Pijama Wars :: PR :: Entrenamiento :: Privado.
#19
Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



La brisa fría movió sus largos cabellos rosados, olvido como respirar y el tiempo pareció alentarse ante sus orbes ámbar. La hecatombe que armaron en la cubierta del Flush Royal se silencio con aquel sonido tan amado por la sirena: el agua chapoteando, justo como cuando ella se lanzaba hacía los brazos del mar. Dio un paso, y otro más, hasta correr a la barandilla, viendo como su amada hermana se hundía, semejante a una muñeca de trapo sin voluntad en las manos de un niño odioso. Pudo ver, con su buena vista, la mirada amarilla enfocada en ella, sin descifrar que le querían decir esos profundos, valientes e intimidantes ojos… pero el movimiento mismo del barco la dejo atrás.

Como si no importará…
Como si la abandonarán…
Como si la olvidaran…

"No" quiso decir, sus manos temblaban, su voz se había extinguido. Quiso gritar su nombre, decirle que nadará, que lo sentía tanto, que todo era su culpa… ¿Por qué no salía a flote? ¿Se estaba rindiendo por qué le había fallado como hermana al abandonarla con el gigante? No, no, no. Si alguien merecía el brazo roto, la muerte amarga y el olvido de sus nakamas, era ella misma. La horrible mestiza que abandono a su mujer favorita en el momento más importante… pero cómo explicarle que no fue por miedo, que no fue por cobardía, sino para no estorbarle porqué sabía bien lo inútil que era… si se hubiera quedado, seguro estaría peor que ahora, porque María Merlot sabía que la Valkiria Besada por El Sol, jamás dejaría que nadie le hiciera daño, que ni un solo cabello de su preciosa cabeza se perdiera…

Hyákinthos, su amo y señor, el objeto de su adoración, reacciono primero. No sin antes llamarle la atención por lo que hizo, María abrió la boca buscando una excusa pero no tenía voz, sus ojos se llenaron de lagrimas que no derramo cuando el médico la golpeo en la cabeza, un suave reproche que decía mucho, demasiado para su relación. Jamás quiso empujar a su hermana, jamás quiso teñir su cabello por maldad, jamás quiso que le pasará nada de eso cuando pidió su ayuda para rescatar dinos bebes. ¿Una cuerda? ¿Un salvavidas? El barco seguía andando, y su hermana se quedaba atrás.

No…
Pum…
No otra vez…
Pum pum…
No la volvería a dejar jamás…
Pum pum pum…
Aunque tuviera que dar su vida…
Pum pum pum pum…
No la perdería otra vez…

El aire volvió a sus pulmones, una aspiración profunda que soltó su tensión, y con ello las lágrimas salieron sin esfuerzo de sus orbes, resbalando por sus mejillas. Sin pensarlo, solo siguiendo a su corazón, corrió a la popa del barco, en el recorrido el suéter beige se cayo de sus hombros, puse un pie, luego el otro sobre la baranda y se impulsó. Sus manos unidas por las palmas, así cortaría mejor el agua, entraría de una forma mas limpia. Cuando su cuerpo hizo contacto con el frio mar, sus sentidos despertaron, solo tenía un objetivo: Rescatar a su hermana.

Nado sin grillos atormentándola, su mirada privilegiada le servía mas que nunca en esos momentos. No pensó en lo tonta que era para orientarse, solo pensaba en que su hermana cayo a una distancia y aún no salía a la superficie. ¿Por qué no salía? ¿Por qué no nadaba? ¿Por qué no seguía gritándole “Tonto Atún”? Cuando se encontraron en la playa, antes de ir al rescate infructuoso, pensó que solo estaba de paseo lejos de su tripulación. Luego sucedió lo del gigante, ella se quedo con ellos, ellos nunca preguntaron la razón, o por lo menos María no lo hizo. ¿Qué le habían hecho Los Olvidados a su amada hermana? ¿Por qué no regreso con ellos? Le gustaba la información, le divertían los chismes, pero no indago… era, aunque no lo pareciera, lo suficientemente inteligente para entender que su hermana había sido “Olvidada”. Ahora, con el frio océano relajando sus pensamientos, y lo sucedido en la cubierta, lo entendió… ella estaba: Sola y Asustada. Sus sueños, su amor, su entorno seguro se desquebrajo… y aun así, intento continuar, aunque su corazón estuviera roto. La antigua peliceleste entendía esa sensación, ahora lo veía con más claridad.

