19-06-2026, 03:37 AM
Como un pescador en su barca, tranquilo bajo la agradable luz del sol de verano, Kael espera pacientemente hasta que alguna presa alcanzase su anzuelo. Se mueve con gracilidad con la sala, manteniendo siempre un perfil bajo, observando en todas direcciones mientras busca a su persona adecuada, alguien que le permitiese mantener el movimiento y adquirir información.
Tiene sus herramientas dispuestas para encontrar a la indicada, pero poco a poco, en el transcurso del tiempo, consideraría incluso oportuno alcanzar alguna dama de transición, alguien que le haga parecer más interesante ante ojos ajenos, y se mantuvo en búsqueda. No desea molestar en ningún momento a una persona actualmente emparejada, pero tampoco haría escrúpulos de ver alguna mirada incluso si pertenecía a una persona que superase su rango de edad. Al final, su belleza le permite llegar a escalas que muchos otros tan solo son capaces de imaginar, y la información apropiada...suele venir de manos más experimentadas con los años.
Por suerte o desgracia, los oídos de Kael fueron a parar con otro tipo de información algo más interesante...
— Vamos, Margaret, no te preocupes, estoy segura de que tu padre conseguirá razonar con ese hombre.
Si fuese un joven zorro como Nyra, seguramente las orejas de la fortaleza emocional se habrían visto expuestas ante el interés que esa información generaba.
— No lo entiendes...Mi hermano... ese inconsciente habrá bebido más de la cuenta, ¡y ahora es muy posible que debido a su mala cabeza vaya a acabar como esclavo!
Aquello le hizo dejar la copa en el sitio, tratando de no dejarla muy a la vista, para que nadie se la arrebatase si iba a buscarla después
Tan solo tuvo que esperar pacientemente, dejando de lado toda intención de búsqueda, para centrar su atención en aquellas dos jóvenes amigas con una infinita calma. Se encontraban en un momento ciertamente incómodo, pero no fue necesario esperar más allá de unos minutos. La suerte se puso de su parte cuando la inmensidad de gente accedió al salón principal, visualizando la que podría ser su futura pareja de baile, a la que no quiso darle mayor importancia, al menos, en ese momento tan importante.
Confiando en sus compañeros para descubrir que estaba ocurriendo en algo tan visible y llamativo como el motivo de la celebración central, Kael ocupó sus esfuerzos en aquella joven separada, ahora completamente solo, que parecía nerviosa, asustada y agitada...y con ello comenzaría su juego.
Dejó de permanecer oculto, ofreciéndose a la vista contraria varios pasos por delante para no pillarla por sorpresa. Quería que ella pudiese observarlo a la perfección, que le echase un vistazo de arriba abajo si así lo consideraba oportuno. En este momento, confía plenamente en sus capacidades y su belleza como una ventaja para el momento, y no dudo en moverse acorde a su posición. Si seguía observando hacia el exterior a través del balcón, al menos sabría que alguien se acercaba por su espalda, marcando un paso natural, pero intencionado en su movimiento.
Cuando se acercó lo suficiente, relajó ligeramente su postura modélica, dejando en claro que no buscaba atención, sino mantener una conversación pacífica alejados de la fiesta.
—Debo reconocer que este lugar pierde parte de su encanto cuando uno contempla el balcón en lugar de la fiesta.—Sólo si Margaret decidía posar su mirada sobre Phantom, podría comenzar a observar una sonrisa tenue, moderada para el devenir de la conversación.—Aunque quizá sea precisamente por eso por lo que merece la pena contemplarlo, ¿me equivoco?
Sus ojos se desviaron brevemente hacia el salón principal, tratando de observar lo que estaba ocurriendo de forma superficial, para que sus pensamientos e intuición le permitieran hacerse una rápida idea sobre lo que en el interior estaba ocurriendo.
—Disculpad mi atrevimiento. —Colocó su mano sobre el pecho, realizando un pequeño gesto de disculpa y cortesía—. Sería imperdonable por mi parte asumir que buscáis conversación cuando tal vez solo deseáis tranquilidad. Sin embargo, si me lo permitís...sería igual de imperdonable ignorar a alguien que parece cargar con más preocupaciones de las que una noche como esta debería permitirse.
Dejando la pelota en terreno contrario, ofrecía la posibilidad de rechazarlo con completa libertad, dejando en ausencia cualquier tipo de presión o insistencia para aligerar su carga. Para cualquier otro, posiblemente el rechazo era una opción con altas probabilidades, pero Kael juega en un ambiente donde sus cartas siempre son de números más altos que las del resto...
Si ella lo deseaba tendría enfrente a un amigo, pero si lo rechazaba, sería la sombra que tan pronto como llegó hasta su vida desaparecería de la misma, sin dejar ni el más mínimo rastro, borrándose de su existencia.
—Permitid que me presente. Mi nombre en esta maravillosa velada es Phantom, y aunque apenas nos conocemos desde hace solo unos segundos—Aunque su tono de voz siempre peca de mantener una cierta monotonía, aprovechó los sonidos de alrededor para aparentar hablar en un tono más cercano, acercando mínimamente la distancia, sin pecar de osado.— ...me atrevería a apostar que vuestra compañía resultará bastante más interesante que la de la mayoría de personas que se encuentran ahí dentro.
Inclinó su cuerpo hacia abajo, realizando un nuevo gesto mucho más formal, ofreciendo su mano a la contraria para que lo tomase a continuación.
—¿Le permitiríais a este caballero la dicha de tener al menos un único baile con vos?
