19-06-2026, 01:18 AM
(Última modificación: 19-06-2026, 01:25 AM por Nyra Kuroshiro.)
¡¿Por qué ninguno quería probar tal maravilla degustativa?! ¡Es una oportunidad única en la vida!
Aún sin terminar de comprender su decisión, seguí a Dimitri y Choi un par de pasos hasta que me percaté de que Shin no me acompañaba. Cuando me giré para ver qué pasaba, me encontré con que unas damas habían quedado obviamente fascinadas con su porte y aura, siendo de hecho estas quienes se acercaron a solicitarle un baile. La imagen me despertó una risita, pero enseguida unas nuevas voces captan mi atención.
¿Aparecido? ¿Alguien que suele ir acompañado y hoy no? ¿Atención? ¿Se acerca…?
Un suave carraspeo a mis espaldas me hace girar el rostro ligeramente sorprendida, preguntándome a quién pertenecerían aquellos pasos que, por haber estado atenta a las palabras, casi me habían pasado desapercibidos.
Mis aguamarinas se encuentran con el cálido oro líquido del joven con cabellos de fuego. El vino de su copa hacía juego con el escarlata de sus ropas y la máscara que enmarcaba su mirada. La encantadora sonrisa me hizo corresponderla con una gemela al tiempo que terminaba de girar mi cuerpo para quedar de frente hacia él.
—No tiene de qué disculparse —negué con suavidad sin apartar mis iris de los suyos—. Ignoro en qué podría ayudarle, pero haré cuanto esté en mi mano.
Mientras me habla, mis pupilas se fijan en el movimiento del lápiz dorado, tan distinto a los que habían entregado a mis compañeros en la entrada. Sin embargo, los dedos de mi diestra viajan pronto a unos centímetros de mis labios cuando una cristalina risita escapa de estos ante la mención de la zapatilla de su abuela en un contexto tan elegante.
—Por supuesto, después de tantas aventuras en tan poco tiempo es normal que necesite un descanso —respondo en idéntico volumen.
Y vaya que si lo necesitaría. Un breve vistazo alrededor me basta para detectar miradas que parecen ir desde la sorpresa y curiosidad hasta la envidia e incluso… ¿es eso rencor?
La risa del joven lleva de nuevo a él mi mirada, captando mi atención con sus nuevas palabras. Al parecer, está habituado a estas fiestas, porque conoce bien la forma de actuar del anfitrión.
—Imagino que para ellos debe de ser aburrido criticar siempre a las mismas personas y estos eventos pueden ser la oportunidad de hablar mal de alguien nuevo. Supongo que me tomaré su atención como un halago~ —bromeo , divertida con la forma tan extraña en la que algunas personas decidían matar el aburrimiento. ¡Con tantas otras cosas que podrían hacer!—. ¡Y pensar que yo venía a hacer amigos! —exclamo con el tono, sin alzar realmente la voz.
Tras un largo sorbo y abandonar la copa igual que hice antes yo, el simpático joven ve la hora y comienza a despedirse, no sin antes pedirme un baile. Mi sonrisa se amplía ante su sugerencia, y mi mano ya estaba yendo hacia el bolsillo cuando es el misterioso desconocido quien sacó su propia tarjeta, pequeña y plateada. ¿Por qué tiene tarjeta, y plateada? ¿Y por qué su lápiz es dorado…?
Tras escribir su nombre, me la entrega y la observo con curiosidad, incluyendo el nombre que memorizo enseguida, escrito en tinta púrpura. ¿No es el mismo color que el de la invitación de la división…? Por un momento pensé que pudiera ser hijo del anfitrión, pero los apellidos no coinciden…
El joven saca sus propias conclusiones sobre mi curiosidad por su nombre, y simplemente asiento ante sus palabras. Ciertamente, por alguna razón todos parecen reconocerlo con facilidad.
—Lo mismo digo, caballero. Le deseo una pacífica noche y que pueda descansar un rato de tantos deberes sociales. Si necesita algo más, siempre estoy dispuesta a ayudar a un conocido. —Después de todo, esa había sido la coartada desde el principio, ¿no?
Tomo suavemente mi vestido para responder con una reverencia a la suya y finalmente comenzó a marcharse. Un vistazo rápido me basta para comprobar que Shin sigue “secuestrado”, y como ya no veo a Dimitri ni a Choi, pienso que lo mejor sería ir yo misma hasta el salón de juegos a ver si los veía allí. Al fin y al cabo, Shin ya sabía hacia donde nos dirigíamos, así que sabría dónde buscar cuando terminara.
Al dirigirme hacia la zona, me percato de que Carlisle está hablando con alguien del servicio, quien tiene un sobre en sus manos. Aunque no me detuve, no pude contener mi impulso de intentar prestar atención mientras voy, sin detenerme ni ir más despacio, hacia la zona de juegos. Tengo muchas ganas de ver si logro captar alguna palabra suelta aunque fuera en la distancia. ¡No puedo evitar tener curiosidad!