Las lágrimas de la mestiza se mezclaron con el mar. Lloraba por su hermana, por haberse refugiado en su propio egoísmo y demostrarle cuanto la amaba, si no por haber entendido tan tarde cuanto la necesitaba.

La amaba como amiga.
La amaba como compañera.
La amaba como a su vida.
Y estaba segura de que la amaba tanto como a Hyákinthos.

Jamás la dejaría atrás, aunque se lo suplicará.
Jamás volvería a hacerla dudar de su lealtad.
Jamás sería Olvidada.

Porque una mestiza loca, e igual de rota que ella, siempre la recordaría, la buscaría y la encontraría… aunque eso significará dejar la piel en ello, sacrificar a quien debiera sacrificar.

Entonces la vio, hundiéndose. Como si el mar tirara de ella hacía sus profundidades abismales.

María estiro su mano, sujeto la de la mujer pelirrosada. Su tacto cálido, a pesar de la frialdad de las aguas, esperaba que hiciera entrar en razón a su hermana. Con fuerza tiro de ella hacia sus brazos y la acuno contra estos. El refugio que ahora entendía estuvo buscando desde aquella mañana en la playa, cuando acepto acompañarla a una aventura en los Bosques de Little Garden — Lo siento, lo siento, lo siento tanto. — le susurro en su histeria de llantos esperando ser escuchada.

Sentía haberla golpeado.
Sentía haberla llevado hacia el gigante que le rompió el brazo.
Pero sobre todo sentía tanto no haberse dado cuenta de su sufrimiento hasta ese momento.

La mestiza no se detuvo ahí, sabía que a diferencia suya Maki D. Zennin no podía respirar bajo el agua. Así que empezó a nadar hacia la superficie, al salir pudo ver al barco acercándose a por ellas — ¿Un-unnie? — la llamo tiritando al tiempo que acariciaba una de sus mejillas con suavidad mientras con la otra mano la sujetaba por la cintura contra su cuerpo.

Unos segundos después, el doctor lanzó el salvavidas con una cuerda, María como pudo amarro a su hermana para que fuera sacada del agua por el fuerte hombre médico. Luego subió ella sola a la cubierta, cuando lo hizo corrió al lado de Maki, tirándose en el suelo al lado contrario de donde el pelirrosado la atendía — Lo siento, jamás quise hacerte molestar, ni empujarte al mar, no sabia que no sabias nadar. Te voy a enseñar, Unnie, te lo prometo. Por favor no te mueras, dime algo, haré lo que quieras por tu perdón, jamás quise abandonarte… yo, yo soy tan inútil, no fue cobardía, yo solo no quería estorbarte. Jamás te abandonaría Unnie… y el cabello, es porque quería mostrarte cuanto te quiero, compartirte mi tinte favorito, lo siento, debí preguntar. Y no eres ningún payaso para mí, eres la mujer más hermosa, poderosa, increíble, divertida, astuta, sanguinaria, loca y maravillosa de todo el planeta, de mi vida entera… si te he ofendido pagaré por eso pero por favor no me odies. ¿Quieres partirme el brazo? ¿Hacerme una cicatriz en la cara? ¿Lanzarme a llamas ardientes?  — propuso sin miedo alguno en su arrebato de sinceridad, no le importaba nada, solo obtener el perdón de la Reina de Espadas, todo ello mientras las lágrimas caían en descontrol por sus mejillas — … Te amo, Unnie, te amo más que a mi vida, por favor, permíteme entrar a la tuya, aunque no tenga el valor para caminar a tu lado, yo… yo solo quiero respirar tu mismo aire… estar con mi amada hermana sin importar el lugar o las circunstancias… si estas, es el lugar perfecto para mi, aunque no lo merezca por ser un Tonto Atún. Lucharé cada día para ser una digna hermana de Maki D. Zennin — prometió mirándola, y luego levantando los ojos al hombre —… y una digna, y provechosa, compañera de Hyákinthos — lo ultimo lo dijo en baja voz, como si fuera un secreto peligroso que demostraba que ella estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por él también. Su vida giraba en torno a esos dos. Y aunque lo pareciera la mayoría de las veces, la mestiza no era tonta como algún que buscaba siempre información valiosa, ignoraba algunas cosas..., pero si el amor de ambos pasaba por los propios fantasmas de sus personalidades, hobbies y pasados, ella los abrazaría y mancharía sus manos de sangre, y mataría a cualquiera que les impidiera hacerlo… aunque estuviera justificado... considerando lo especial del enigmático médico.



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RE: Pijama Wars :: PR :: Entrenamiento :: Privado. - por Maria Merlot - 20-06-2026, 04:03 PM

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