[Navegación, P.A.] De la sartén a las brasas
#2
El joven arquero al igual que el resto de la división no es ajeno a los cambios climatológicos. De hecho vivió algunos más que el resto siendo el que más cambios de aguas tuvo de entre los miembros de la división al haber iniciado sus aventuras en el lejano West Blue, antes de ser trasladado al South Blue, concretamente en Roshawn  donde conoció a la mayoría de los miembros actuales de la división. El barco, que hasta hace unos días peleaba con un aire y una agua heladas hasta el punto de que la superficie del barco estaba continuamente cubierta de nieve y una capa de hielo que el arquero deshacía con paciencia siempre que tenía un rato libre, ahora pasa por un clima completamente opuesto, un calor abrazador que de ser alguien que no conoce ese tipo de climas no sabría cómo lidiar con ello, pero el joven aprendió desde pequeño a adaptarse al entorno y al clima, por lo que siempre es raudo a la hora de prepararse para las temperaturas y nuevos desafíos de cada zona, aunque al estar limitado por tener que usar el uniforme de la marina tiene que ser bastante ingenioso al respecto.

La fiel goleta de los marines empieza a sufrir por las aguas y los cambios radicales de los climas de esas aguas, algo normal teniendo en cuenta que es un barco relativamente sencillo y pequeño que aguantó con fiereza y mucha fuerza los múltiples viajes, contando el cruce por las enormes montañas que separan el Grand Line de los mares cardinales, El joven contramaestre se encuentra en la cofia rascándose tras la cabeza como de costumbre, con un uniforme de la marina más fresco, formado por una camisa con las mangas cortas unos pantalones amplios y fabricados de una manera específica que favorece la circulación de viento y a mantener al usuario fresco, pero eso no es suficiente para climas como el de Arabasta, el calor es realmente infernal por lo que es necesario preparar una ropa específica que, al contrario que muchos piensan, cubre bastante el cuerpo pues está hecha para que refleje la radiación y al mismo tiempo evite que el cuerpo se caliente, haciendo que el cuerpo mantenga una temperatura estable.

Ante la voz cansada del comandante, algo peculiar dentro de lo que suele ser pues pese a mantener un tono invariable no se le notaba agotamiento o cansancio en estos temas dejando ver que el calor toma su mella en el rubio, el pelirrojo se mueve ágilmente por el barco junto a los demás para preparar el barco para su llegada a la calurosa isla de Arabasta. El calor del lugar es tal que las maderas del barco crujen al expandirse mientras los restos de nieve de los últimos días termina de derretirse, y hace que el arquero se arrepienta de haberse comido esa extraña fruta, un pequeño chapuzón en el mar ahora mismo aliviaría bastante el calor de los marines. El sudor baja por la frente y la nuca del marine que aún lleva su pelo largo, habiendo usado el cuchillo que él mismo fabricó para afeitarse con cierta facilidad y destreza, mientras que tomó cierto cariño por llevar el pelo largo por lo que decidió mantenerlo así de momento. Una vez el barco se aproxima y fondea en el muelle de Arabasta acercándose con cautela, el propio arquero es quien echa el ancla para asegurar que el navío no se marche a la deriva, estando ya listos para adentrarse en la isla y ver qué les depara esa nueva y misteriosa isla.
berchanpandared



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RE: [Navegación, P.A.] De la sartén a las brasas - por Bertram Gaufrid - 19-06-2026, 05:33 PM

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