20-06-2026, 10:08 PM
Salí del pasillo acuático arrastrando a mi rival inconsciente de las manos y lo primero que encontré al llegar al taller fue agua, agua a pleno, el espacio que había sido un taller de fabricación de armas completamente sumergido con las cajas de madera flotando en distintas posiciones y los materiales dispersándose lentamente por la corriente que el propio volumen creciente del agua generaba dentro de la guarida. Lo primero que pensé no fue en mí sino en ellos, en Karl, Apolo y Viktor, porque yo podía estar aquí todo el tiempo que hiciera falta sin que el agua supusiera ningún problema pero ellos no podían, ninguno de los tres podía, siendo usuarios de aquellos poderes extraños cuyo contacto con el agua significaba perder todo lo que les hacía temibles y en el peor de los casos ahogarse. Esa posibilidad, por remota que fuera, era suficiente para que algo en mi interior se tensara de una manera que el combate con mi rival inconsciente no había conseguido tensar, porque podía perder una pelea y recuperarme, pero no podía permitirme perder a ninguno de ellos.
Expandí mi haki de observación desde los cincuenta metros donde lo había mantenido durante el combate hasta los trescientos metros, sintiendo cómo la expansión se extendía atravesando roca y agua y madera y el propio volumen creciente que seguía llenando la guarida hasta alcanzar cada rincón que cabía dentro de ese radio, y el alivio que sentí al detectar a Karl y Apolo juntos en algún punto por encima de mi posición fue tan genuino como inmediato, vivos, con presencias que no proyectaban la desesperación de alguien que se está ahogando, y luego Viktor en otra sala acompañado de una presencia que no reconocía pero que era extraordinariamente poderosa y que sin embargo no mostraba intención hostil hacia mi equipo, siendo suficiente para asumir que quien quiera que estuviera con él era un aliado o al menos no una amenaza en este momento, y no detectando a Leyos ni a ningún otro enemigo dentro de ese radio aunque eso no significaba que no estuviera, simplemente que de momento no lo sentía, guardando esa información en algún lugar de mi cabeza junto con las palabras que mi rival me había dicho antes de perder la consciencia sobre el Gobierno Mundial y sus sombras. Miré hacia el techo del taller completamente sumergido donde el agua seguía ascendiendo hacia el túnel de las diez y media, el único camino hacia arriba desde aquí salvo la puerta con forma de cabeza de tiburón que seguía completamente cerrada al fondo de la sala, y comprendí que la situación era cada vez más crítica no solo para mis compañeros sino para la propia estructura de la guarida, porque el agua no iba a dejar de subir y con ella subirían también los problemas para quien no pudiera respirar bajo ella.
Sacando el Den Den Mushi del bolsillo interior de la gabardina verde esmeralda con una mano mientras con la otra mantenía agarrado a mi rival inconsciente de las manos y marcando la frecuencia de Karl desde el agua – “Karl, soy Fuguwu. ¿Cuál es tu situación? Yo cargo conmigo a un esbirro de Leyos. Entiendo que estas con Apolo.” – pregunté por ellos y, mientras esperaba respuesta, mantuve a mi rival agarrado de las manos, sintiendo el peso de aquel gyojin inconsciente moviéndose con la corriente del agua que seguía llenando la guarida.
Algo en mi interior procesó por primera vez desde que había entrado a esta sala esférica que aquel ser que flotaba inerte frente a mí había elegido este camino por razones que yo no conocía del todo, que había gyojin que llegaban a servir a piratas por hambre, por miedo, por haber perdido todo lo que les importaba, y que quizás sus palabras sobre el Gobierno Mundial no eran solo las palabras de alguien intentando sembrar dudas en el último momento sino las de alguien que había aprendido algo por el camino difícil, algo que yo tendría que seguir cargando junto con su peso físico hasta que encontrara la manera de sacar a todos de aquí.
Expandí mi haki de observación desde los cincuenta metros donde lo había mantenido durante el combate hasta los trescientos metros, sintiendo cómo la expansión se extendía atravesando roca y agua y madera y el propio volumen creciente que seguía llenando la guarida hasta alcanzar cada rincón que cabía dentro de ese radio, y el alivio que sentí al detectar a Karl y Apolo juntos en algún punto por encima de mi posición fue tan genuino como inmediato, vivos, con presencias que no proyectaban la desesperación de alguien que se está ahogando, y luego Viktor en otra sala acompañado de una presencia que no reconocía pero que era extraordinariamente poderosa y que sin embargo no mostraba intención hostil hacia mi equipo, siendo suficiente para asumir que quien quiera que estuviera con él era un aliado o al menos no una amenaza en este momento, y no detectando a Leyos ni a ningún otro enemigo dentro de ese radio aunque eso no significaba que no estuviera, simplemente que de momento no lo sentía, guardando esa información en algún lugar de mi cabeza junto con las palabras que mi rival me había dicho antes de perder la consciencia sobre el Gobierno Mundial y sus sombras. Miré hacia el techo del taller completamente sumergido donde el agua seguía ascendiendo hacia el túnel de las diez y media, el único camino hacia arriba desde aquí salvo la puerta con forma de cabeza de tiburón que seguía completamente cerrada al fondo de la sala, y comprendí que la situación era cada vez más crítica no solo para mis compañeros sino para la propia estructura de la guarida, porque el agua no iba a dejar de subir y con ella subirían también los problemas para quien no pudiera respirar bajo ella.
Sacando el Den Den Mushi del bolsillo interior de la gabardina verde esmeralda con una mano mientras con la otra mantenía agarrado a mi rival inconsciente de las manos y marcando la frecuencia de Karl desde el agua – “Karl, soy Fuguwu. ¿Cuál es tu situación? Yo cargo conmigo a un esbirro de Leyos. Entiendo que estas con Apolo.” – pregunté por ellos y, mientras esperaba respuesta, mantuve a mi rival agarrado de las manos, sintiendo el peso de aquel gyojin inconsciente moviéndose con la corriente del agua que seguía llenando la guarida.
Algo en mi interior procesó por primera vez desde que había entrado a esta sala esférica que aquel ser que flotaba inerte frente a mí había elegido este camino por razones que yo no conocía del todo, que había gyojin que llegaban a servir a piratas por hambre, por miedo, por haber perdido todo lo que les importaba, y que quizás sus palabras sobre el Gobierno Mundial no eran solo las palabras de alguien intentando sembrar dudas en el último momento sino las de alguien que había aprendido algo por el camino difícil, algo que yo tendría que seguir cargando junto con su peso físico hasta que encontrara la manera de sacar a todos de aquí.
Resumen
Haki y Pasiva
Gastos

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