Había jugado todas y cada una de las cartas que consideró adecuadas, manteniendo en el filo una apuesta arriesgada, pero que podría entregarle aún mejores resultados si conseguía su recompensa. El juego seguía ahora su curso, y él sólo podía esperar a obtener lo que su amigo le había pedido, a través de esta mujer solitaria.
Tiene sus herramientas dispuestas para encontrar a la indicada, pero poco a poco, en el transcurso del tiempo, consideraría incluso oportuno alcanzar alguna dama de transición, alguien que le haga parecer más interesante ante ojos ajenos, y se mantuvo en búsqueda. No desea molestar en ningún momento a una persona actualmente emparejada, pero tampoco haría escrúpulos de ver alguna mirada incluso si pertenecía a una persona que superase su rango de edad. Al final, su belleza le permite llegar a escalas que muchos otros tan solo son capaces de imaginar, y la información apropiada...suele venir de manos más experimentadas con los años.
Por suerte o desgracia, los oídos de Kael fueron a parar con otro tipo de información algo más interesante...
— Vamos, Margaret, no te preocupes, estoy segura de que tu padre conseguirá razonar con ese hombre.
Si fuese un joven zorro como Nyra, seguramente las orejas de la fortaleza emocional se habrían visto expuestas ante el interés que esa información generaba.
— No lo entiendes...Mi hermano... ese inconsciente habrá bebido más de la cuenta, ¡y ahora es muy posible que debido a su mala cabeza vaya a acabar como esclavo!
Aquello le hizo dejar la copa en el sitio, tratando de no dejarla muy a la vista, para que nadie se la arrebatase si iba a buscarla después
Tan solo tuvo que esperar pacientemente, dejando de lado toda intención de búsqueda, para centrar su atención en aquellas dos jóvenes amigas con una infinita calma. Se encontraban en un momento ciertamente incómodo, pero no fue necesario esperar más allá de unos minutos. La suerte se puso de su parte cuando la inmensidad de gente accedió al salón principal, visualizando la que podría ser su futura pareja de baile, a la que no quiso darle mayor importancia, al menos, en ese momento tan importante.
Confiando en sus compañeros para descubrir que estaba ocurriendo en algo tan visible y llamativo como el motivo de la celebración central, Kael ocupó sus esfuerzos en aquella joven separada, ahora completamente solo, que parecía nerviosa, asustada y agitada...y con ello comenzaría su juego.
Dejó de permanecer oculto, ofreciéndose a la vista contraria varios pasos por delante para no pillarla por sorpresa. Quería que ella pudiese observarlo a la perfección, que le echase un vistazo de arriba abajo si así lo consideraba oportuno. En este momento, confía plenamente en sus capacidades y su belleza como una ventaja para el momento, y no dudo en moverse acorde a su posición. Si seguía observando hacia el exterior a través del balcón, al menos sabría que alguien se acercaba por su espalda, marcando un paso natural, pero intencionado en su movimiento.
Cuando se acercó lo suficiente, relajó ligeramente su postura modélica, dejando en claro que no buscaba atención, sino mantener una conversación pacífica alejados de la fiesta.
—Debo reconocer que este lugar pierde parte de su encanto cuando uno contempla el balcón en lugar de la fiesta.—Sólo si Margaret decidía posar su mirada sobre Phantom, podría comenzar a observar una sonrisa tenue, moderada para el devenir de la conversación.—Aunque quizá sea precisamente por eso por lo que merece la pena contemplarlo, ¿me equivoco?
Sus ojos se desviaron brevemente hacia el salón principal, tratando de observar lo que estaba ocurriendo de forma superficial, para que sus pensamientos e intuición le permitieran hacerse una rápida idea sobre lo que en el interior estaba ocurriendo.
—Disculpad mi atrevimiento. —Colocó su mano sobre el pecho, realizando un pequeño gesto de disculpa y cortesía—. Sería imperdonable por mi parte asumir que buscáis conversación cuando tal vez solo deseáis tranquilidad. Sin embargo, si me lo permitís...sería igual de imperdonable ignorar a alguien que parece cargar con más preocupaciones de las que una noche como esta debería permitirse.
Dejando la pelota en terreno contrario, ofrecía la posibilidad de rechazarlo con completa libertad, dejando en ausencia cualquier tipo de presión o insistencia para aligerar su carga. Para cualquier otro, posiblemente el rechazo era una opción con altas probabilidades, pero Kael juega en un ambiente donde sus cartas siempre son de números más altos que las del resto...
Si ella lo deseaba tendría enfrente a un amigo, pero si lo rechazaba, sería la sombra que tan pronto como llegó hasta su vida desaparecería de la misma, sin dejar ni el más mínimo rastro, borrándose de su existencia.
—Permitid que me presente. Mi nombre en esta maravillosa velada es Phantom, y aunque apenas nos conocemos desde hace solo unos segundos—Aunque su tono de voz siempre peca de mantener una cierta monotonía, aprovechó los sonidos de alrededor para aparentar hablar en un tono más cercano, acercando mínimamente la distancia, sin pecar de osado.— ...me atrevería a apostar que vuestra compañía resultará bastante más interesante que la de la mayoría de personas que se encuentran ahí dentro.
Inclinó su cuerpo hacia abajo, realizando un nuevo gesto mucho más formal, ofreciendo su mano a la contraria para que lo tomase a continuación.
—¿Le permitiríais a este caballero la dicha de tener al menos un único baile con vos?
Había jugado todas y cada una de las cartas que consideró adecuadas, manteniendo en el filo una apuesta arriesgada, pero que podría entregarle aún mejores resultados si conseguía su recompensa. El juego seguía ahora su curso, y él sólo podía esperar a obtener lo que su amigo le había pedido, a través de esta mujer solitaria.
Phantom
