[Presente Relativo] Una investigación rutinaria
#26
La pelirroja supo consolarme. Sé que me eché a llorar como una niña pequeña, pero, supongo, que realmente me sentía así, totalmente indefensa y desnuda. Estaba abriendo mi corazón, cosa que no hago desde hace unos 10 años aproximadamente. Me abrazó y pude sentir el calor y el cariño humano después de tanto tiempo, que sentía que estaba en una nube. Dejó que me expresase con total libertad mientras sentía sus caricias en mi espalda. Definitivamente, Ikirami no es como una de esas personas que he conocido a lo largo de mi vida. Se estaba preocupando por mí, estaba siendo agradable e intentaba consolarme con palabras bonitas. No daba crédito a todo esto, pero… estaba feliz.

Tras mi pregunta de si me esperaría recibí una respuesta positiva, me iba a esperar lo que hiciera falta, y eso me alegró. Pero no era el momento de llorar, era el momento de estar alegre, de ser yo misma, llevaba demasiado tiempo estando tierna y sensible, y viendo que podía ser como soy con Ikirami, malhablada, escandalosa y vulgar… ¿Pues porque no iba a ser así? Me apetecía ser yo misma. Aunque, la manera en la que he estado ahora, también es mi manera de ser, solo que en lo más profundo de mi corazón. Tras todo este momento, la pelirroja pidió una botella de Sake para brindar ambas por este momento.

El camarero nos la trajo e Ikirami sirvió. Se giró para mirarme, estábamos enfrente una de la otra, con dos tragos listas para brindar y rápidamente levantó su chupito gritando - ¡Por nosotras! ¡Iahahaha! - Grité de alegría, brindé con ella y me lo bebí de una. Tras esto, le quité la botella a Ikirami, sacándole la lengua afuera y poniendo cara de culo, pero después con una gran sonrisa - ¡Venga, ahora sirvo yo otra! - Rellené su vasito y el mío y volví a la carga - ¡Y otra más! ¡Iahahaha! - Y otro trago más. Entre la jarra de cerveza enorme y ahora esto, estaba empezando a sentirme un poco atontada, pero me daba igual. Me lo estaba pasando bien.

Pasó un buen rato en el que las dos estuvimos allí sentadas, hablando, haciendo el tonto, riendo y brindando. Pero, ya era muy de noche, la luna estaba encima de nosotras, alumbrando aquella terraza apagada, la cual los camareros habían empezado a recogerla y atenuar las propias luces con las que el local contaba. Solo quedábamos Ikirami y yo allí, y fue la señal de que ya era la hora. Ella se tenía que marchar, no sé donde iba a ir, no sé si dormiría en algún hostal de aquí, o se iría ya a zarpar a otro lado o que. No lo sabía, pero sí sabía que ya se tenía que ir. Estábamos una enfrente de la otra, me empecé a ruborizarme, y si le sumaba el alcohol que tenía encima más, parecía un tomate, madre mía. Apreté mis piernas con mis puños y miré levemente hacia abajo - Bueno pelirroja… supongo que ya es la hora de que te marches - Miré hacia un lado - Gr...gracias por este día - Elevé mis ojos para mirarla - Jamás pensaba que esto fuera a pasarme hoy - Me puse recta para mirarla de frente, me mordí el labio por un lateral, los ojos empezaron otra vez a agitarse, iba a llorar otra vez, pero mantuve la compostura, y en un acto totalmente inconsciente, me abalancé sobre ella para abrazarla, con mi mano derecha en la parte trasera de su cabeza, tocando su pelo y la izquierda en la espalda, sollozando - No... no te olvides de mí, ¿vale, Ikirami? - Me separé un poco hacia atrás, estando a escasos 30 centímetros, posando mis manos en sus brazos - Yo no lo haré - Le dije con los ojos en lagrimados un poco. No quería despedirme, de verdad que no quería, pero no había otra manera posible.


Ikirami se levantó del sitio y se fue. Yo me quedé sentada en la terraza, con los pies subidos en el banco, cruzados, y las manos metidas en el hueco que hacía, mirándola como se alejaba del sitio, con su melena roja ondulándose por la pequeña brisa nocturna y sus andares tan elegantes. Fue desapareciendo con la oscuridad del pueblo en altas horas de la noche. Los de la taberna pasaban delante de mí fregando el suelo y me daba igual, yo solo seguía mirando por el camino en el que Ikirami desapareció. Miré al cielo, y, la noche estaba realmente preciosa - ¿Realmente es así todas las noches? - No lo sé. Pero ahora que estaba ya sola, no pude evitar derramar una lágrima por mi ojo derecho, la cual cayó sobre mi rostro. No sé qué me pasaba. No sabía que era esta sensación. Notaba que el pecho iba a explotarme. Pero, estaba tranquila. Me froté los ojos con la manga de mi chaqueta mientras seguía mirando la luna. Esbocé una gran sonrisa de oreja a oreja y cerré los ojos.

- No te olvides de mí, pelirroja -
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RE: [Presente Relativo] Una investigación rutinaria - por Erika Storm - 30-11-2023, 02:18 AM

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