24-06-2026, 08:02 AM
Maki tenía algo… un presentimiento, algo que parecía ser más que eso. Una seguridad quizás. Algo le llamaba la atención de este fornido… descamisado y fuerte hombre… —Que… que tan infalible es? Dirías que es irresistible?— Se le acerco tanto que podía oler su perfume, su masculinidad y aparente autoridad. Era un Marine claro, pero ella no tenía un verdadero peso de que eso significaba realmente pues a todos los trataba igual.
Se le acerco y removió todo su cuerpo con su vista… —Quizás tienes habilidades ocultas… no se… quisiera descubrirlas, pero… no tenemos mucho tiempo… solo haz lo tuyo campeón, después veremos que pasa.— Termino de pasar sus dedos, curiosos por el pecho de su soldado, por su canal de músculos bien formados, duros, preparados y tensos. Quiso ir a hacer lo suyo… pero este volvió a acercársele. —Mmmm… déjame pensar, que te parece fundir nuestros cuerpos en la lujuria y la pasión desenfrenada?... de un juego de domino…— Su voz sonó dulce, melosa, encantadora pero burlona al final.
Cuando se sentaron, ella pidió algo para beber, era conocida o relativamente conocida por que había venido varios días, muchos, el fin era hacerse conocida gastando bastante dinero y ganar la confianza de los regentes de la arena clandestina. Rápidamente le trajeron sus bebidas y ella cruzando su pierna amplia y casi desnuda una sobre otra, bebió cerrando los ojos, deleitándose con el licor, delicioso y fuerte.
—Mis deseos…— Dijo agarrando su barbilla para acercarse a sus labios, se detuvo un segundo, y avanzo… no hacia ellos, sino a su oído… —Mis deseos son especiales, no podrías soportarlos, son grandes y placenteros primor…— Se mojo los labios y su lengua salió de su boca solo un centímetro, lo suficiente como para que el la viera. —Esos placeres no creo te sean conocidos, pero créeme. Quedaras satisfecho… demasiado. Ahora… espera… no te vez lo suficientemente loco, te quiero… loco e intimidante.— Dijo dejando la copa en la mesa… sus manos, danzaron por su pecho, su sonrisa sus ojos afilados, todo inspeccionaba el cuerpo de su cerdito de guerra… paso sus manos por detrás de sus hombros y se sentó en sus faldas con sus piernas abiertas… su cuerpo sobre el era algo excitante, y sus manos fueron directo a su cabello mientras tarareaba una canción, una que le cantaba su madre de pequeña.
Su cabello revuelto y reordenado en punta hacia atrás como si fueran llamas, Maki saco la lengua por un lado y le empujo desde el cuello… giro la cabeza de un lado a otro para verle mejor y finalmente se sintió satisfecha… —Así te ves más rud… hey… que es esto… estas… listo?— Su mano sin timidez se movió a su pantalón y sonrió, ¿Estaba duro? es probable.
—Tu solo gana la pelea, alarga el combate, necesito tiempo, y mientras mas tiempo… mas tiempo de recompensa podre darte… estas… de… a… cuerd… do… — Con el final de sus palabras Maki acerco su boca a la de él, deseando con el rubor de sus sueños trasmitir la furia lujuriosa que podría dominarla, su lengua salió primero al encuentro de sus labios, probo el sabor de sus rubies y le arranco un suspiro mientras comenzó a besarle, a meter su lengua en la seguridad de su boca, deliciosa, dulce y ardiente. Maki se deleitó solo dos segundos mientras le abrazaba e inspeccionaba cada parte de su cuerpo, de su torso duro, y masculino… tomo una de las manos de su puerco y la llevo hasta su pecho para que sintiera la firmeza. Ella sonrió entre el beso y finalmente se separó mientras la saliva aun les unía. En un poco… un adelanto… de la recompensa que Maki le ofrecía si todo salía bien.
Cuando lo llamaron, Maki se bajó de sus piernas y espero unos segundos sin despegarle la mirada el culo y lo miro con una astuta mirada felina mientras desaparecía… apenas salió a combatir todos se agolparon frente a la jaula… no pasaron más de dos minutos para que ella desapareciera.
Camino por un pasillo perdiéndose en la nada, en las sombras hasta la bodega, necesitaba llegar a las manzanas, no es que fuera vegetariana, pero contenían un secreto malvado y peligroso. Entonces sintió el gran bullicio de la arena… —Que imbécil… no creo que hubiera terminado tan rápido… le dije que alargue la pelea. — Se golpeo la frente con energía, tanto que resonó por el pasillo desolado que daba a las bodegas cerradas. Ahí al fondo. Dos guardias.
