23-06-2026, 03:15 AM
Maki disfrutaba una pelea como cualquier pirata, pero ella era una artista y que la mirasen era algo que le encantaba. Cada giro, cada golpe, cada ridículo intento de vencerla siempre terminaba en nada mas que acciones infructuosas. Pero. Sin duda un punto débil en común que tenia con Hyak era sin duda la sirena. Si alguien le tocaba seguro que se volvía densa la cosa. Las acciones surgieron, los golpes volaron, los hombres aparecieron… wow wow wow… Maki se fijo en un tremendo hombre desnudo, cada musculo palpitante actuando sobre una acción en concreto. Destruir a sus enemigos, era simplemente una sinfonía de dolor que podría ver todo el día en acción pagando boleto de primera fila palco y platea.
Si no hubiera estado cubierta de sudor sangre y escamas podría haber intentado seducirlo, o quizás solo almorzarlo, pero cuando Hyakinthos indico la desaparición de su hermana esto se torció para el lado malo. DONDE ESTA MERLOT!!
Cada célula, cada sentimiento y neurona se ocupo de querer respuestas donde estaba… Se enfureció, pareció crecer aún más… miro a cualquiera, el que estuviera mas cerca, vio como el Doctor reducía fácilmente a otros y agarro a uno de ellos. —TU … Donde esta la sirena con cabello celeste… DONDE… o espera deja darte motivación para responder.— Enfundo su hoja rápidamente y agarrando al pirata que intento atacarla antes del cuello lo alzo y con su increíblemente gran puño le dio un puñetazo que hizo que sus dientes estallasen en un baño de sangre importante. El hombre se agarró la cara entumecida. Maki lo arrojo a una mesa y con rapidez recogió los dientes caídos.
—Ahora… dime donde esta la mestiza…— El primer diente en su palma golpeo el revés de la mano del hombre y estallo también en sangre… por qué?... Maki había incrustado los dientes caídos del hombre en la mano tan fuerte y tan profundo como clavos a la mesa. Desdentado… adolorido, horrorizado y con heridas horrendas en la cara y la mano… Maki no se detuvo ahí pues nada era suficiente, cada segundo era precioso para recuperar a su hermana. —Le conocen como… Billy… Billy he dicho… el dasdhfsd asdfsa asdasd feryhadefa— murmuro algo ininteligible por los borbotones de sangre espesa que salía de sus encías rotas. Entonces fue que el gigante encalzonado hablo.
Se había apresurado un tanto ajena a lo que Hyak intentaba indagar con el gigantesco exhibicionista. Eso fue todo lo que necesitó Maki para comprender lo que acababan de decirle.
La habían visto mierda!!, la habían tocado sin su permiso y se la habían llevado como monstruos en la noche… Maki emitió un rugido animal al torturar su mente. El bullicio del bar desapareció. Y los gritos, las quejas, el sonido de las mesas volteándose con dinero, alcohol y pecado y el murmullo de los borrachos quedaron reducidos a un ruido lejano, irrelevante mientras huían. Los ojos de la tostada se clavaron en la puerta señalada por el gigantesco desconocido y durante un instante no dijo nada pero su mente gritaba… Merlot… mierda… Pescado de los mil cojones donde estas… te matare si estas a salvo tomando el jodido te con tu secuestrador!!.
Quien conocía a Maki, la veía siempre cantando, bebiendo o fumando caca de caballo de algún vendedor astuto, pero tenía otra faceta que nadie… nadie debía ver. Esta era una de esas veces cuando tocaban sus cosas… no, cosas no, quiso decir amigos… si, amigos. Maki no era una persona especialmente paciente, ni inteligente, vamos apenas se contaba a ella misma como una persona racional. Siempre dominada por sus instintos y deseos más próximos al presente, pero cuando el silencio parecía que enfriaría el rastro, recordó al imbécil clavado… no estaba especialmente serena y era porque algo dentro de ella estaba intentando sacar una maldita tormenta sobre cada idiota que roso con la mirada a su hermana.
