¿Cuantos tomates puede comer un Tomate? ¿Tomatelismo? :: Privado :: Pasado
#11
Narrador / María Merlot



Si le digo al matasanos como me siento ahora pensara peor de lo que ha pensado…

La voz del Tomate vino acompañada de un suspiro. María parpadeo una, dos, tres veces. ¿Cómo se sentía? Para ella era muy obvio: ADOLORIDO. La limpieza de la herida de su hombro resulto ser todo un desastre, uno con buenas intenciones; nunca quiso hacerle daño, ni aumentar el que ya de por si albergaba. La chica intento hilar palabras de ánimos para decirlas porque la expresión cansada en el rostro de su Tomate le hizo fruncir el ceño de preocupación. A pesar del gesto, la belleza etérea de la joven no desapareció.

Kass, eres una chica muy bonita e inevitablemente provocas cosas en los demás.

La diestra que pensó en subir para acariciarle la mejilla a modo de consuelo se detuvo antes de siquiera comenzar a elevarse. Las palabras del hombre pelirrojo la hicieron morder el labio roto, el dolor la hizo pensar en su vida… su miserable vida. Ella sabía que causaba eso en los hombres, bueno, siendo honesta, en cualquier ser vivo… hasta los animales la amaban, aunque no de formas lascivas, aunque si fueran mink o humink… la historia sería diferente.

Por un momento el brillo en los ojos ámbar se apagó, así que su Tomate también era como los demás. Solo veía en ella un rostro bonito, un cuerpo seductor, un revolcón inerte. ¿Compraría sus servicios cortesanos a los Piratas del Abismo? Él no parecía ser de ese tipo de personas pero ella realmente no lo conocía, solo lo había ayudado… solo quería verlo recuperado, sentía ese compromiso hacia el masculino, pero sobre todo hacia su propia consciencia. También le causaba curiosidad, intriga. Escucharlo hablar con aquella voz serena, su paciencia con la torpeza que demostraba, su único ojo verde le recordaba a un tranquilo prado, y no lo iba a negar, era más guapo que la media.

¿Él podría borrar  de su piel lo que le hicieron anoche?
¿Si la persona que la tocará le atraía sería diferente la sensación?
¿Él podría lavar esa horrible capa de suciedad que sentía en su piel cada día?

A María no le importaba dar su cuerpo, de igual forma no le pertenecía desde hacía muchos años. ¿Por qué no dárselo a un hombre agradable a la vista? Es lo que él quería, es lo que su erección buscaba… ¿no? Sin embargo, cuando alzó la mirada y se encontró con sus mejillas sonrojadas, las palabras y la decisión se atoraron en su garganta. El verde cristalino en su único ojo le baño de un frio entendimiento: Él no era igual a los marranos que pagaban millones de berrys por su cuerpo.

¿De verdad quería usarlo para limpiarse?
¿Tan egoísta se estaba volviendo?

No, jamás usaría a alguien cuya mirada reflejará esa sinceridad tan desbaratadora. El Tomate era buena persona, si él hubiera querido usarla, seducirla, maniatarla, aunque estuviera herido, lo hubiera hecho sin problemas. Ella era una flor delicada, indefensa.
Lo que quiero decir es… ¡Lo siento! No quería que pasara esto.

María le sonrió, una que no llego hasta sus ojos, una que emulo a la MonaLisa. Ahora si, levantó sus manos y acunó el rostro del pelirrojo, un toque suave, casi como el beso de una mariposa. Fue justo cuando él pego su frente a la suya. Un gesto que la hizo ampliar la sonrisa, y hacer palpitar su corazón. Estaba frio, quizás por la sangre perdida. Ella acaricio con sus dedos. El contraste entre la piel masculina, y la de terciopelo de la mestiza, fue curioso. Luego él… hizo algo inesperado…

La beso…

Un beso…

No cualquier tipo de beso…

Escasas veces recibió besos en ese lugar…

En la frente…

Los ojos de la celeste se abrieron por la sorpresa, si él la hubiera besado en los labios el impacto hubiera sido mínimo. Luego se quito de encima, alejo la calidez de su cuerpo del suyo. María sintió frio, sintió… que le faltaba algo. Se quedo por un momento viendo el techo, los grillos en su cabeza se acallaron. Sin darse cuenta subió su diestra al lugar donde Jess dejó aquel gesto tan pequeño pero grande en significado para ella. María cerro sus ojos, la sensación que la recorrido… fue agradable, y por un momento se permitió no pensar en nada. ¿Así que podría tener besos no desagradables? El sentido común siempre le dijo que SI pero nunca había experimentado uno, no desde que blindo su cabeza y su cuerpo se volvió el premio del mejor postor.

Inhaló.

Exhaló.

Cuando abrió los ojos, busco al hombre. Se estaba vendando. Haciendo él mismo lo que ella debió hacer. Por un segundo lo miro de perfil… ¿Él sería capaz de ayudarla si se lo pedía?

No… no… no… ¡NO!

Se levanto de golpe, la sonrisa tonta se borro de sus labios. Jamás expondría a nadie contra los Piratas del Abismos. Ellos mataban a diestra y siniestra, más aún cuando su mercancía se veía amenazada, en especial ella… la obsesión viva de su Capitán.  Jamás podría decirle, jamás podría enterarse. Algo le decía que el hombre tomatesco, intentaría salvarla pero como su padre, terminaría muerto. No quería que nadie muriera por su causa, una causa perdida… ÉL siempre la encontraba y arrastraba de nuevo a las horribles pesadillas de su presencia.

— Anoto a mi lista que los Tomates saben vendar heridas. Eso se ve muy bien, bueno, mejor que lo hecho por mí. En mi defensa diré que no sé nada de enfermería, estaba improvisando — se levantó y comentó con su encantadora y risueña voz, mirando como aquel vendaje no sé veía tan mal. Camino hasta dónde había dejado la bolsa de tomates, la recogió y volvió al lado de Jess, sentándose a su derecha, sin invadir su espacio personal — … te traje tomates, pensé que te gustarían porque eres uno de ellos — dejo la bolsa en la cama, luego poso sus ojos sobre el único de ojo de él — … lamento haber sido un incordio para ti… yo… yo solo quería ayudarte, no incomodarte. Si me perdonas, te perdono… Me parece un trato justo, Tomate. ¿Que dices? ¿Lo sellamos con un apretón de manos y saliva, no en ese orden, creo... — le propuso sonriéndole con travesura y extendiéndole la bolsa de tomates como ofrenda de paz.

María vivía el momento, no pensaba más allá de eso. Ni en el futuro, menos en el doloroso pasado. Y ahora mismo, su cabeza estaba llena en ayudar al tomate herido. Y más aun cuando el médico les pidió “algo” complicado como pago por sus servicios. Tomate herido, Tomate duro… existiría el ¿Tomate Rambo? Iban a descubrirlo pronto...

Continuará…
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
  Responder


Mensajes en este tema
RE: ¿Cuantos tomates puede comer un Tomate? ¿Tomatelismo? :: Privado :: Pasado - por Maria Merlot - 21-06-2026, 03:00 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)