El round termino rápido, todos con carcajadas decepción o rompiendo boletos gritaban en sus propios idiomas… entonces el presentador salió y se acercó al joven. —Que haces idiota… porque lo hiciste tan rápido… tengo otro gladiador… puedes con otro? Pero por dios… da un poco más de batalla… que dices.— Le ofreció en voz baja tapando el microfono.
Se le acerco y removió todo su cuerpo con su vista… —Quizás tienes habilidades ocultas… no se… quisiera descubrirlas, pero… no tenemos mucho tiempo… solo haz lo tuyo campeón, después veremos que pasa.— Termino de pasar sus dedos, curiosos por el pecho de su soldado, por su canal de músculos bien formados, duros, preparados y tensos. Quiso ir a hacer lo suyo… pero este volvió a acercársele. —Mmmm… déjame pensar, que te parece fundir nuestros cuerpos en la lujuria y la pasión desenfrenada?... de un juego de domino…— Su voz sonó dulce, melosa, encantadora pero burlona al final.
Cuando se sentaron, ella pidió algo para beber, era conocida o relativamente conocida por que había venido varios días, muchos, el fin era hacerse conocida gastando bastante dinero y ganar la confianza de los regentes de la arena clandestina. Rápidamente le trajeron sus bebidas y ella cruzando su pierna amplia y casi desnuda una sobre otra, bebió cerrando los ojos, deleitándose con el licor, delicioso y fuerte.
—Mis deseos…— Dijo agarrando su barbilla para acercarse a sus labios, se detuvo un segundo, y avanzo… no hacia ellos, sino a su oído… —Mis deseos son especiales, no podrías soportarlos, son grandes y placenteros primor…— Se mojo los labios y su lengua salió de su boca solo un centímetro, lo suficiente como para que el la viera. —Esos placeres no creo te sean conocidos, pero créeme. Quedaras satisfecho… demasiado. Ahora… espera… no te vez lo suficientemente loco, te quiero… loco e intimidante.— Dijo dejando la copa en la mesa… sus manos, danzaron por su pecho, su sonrisa sus ojos afilados, todo inspeccionaba el cuerpo de su cerdito de guerra… paso sus manos por detrás de sus hombros y se sentó en sus faldas con sus piernas abiertas… su cuerpo sobre el era algo excitante, y sus manos fueron directo a su cabello mientras tarareaba una canción, una que le cantaba su madre de pequeña.
Su cabello revuelto y reordenado en punta hacia atrás como si fueran llamas, Maki saco la lengua por un lado y le empujo desde el cuello… giro la cabeza de un lado a otro para verle mejor y finalmente se sintió satisfecha… —Así te ves más rud… hey… que es esto… estas… listo?— Su mano sin timidez se movió a su pantalón y sonrió, ¿Estaba duro? es probable.
—Tu solo gana la pelea, alarga el combate, necesito tiempo, y mientras mas tiempo… mas tiempo de recompensa podre darte… estas… de… a… cuerd… do… — Con el final de sus palabras Maki acerco su boca a la de él, deseando con el rubor de sus sueños trasmitir la furia lujuriosa que podría dominarla, su lengua salió primero al encuentro de sus labios, probo el sabor de sus rubies y le arranco un suspiro mientras comenzó a besarle, a meter su lengua en la seguridad de su boca, deliciosa, dulce y ardiente. Maki se deleitó solo dos segundos mientras le abrazaba e inspeccionaba cada parte de su cuerpo, de su torso duro, y masculino… tomo una de las manos de su puerco y la llevo hasta su pecho para que sintiera la firmeza. Ella sonrió entre el beso y finalmente se separó mientras la saliva aun les unía. En un poco… un adelanto… de la recompensa que Maki le ofrecía si todo salía bien.
Cuando lo llamaron, Maki se bajó de sus piernas y espero unos segundos sin despegarle la mirada el culo y lo miro con una astuta mirada felina mientras desaparecía… apenas salió a combatir todos se agolparon frente a la jaula… no pasaron más de dos minutos para que ella desapareciera.
Camino por un pasillo perdiéndose en la nada, en las sombras hasta la bodega, necesitaba llegar a las manzanas, no es que fuera vegetariana, pero contenían un secreto malvado y peligroso. Entonces sintió el gran bullicio de la arena… —Que imbécil… no creo que hubiera terminado tan rápido… le dije que alargue la pelea. — Se golpeo la frente con energía, tanto que resonó por el pasillo desolado que daba a las bodegas cerradas. Ahí al fondo. Dos guardias.
El round termino rápido, todos con carcajadas decepción o rompiendo boletos gritaban en sus propios idiomas… entonces el presentador salió y se acercó al joven. —Que haces idiota… porque lo hiciste tan rápido… tengo otro gladiador… puedes con otro? Pero por dios… da un poco más de batalla… que dices.— Le ofreció en voz baja tapando el microfono.

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