—Repítelo!!!— Su voz salió grave, estruendosa y con colérica emoción, casi como una mordida en la mente del pirata salto con sus nervios hechos pedazos, una amenaza como de “te voy a voltear las rodillas si no respondes claramente”. —¿Qué aspecto tiene ese salame!!?— El hombre solo sollozaba y no respondía a la pregunta, pero no era una interrogante, era una orden, necesitaba cada detalle, altura, ropa, dirección, cantidad de impuestos pagados este año fiscal… solo si le dieran más tiempo sin duda podría obtener todos los datos del maldito, su mandíbula se tensó hasta hacer crujir los dientes de reptil que se cerraban relampagueantes. Merlot, su hermana era una persona especial era la única persona que jamás debía quedar sola, primero que se perdía más que una moneda de oro en bolsillos de un ciego. Y desde hace años sentía que era la única persona que jamás debía desaparecer de su vista.
Y ahora… … …
Había alguien lo bastante jodidamente estúpido como para ponerle una mano encima incluso en su presencia. Maki le dio una bofetada al hombre que literalmente le arranco la punta de la nariz mientras su mano aun clavada a la mesa casi se safo. —Que no… Sniff…. es mi amigo por dios señora… que es solo Sniff…. un tipo que destripa gente especial… gente que no es común… por favor… Sniff…. déjeme salir… me duele la cara… Sniff….— Sollozaba con energía descendente.
Los nudillos de Maki se cerraron lentamente crujientes hasta convertirse en puños tan enormes como su ira creciente, la madera de la barra protestó cuando apoyó una mano sobre ella al costado de la otra mano ilesa del hombre. Crack, una grieta recorrió la superficie y varios de los que se levantaban retrocedieron. Otros apartaron la mirada y nadie quería llamar la atención de aquella mujer ni del gigantesco ser que parecía ser aliado de ellas… el medico mientras parecía decidido a ir tras de la puerta. —La encontraremos Doc… lo prometo.— Aparto la pesa para dejar caer al desgraciado al suelo que inmediatamente y de manera automática dejo de llorar y solo se digno a quedar en posición fetal, solo en ese momento entendió que Maki no amenazaba, sino describía el futuro. Un futuro con dolor, ardor o con brutalidad. A veces con algunos besitos, pero parecía que no era este el caso.
Si no hubiera estado cubierta de sudor sangre y escamas podría haber intentado seducirlo, o quizás solo almorzarlo, pero cuando Hyakinthos indico la desaparición de su hermana esto se torció para el lado malo. DONDE ESTA MERLOT!!
Cada célula, cada sentimiento y neurona se ocupo de querer respuestas donde estaba… Se enfureció, pareció crecer aún más… miro a cualquiera, el que estuviera mas cerca, vio como el Doctor reducía fácilmente a otros y agarro a uno de ellos. —TU … Donde esta la sirena con cabello celeste… DONDE… o espera deja darte motivación para responder.— Enfundo su hoja rápidamente y agarrando al pirata que intento atacarla antes del cuello lo alzo y con su increíblemente gran puño le dio un puñetazo que hizo que sus dientes estallasen en un baño de sangre importante. El hombre se agarró la cara entumecida. Maki lo arrojo a una mesa y con rapidez recogió los dientes caídos.
—Ahora… dime donde esta la mestiza…— El primer diente en su palma golpeo el revés de la mano del hombre y estallo también en sangre… por qué?... Maki había incrustado los dientes caídos del hombre en la mano tan fuerte y tan profundo como clavos a la mesa. Desdentado… adolorido, horrorizado y con heridas horrendas en la cara y la mano… Maki no se detuvo ahí pues nada era suficiente, cada segundo era precioso para recuperar a su hermana. —Le conocen como… Billy… Billy he dicho… el dasdhfsd asdfsa asdasd feryhadefa— murmuro algo ininteligible por los borbotones de sangre espesa que salía de sus encías rotas. Entonces fue que el gigante encalzonado hablo.
