20-06-2026, 09:07 PM
(Última modificación: 20-06-2026, 09:20 PM por Ryota Miyamoto.)
La dubitativa mirada del elegante pirata se debatía entre las dos puertas ubicadas a ambos costados de la elegante tarima que terminó encontrando a simple vista. Agelena solo le informó sobre una, por lo que fue natural pensar que tan solo se había equivocado. “Bueno, por 170 millones no voy a hacer drama, la derecha y que sea lo que Dios quiera.” Termino decidiendo para luego abrirse paso entre la multitud.
Al mismo tiempo en que nuestro carismático héroe avanzaba con elegancia entre los nobles, estos chocaban sus manos entusiasmados por la presentación de la subasta. Ryota no pudo evitar levantar la mirada, para notar al hombre emergiendo del suelo cuando la música de la orquesta se detuvo. “A eso llamo una entrada con estilo.” No detuvo su caminar, sin embargo, sí prestó atención a las personas sobre el escenario, apenas unos cuantos asistentes exponiendo las primeras joyas que el maestro de ceremonias evaluaba.
“Bien, estarán algo ocupados con eso, tan fácil como quitarle un dulce a un niño rico.” Imagino satisfecho por una victoria fácil, o al menos así lo sintió cuando consiguió recortar las distancias hasta la puerta del cuarto número 2 y burlar las miradas para ingresar.

De inmediato, las miradas de todos los bailarines en el interior se desviaron para recibir a un sorprendido Ryota. Primer fallo de la noche y hubiese buscado lidiar la situación con diálogo, si no fuera porque la gran mayoría de ellos estaban semidesnudos y reaccionaron con gran malestar. Algo muy natural viniendo de personas que probablemente no consumieron alimentos las últimas semanas para poder ingresar en esas mallitas.
“No, esperen, oigan, eso no… no es necesario bros… no vi nada, lo juro, no vi nadaaaa” Trató de librarse con diálogo de la situación, pero no sirvió para nada. Cada uno de los bailarines reaccionó con violencia, volviendo a sacarlo tras unas cuantas cachetadas, arañazos y apretones.
La puerta se cerró de nuevo tras la expulsión del pirata que resultó lanzado al suelo con el traje magullado y unos cuantos arañones. “Barbaros… ni que estuvieran tan buenas...” Suspiró tomando su chaqueta para arreglar su traje como pudo y ponerse de pie. Algunos invitados lo vieron, pero este tan solo sonrió con picardía. “Ya saben cómo son los artistas cuando escuchan críticas, ¿no?” mintió para desviar la atención y poder escapar de la escena sin alertar a nadie.
No debía ser un genio para entender que la puerta correcta era la contraria, así que tan solo debía atravesar la multitud frente al escenario con discreción. ¿Por qué no usar violencia contra los bailarines para evitar los maltratos? Porque disfruto de la vista gracias a las señoritas, así que entendía que recibir un pago por ver, sería lo más caballeresco de su parte. “Me pregunto si alguna querrá salir después de esto… no, no, mejor hay que invitar a Agelena. Pero si ella dice que no, es bueno pensar en una opcion...” pensó, buscando llegar hasta la siguiente puerta. Aunque en esta ocasión se detuvo antes de adentrarse siquiera frente a la puerta, no deseaba llamar la atención o volverse a equivocar.
INFO

