacerse con algo de dinero mientras protesta por tener que matarlos, o más bien por verse obligada a hacerlo, dando a entender que podría haberlos dejado ir. Es posible que pudiera irse, al igual que también lo es que lo matara igualmente por haber amenazado y puesto en riesgo a Maria, alguien que claramente es muy importante para la mujer iguana. Tras saquear unos cuantos berries, unas pocas joyas y de Zarandonga una especie de guardapelo de oro con un grabado muy cuidado, claramente valioso.
Mientras Maki avanza no percibe nada en el camino avanzando sin detenerse ni perderse, guiándose por los ruidos que se escuchan en la sala donde finalmente escucha los quejidos de las bestias al ser golpeadas y eliminadas violentamente por su hermana, no tan inofensiva como muchos asumen al verla. Al llegar y ver la escena se mantiene alejada de la manada de niños que rodea a la sirena, quien los abraza y calma como una madre o hermana mayor, y se mantiene alerta, evitando bajar la guardia en territorio enemigo. Tras eso dice a los niños que vayan afuera junto a Maria, llamándola Tia Anchoa, mientras que la sirena quien juega con los niños, ocultando el dolor de los recuerdos con una alegre sonrisa y una actitud que muchos llaman incoherente o poco racional, pero ese es uno de los puntos fuertes de la joven y un mecanismo de defensa contra su trauma.
En los momentos que la joven sirena dudaba las voces y los vítores de los niños lograron sacarla de las profundidades de los recuerdos y devolverle su característica y genuina alegría, que no se deja atar por lo que piensen los demás ni por las circunstancias. Cuando la otra pelirosa llega a la sala la sirena le dice que es tía y que ha dado a luz a 70 niños de diferentes rangos de edad, convirtiéndose en madre. Tras calmar a los niños y asegurarles que podrán irse la joven se lleva a los niños por el camino que vino, o más bien por varios caminos hasta que uno de los niños la ayuda haciendo de guía y logrando llevar a todos hasta la parte de fuera de las instalaciones donde se descubre una verdad dolorosa
-Ahora no sabemos donde ir, cuando nos raptaron muchos vivíamos solos sin padres, otros vivíamos en los bosques y los que teníamos padres también fueron secuestrados y convertidos en experimentos. ¿De verdad podemos ir todos contigo hermoso ángel pelirosa?-
Mientras la sirena saca a los niños Maki investiga la zona en busca de más niños o el resto de los enemigos, sin embargo todo lo que encuentra es una misteriosa palanca escondida en la parte más profunda y discreta de una habitación, casi como si no estuviera hecha para ser descubierta y está rodeada de varias señales claras de peligro, aunque ninguna especifica qué peligro es ni qué hace dicha palanca. No encuentra rastro alguno de más niños, de hecho en el camino vio unos cuantos monitores donde vería que efectivamente no hay más niños en el lugar, solo los restos de las otras víctimas que ya no pueden salvarse.
Mientras Maki avanza no percibe nada en el camino avanzando sin detenerse ni perderse, guiándose por los ruidos que se escuchan en la sala donde finalmente escucha los quejidos de las bestias al ser golpeadas y eliminadas violentamente por su hermana, no tan inofensiva como muchos asumen al verla. Al llegar y ver la escena se mantiene alejada de la manada de niños que rodea a la sirena, quien los abraza y calma como una madre o hermana mayor, y se mantiene alerta, evitando bajar la guardia en territorio enemigo. Tras eso dice a los niños que vayan afuera junto a Maria, llamándola Tia Anchoa, mientras que la sirena quien juega con los niños, ocultando el dolor de los recuerdos con una alegre sonrisa y una actitud que muchos llaman incoherente o poco racional, pero ese es uno de los puntos fuertes de la joven y un mecanismo de defensa contra su trauma.
En los momentos que la joven sirena dudaba las voces y los vítores de los niños lograron sacarla de las profundidades de los recuerdos y devolverle su característica y genuina alegría, que no se deja atar por lo que piensen los demás ni por las circunstancias. Cuando la otra pelirosa llega a la sala la sirena le dice que es tía y que ha dado a luz a 70 niños de diferentes rangos de edad, convirtiéndose en madre. Tras calmar a los niños y asegurarles que podrán irse la joven se lleva a los niños por el camino que vino, o más bien por varios caminos hasta que uno de los niños la ayuda haciendo de guía y logrando llevar a todos hasta la parte de fuera de las instalaciones donde se descubre una verdad dolorosa
-Ahora no sabemos donde ir, cuando nos raptaron muchos vivíamos solos sin padres, otros vivíamos en los bosques y los que teníamos padres también fueron secuestrados y convertidos en experimentos. ¿De verdad podemos ir todos contigo hermoso ángel pelirosa?-
Mientras la sirena saca a los niños Maki investiga la zona en busca de más niños o el resto de los enemigos, sin embargo todo lo que encuentra es una misteriosa palanca escondida en la parte más profunda y discreta de una habitación, casi como si no estuviera hecha para ser descubierta y está rodeada de varias señales claras de peligro, aunque ninguna especifica qué peligro es ni qué hace dicha palanca. No encuentra rastro alguno de más niños, de hecho en el camino vio unos cuantos monitores donde vería que efectivamente no hay más niños en el lugar, solo los restos de las otras víctimas que ya no pueden salvarse.
El carcaj del desastre

