Un fantasma del pasado [Presente Relativo - T3] [Priv. Tezca]
#9
El ensordecedor ruido del cañón taparon las palabras del rubio, así como el humo de la explosión posterior cubrió el área el tiempo suficiente para hacer que Madame de Rosier se preocupara por el estado físico del rubio, a fin de cuentas, ni ella ni Clair ni Barnaby tenían la más mínima idea de lo que Tezca era capaz de hacer al haber consumido una fruta del diablo, pues lo que vieron antes cuando intentó atacar al mink conejo, no fue más que una pequeña muestra de sus habilidades.

—Ah, menos mal estas bien, cariño, me habías preocupado —. La voz de la mujer fue la primera en escucharse al mismo tiempo que ella cerraba su mano en un puño y golpeaba el escudo de arcilla, comprobando, con asombro, la dureza del mismo, aunque, claro, esto no quería decir que ella fuera una ignorante en la existencia de las frutas del diablo, simplemente, siempre se fascinaba con la variedad de poderes que estas otorgaban y uno igual al del rubio no lo había visto antes. —Benditas sean estas frutas —expresó finalmente, luego de haber dejado que un suspiro de alivio escapara de sus labios.

—¿Cómo va a ser mi culpa, chiquillo grosero? ¡Respeta a tus mayores! Deberías estar agradeciendo que no te he disparado de nuevo, porque tu maldita cara es la copia exacta que la de tu odioso padre y no tienes idea las ganas de tengo de volarle los sesos…Golpear a alguien parecido seguro me sienta bien, chis —. Por otro lado, lejos del tono amable de la Madame, la voz de Barnaby se escuchaba tal cual como la del viejo marinero amargado que era. En sus manos ya no sostenía sus armas, estas pasaron a reposar en su cinturón; sin embargo, sus puños parecían listos para atacar en cualquier momento, aunque antes de que pudiera hacerlo, Monsieur Clair le puso una mano en el hombro al viejo conejo…una acción que llevó a que el anciano le diera un golpe en la cabeza.

—¿Y tu qué? ¡Me debes dinero! ¿Cuándo vas a pagarme, chis? —El conejo se giró para encarar al hombre que ahora se tocaba la cabeza, justo en el lugar del golpe, intentando aliviar el dolor. —Y tras eso tienes el descaro de venir hasta a mi a traer a la progenie de mi enemigo jurado.

—Pero antes no lo era —. Decidió intervenir Madame de Rosier mientras que de su bolsillo sacaba un cigarro. Necesitaba fumar algo después de todo. —Desconozco lo que pasó con él, Clair dijo que hace unos años lo encontraste y que dijiste que estaba mejor muerto que vivo, pero por tus palabras, puedo asumir que no murió aquella vez —. Al decir eso la mujer le dedicó una mirada fulminante a Monsieur Clair por traerle información incompleta.

—Chis…ese hombre es una plaga —. El conejo se cruzó de brazos, ahora parecía que no tenía ninguna intención de atacar, no nuevamente, de hecho, parecía más dispuesto a hablar, aunque su mirada no se centró en la mujer ni en el viejo que se quejaba aun del golpe en su cabeza, si no en el más joven del lugar. —Te diré algo chico, no lo quieres encontrar…Estas mejor lejos de gente como él, hazme caso —. Suspiró y empezó a caminar hacia la plataforma que conectaba el muelle con el barco. La noche había recuperado un poco de su calma.

—¿Quieres que te diga que sé de él? —A pesar de que ahora estaba de espaldas al chico y con intenciones claras de volver al barco, se detuvo antes para agregar algo más a sus palabras. —Lo vi por última vez hace cinco años, pero lo conocí cuando era joven. Mejoré sus habilidades en el comercio y lo adopté como a un hijo, pero cuando regresó…intentó aprovecharse de mis influencias, de mi dinero, del puerto. Mató a varios de mis tripulantes por unos cuantos berries que pudo haber obtenido de otra forma. Actuó más como un pirata desalmado que como el comerciante que creía que era, además, lo acompañaba gente que parecía importante…puedo recordarlos con claridad —. El conejo se encogió de hombros antes de decidirse a avanzar un poco hacia la rampa del barco, con lentitud, pues el dolor por su artritis aun lo resentía.

—Muchacho, no busques lo que está quieto —. Fue lo último que dijo antes de empezar a subir por la rampa, pero, cuando iba por la mitad, fue la Madame quien se dispuso a detenerlo.

—¿Y eso es todo? ¿Vas a dejar a un chico con más dudas que respuesta sobre su padre? ¡Vamos, no seas así! Seguro él puede darte algo a cambio que capte tu interés, eres un comerciante ¿no? ¡Negocia por esa información al menos! Pero no lo dejes así —. La voz de la mujer rompió la calma del puerto por unos segundos, pero en cuanto se calló, solo la brisa se atrevió a emitir algún sonido.

En cambio, Barnaby, se detuvo y luego de pesarlo por un par de segundos que se hicieron eternos, suspiró y se giró para ver de frente tanto a Madame De Rosier como a Tezca y a Clair.

—¿Y bien? Conozco bien el comercio de esta isla, llevo años aquí…así que tendrás que ofrecerme algo más que amenazas de golpes para que te de más información sobre ese hombre despreciable, empezando por, repito, tus intenciones con él ¿Qué pretendes al encontrar a esa escoria, chis? —El canal de comunicación estaba abierto, ahora quedaba en manos del rubio aceptar o no una propuesta tan simple y de paso, ofrecer algo más para obtener la información que deseaba, después de todo, nada era gratis en estos mares.

Relicario
[Imagen: hyakocheja.png]


Mensajes en este tema
RE: Un fantasma del pasado [Presente Relativo - T3] [Priv. Tezca] - por Hyákinthos - 20-06-2026, 09:08 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)