29-11-2023, 08:59 PM
Tras haberle vendado los dedos rotos a Aurora, una vez habíamos llegado ambas al barco, esta insistió en ir a cazar algo más, pues la presa que las había unido ahora estaba sepultada. No estaba entusiasmada con la idea de ir a cazar con ella, pero me apetecía menos aún pasar hambre, y teniendo como tenía una deuda con ella... No podía negarme a acompañarla. Nos dirigimos al bosque de la zona sur de la isla y conseguimos cazar un animal con aspecto de simio, aunque por el pelaje cualquiera pensaría que se trata de un gran félido, pues recuerda al patrón de un jaguar; su cola era anormalmente larga, y hasta pudimos ver como la usaba para columpiarse como si de una soga se tratase, sin duda un animal raro como pocos había visto, los animales terrestres podían llegar a ser tan raros como los marinos, al parecer. Durante el viaje de vuelta Aurora no paraba de repetir lo buena cazadora que era, y como habría sido imposible que yo sola cazase una presa como esa, ¿Pero que se creía? Si no hubiera sido por el derrumbe habría acabado con ella, y ahora volvía ese lado tan orgulloso de la rubia, esa faceta que tanto me irrita. Llegando al barco estaba a punto de explotar y mandarla callar, pero no me hizo falta, algo - alguien, en realidad - se me había adelantado y dejado a Aurora muda completamente, ¡Menudo milagro!
Me giré en la dirección que Aurora estaba enfrentando y descubrí a un chico pelirrojo, como yo, mirando al suelo y tímidamente saludando a Aurora, la cosa se torció cuando alzó la mirada y me miró, sus ojos se abrieron, como si le sorprendiera verme, aunque poco tardé en descubrir el motivo de su "sorpresa", aparentemente estaba intentando ligar conmigo. No sabía muy bien por qué, pero al parecer ese gesto molestó a la arpía, que tras un golpe en el estomago abandonó la escena, un lejano portazo se escuchó, definitivamente el muchacho la había enfadado... Y me había dejado sola con él, ¿Qué hago yo ahora con el pieza este? — Eh... Ariel. — aunque por mi cara, totalmente inexpresiva en el momento, no lo pareciera estaba muy nerviosa, no sabía si debería irme con Aurora o quedarme con el intento de Don Juan que tenía delante. — Veo que conoces a Aurora, ¿A qué ha venido ese puñetazo? —
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