21-06-2026, 03:11 PM
La seda apenas duro un instante. Shiryūko observo como el panda atrapaba aquella masa pegajosa con muchas facilidad, antes de que su siguiente ataque fuera detenido de la misma manera, la mano de bambu se interpuso entre byakuren y su objetivo como si detener su espada fuera la cosa mas fácil del mundo como si fuera un juego de niños, ni siquiera parecía haberse esforzado para hacerlo —Ha sido un buen intento HONHONHON— fueron las palabras del panda, Shiryūko soltó una pequeña risa mientras retiraba la espada —buscare por el camino personas mucho mas fuertes que yo y seguiré entrenado duro— Shiryūko no se desanimo con el resultado, la verdad era que no esperaba otro, desde el primer momento había quedado claro que la diferencia entre ambos era abismal, al contrario cuanto mas veía al panda mas evidente era todo lo que le quedaba por aprender. Las palabras sobre el fin del entrenamiento le hicieron desviar la mirada hacia una de las ventanas del pabellón, la luz del amanecer comenzaba a abrirse poco a poco en el horizonte, no se había dando cuenta de todo el tiempo que había pasado.
sin embargo la ultima lección del panda termino siendo lo mas inpactante de todas, Shiryūko escuchó sus palabras con atención y asintió antes de intentar moverse tal y como se lo había dicho el panda, y entonces ocurrió... de repente una presión insorpotable cayo sobre el, intento avanzar y no pudo, intento mover un brazo y tampoco, no podía hacer nada. no era una fuerza física no había cadenas sujetándolo, eso seria por su fruta se pregunto era algo completamente distinto, algo que jamás había experimentado antes, era como tener un peso encima de el o la gravedad se hubiese multiplicado, los musculos de Shiryūko se tensaron mientras intentaba resistirse a aquella sensación pero era inútil, por un instante comprendido lo aterrador que debía de ser enfrentarse a alguien capaz de hacer aquello en combate, y entonces noto algo mas sus brazos adicionales comenzaron a desaparecer, los rasgos arácnidos que cubrían parte de su rostro retrocedieron poco a poco mientras el abdomen de tarántula empezaba a reducirse, Shiryūko intentó mantener la transformación pero fue incapaz la presión que lo aplastaba era tan intensa que ni siquiera podía concentrarse en conservar aquella forma, cuando la presión desapareció el mink ya había regresado por completo a su aspecto normal, soltó lentamente el aire que le quedaba sin darse cuenta mientras escuchaba la explicación del mariscal —¿haoshoku?— aquel nombre quedo grabado en su memoria junto a la sensación que acababa de experimentar —es... increíble— admitió —había oído hablar de personas capaces de logar cosas imposibles, pero nunca imagine algo así— guardo silencio unos segundo mientras procesaba todo lo que acababa de escuchar sobre el haoshoku y los otros tipos de haki —supongo que el mundo es todavía más grande de lo que pensaba, ¿si entreno lo suficiente yo también seria capaz de usarlos?— la palmada en la espalda del panda le termino sacando de sus pensamientos. —Gracias por el entrenamiento, mariscal. He aprendido mucho hoy fue todo un honor— y una pequeña sonrisa apareció en su rostro —después de todo este ejercicio nos hemos ganado ese desayuno— Shiryūko deslizó a Byakuren de nuevo en su vaina con un movimiento tranquilo, el entrenamiento había terminado, pero tenía la sensación de que acababa de asomarse a una parte del mundo que desconocía por completo, Con aquella última lección todavía presente en su mente, se dirigió hacia la salida del pabellón junto al mariscal.
sin embargo la ultima lección del panda termino siendo lo mas inpactante de todas, Shiryūko escuchó sus palabras con atención y asintió antes de intentar moverse tal y como se lo había dicho el panda, y entonces ocurrió... de repente una presión insorpotable cayo sobre el, intento avanzar y no pudo, intento mover un brazo y tampoco, no podía hacer nada. no era una fuerza física no había cadenas sujetándolo, eso seria por su fruta se pregunto era algo completamente distinto, algo que jamás había experimentado antes, era como tener un peso encima de el o la gravedad se hubiese multiplicado, los musculos de Shiryūko se tensaron mientras intentaba resistirse a aquella sensación pero era inútil, por un instante comprendido lo aterrador que debía de ser enfrentarse a alguien capaz de hacer aquello en combate, y entonces noto algo mas sus brazos adicionales comenzaron a desaparecer, los rasgos arácnidos que cubrían parte de su rostro retrocedieron poco a poco mientras el abdomen de tarántula empezaba a reducirse, Shiryūko intentó mantener la transformación pero fue incapaz la presión que lo aplastaba era tan intensa que ni siquiera podía concentrarse en conservar aquella forma, cuando la presión desapareció el mink ya había regresado por completo a su aspecto normal, soltó lentamente el aire que le quedaba sin darse cuenta mientras escuchaba la explicación del mariscal —¿haoshoku?— aquel nombre quedo grabado en su memoria junto a la sensación que acababa de experimentar —es... increíble— admitió —había oído hablar de personas capaces de logar cosas imposibles, pero nunca imagine algo así— guardo silencio unos segundo mientras procesaba todo lo que acababa de escuchar sobre el haoshoku y los otros tipos de haki —supongo que el mundo es todavía más grande de lo que pensaba, ¿si entreno lo suficiente yo también seria capaz de usarlos?— la palmada en la espalda del panda le termino sacando de sus pensamientos. —Gracias por el entrenamiento, mariscal. He aprendido mucho hoy fue todo un honor— y una pequeña sonrisa apareció en su rostro —después de todo este ejercicio nos hemos ganado ese desayuno— Shiryūko deslizó a Byakuren de nuevo en su vaina con un movimiento tranquilo, el entrenamiento había terminado, pero tenía la sensación de que acababa de asomarse a una parte del mundo que desconocía por completo, Con aquella última lección todavía presente en su mente, se dirigió hacia la salida del pabellón junto al mariscal.
resumen
Gastos y recuperaciones
bélico