Se había apresurado un tanto ajena a lo que Hyak intentaba indagar con el gigantesco exhibicionista. Eso fue todo lo que necesitó Maki para comprender lo que acababan de decirle.
La habían visto mierda!!, la habían tocado sin su permiso y se la habían llevado como monstruos en la noche… Maki emitió un rugido animal al torturar su mente. El bullicio del bar desapareció. Y los gritos, las quejas, el sonido de las mesas volteándose con dinero, alcohol y pecado y el murmullo de los borrachos quedaron reducidos a un ruido lejano, irrelevante mientras huían. Los ojos de la tostada se clavaron en la puerta señalada por el gigantesco desconocido y durante un instante no dijo nada pero su mente gritaba… Merlot… mierda… Pescado de los mil cojones donde estas… te matare si estas a salvo tomando el jodido te con tu secuestrador!!.
Quien conocía a Maki, la veía siempre cantando, bebiendo o fumando caca de caballo de algún vendedor astuto, pero tenía otra faceta que nadie… nadie debía ver. Esta era una de esas veces cuando tocaban sus cosas… no, cosas no, quiso decir amigos… si, amigos. Maki no era una persona especialmente paciente, ni inteligente, vamos apenas se contaba a ella misma como una persona racional. Siempre dominada por sus instintos y deseos más próximos al presente, pero cuando el silencio parecía que enfriaría el rastro, recordó al imbécil clavado… no estaba especialmente serena y era porque algo dentro de ella estaba intentando sacar una maldita tormenta sobre cada idiota que roso con la mirada a su hermana.
—Repítelo!!!— Su voz salió grave, estruendosa y con colérica emoción, casi como una mordida en la mente del pirata salto con sus nervios hechos pedazos, una amenaza como de “te voy a voltear las rodillas si no respondes claramente”. —¿Qué aspecto tiene ese salame!!?— El hombre solo sollozaba y no respondía a la pregunta, pero no era una interrogante, era una orden, necesitaba cada detalle, altura, ropa, dirección, cantidad de impuestos pagados este año fiscal… solo si le dieran más tiempo sin duda podría obtener todos los datos del maldito, su mandíbula se tensó hasta hacer crujir los dientes de reptil que se cerraban relampagueantes. Merlot, su hermana era una persona especial era la única persona que jamás debía quedar sola, primero que se perdía más que una moneda de oro en bolsillos de un ciego. Y desde hace años sentía que era la única persona que jamás debía desaparecer de su vista.
Y ahora… … …
Había alguien lo bastante jodidamente estúpido como para ponerle una mano encima incluso en su presencia. Maki le dio una bofetada al hombre que literalmente le arranco la punta de la nariz mientras su mano aun clavada a la mesa casi se safo. —Que no… Sniff…. es mi amigo por dios señora… que es solo Sniff…. un tipo que destripa gente especial… gente que no es común… por favor… Sniff…. déjeme salir… me duele la cara… Sniff….— Sollozaba con energía descendente.
Los nudillos de Maki se cerraron lentamente crujientes hasta convertirse en puños tan enormes como su ira creciente, la madera de la barra protestó cuando apoyó una mano sobre ella al costado de la otra mano ilesa del hombre. Crack, una grieta recorrió la superficie y varios de los que se levantaban retrocedieron. Otros apartaron la mirada y nadie quería llamar la atención de aquella mujer ni del gigantesco ser que parecía ser aliado de ellas… el medico mientras parecía decidido a ir tras de la puerta. —La encontraremos Doc… lo prometo.— Aparto la pesa para dejar caer al desgraciado al suelo que inmediatamente y de manera automática dejo de llorar y solo se digno a quedar en posición fetal, solo en ese momento entendió que Maki no amenazaba, sino describía el futuro. Un futuro con dolor, ardor o con brutalidad. A veces con algunos besitos, pero parecía que no era este el caso.

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