Aún sin terminar de comprender su decisión, seguí a Dimitri y Choi un par de pasos hasta que me percaté de que Shin no me acompañaba. Cuando me giré para ver qué pasaba, me encontré con que unas damas habían quedado obviamente fascinadas con su porte y aura, siendo de hecho estas quienes se acercaron a solicitarle un baile. La imagen me despertó una risita, pero enseguida unas nuevas voces captan mi atención.
¿Aparecido? ¿Alguien que suele ir acompañado y hoy no? ¿Atención? ¿Se acerca…?
Un suave carraspeo a mis espaldas me hace girar el rostro ligeramente sorprendida, preguntándome a quién pertenecerían aquellos pasos que, por haber estado atenta a las palabras, casi me habían pasado desapercibidos.
Mis aguamarinas se encuentran con el cálido oro líquido del joven con cabellos de fuego. El vino de su copa hacía juego con el escarlata de sus ropas y la máscara que enmarcaba su mirada. La encantadora sonrisa me hizo corresponderla con una gemela al tiempo que terminaba de girar mi cuerpo para quedar de frente hacia él.
—No tiene de qué disculparse —negué con suavidad sin apartar mis iris de los suyos—. Ignoro en qué podría ayudarle, pero haré cuanto esté en mi mano.
Mientras me habla, mis pupilas se fijan en el movimiento del lápiz dorado, tan distinto a los que habían entregado a mis compañeros en la entrada. Sin embargo, los dedos de mi diestra viajan pronto a unos centímetros de mis labios cuando una cristalina risita escapa de estos ante la mención de la zapatilla de su abuela en un contexto tan elegante.
—Por supuesto, después de tantas aventuras en tan poco tiempo es normal que necesite un descanso —respondo en idéntico volumen.
Y vaya que si lo necesitaría. Un breve vistazo alrededor me basta para detectar miradas que parecen ir desde la sorpresa y curiosidad hasta la envidia e incluso… ¿es eso rencor?
La risa del joven lleva de nuevo a él mi mirada, captando mi atención con sus nuevas palabras. Al parecer, está habituado a estas fiestas, porque conoce bien la forma de actuar del anfitrión.
—Imagino que para ellos debe de ser aburrido criticar siempre a las mismas personas y estos eventos pueden ser la oportunidad de hablar mal de alguien nuevo. Supongo que me tomaré su atención como un halago~ —bromeo , divertida con la forma tan extraña en la que algunas personas decidían matar el aburrimiento. ¡Con tantas otras cosas que podrían hacer!—. ¡Y pensar que yo venía a hacer amigos! —exclamo con el tono, sin alzar realmente la voz.
Tras un largo sorbo y abandonar la copa igual que hice antes yo, el simpático joven ve la hora y comienza a despedirse, no sin antes pedirme un baile. Mi sonrisa se amplía ante su sugerencia, y mi mano ya estaba yendo hacia el bolsillo cuando es el misterioso desconocido quien sacó su propia tarjeta, pequeña y plateada. ¿Por qué tiene tarjeta, y plateada? ¿Y por qué su lápiz es dorado…?
Tras escribir su nombre, me la entrega y la observo con curiosidad, incluyendo el nombre que memorizo enseguida, escrito en tinta púrpura. ¿No es el mismo color que el de la invitación de la división…? Por un momento pensé que pudiera ser hijo del anfitrión, pero los apellidos no coinciden…
El joven saca sus propias conclusiones sobre mi curiosidad por su nombre, y simplemente asiento ante sus palabras. Ciertamente, por alguna razón todos parecen reconocerlo con facilidad.
—Lo mismo digo, caballero. Le deseo una pacífica noche y que pueda descansar un rato de tantos deberes sociales. Si necesita algo más, siempre estoy dispuesta a ayudar a un conocido. —Después de todo, esa había sido la coartada desde el principio, ¿no?
Tomo suavemente mi vestido para responder con una reverencia a la suya y finalmente comenzó a marcharse. Un vistazo rápido me basta para comprobar que Shin sigue “secuestrado”, y como ya no veo a Dimitri ni a Choi, pienso que lo mejor sería ir yo misma hasta el salón de juegos a ver si los veía allí. Al fin y al cabo, Shin ya sabía hacia donde nos dirigíamos, así que sabría dónde buscar cuando terminara.
Al dirigirme hacia la zona, me percato de que Carlisle está hablando con alguien del servicio, quien tiene un sobre en sus manos. Aunque no me detuve, no pude contener mi impulso de intentar prestar atención mientras voy, sin detenerme ni ir más despacio, hacia la zona de juegos. Tengo muchas ganas de ver si logro captar alguna palabra suelta aunque fuera en la distancia. ¡No puedo evitar tener curiosidad!
Diario de princesa
