24-06-2026, 12:23 PM
La reacción del gigante ante las palabras del lunarian fue tan exagerada que este último tardó varios segundos en comprender qué estaba ocurriendo. Cuando el grandullón se levantó del suelo disimulando como si nada hubiera pasado, Nine sintió cierta empatía por él.
En un gesto de total vulnerabilidad, Alex se arrodilló frente a Nine y respondió. No sabía nada sobre los lunarian. Ni siquiera sabía cómo había aprendido a hablar en aquella extraña lengua. El lunarian creyó que quizás aquel individuo no tendría mucha información que ofrecerle acerca de la procedencia de aquel antiguo idioma, pero al menos lo hablaba con fluidez. Poder escuchar la pronunciación de un hablante nativo era una oportunidad única para Nine.
Entonces, para sorpresa del lunarian, el gigante le pidió que le enseñara a hablar la lengua común. Nine no podía resistirse a engrandecerse ante una situación en la que parecía tener el poder de decisión.
Además, el gigante había mencionado a un tal Kyoshiro, un monje erudito que le había dado clases anteriormente. Quizá Nine podría conseguir algo de información sobre aquel hombre. El lunarian se había pasado la vida realizando encargos para toda clase de personas, por lo que había conocido a mucha gente. Aun así, no había tenido la oportunidad de cruzarse con demasiados eruditos como él. Si pasar tiempo con el gigante podía acercarle a aquel monje, sin duda sería una razón de peso para aceptar.
El lunarian agachó levemente la cabeza y alzó la mano derecha para frotarse la parte posterior de esta, pensativo. Unos segundos después levantó la mirada hacia el gigante, apoyó la mano sobre su pecho y respondió.
—Écoute, grand gaillard, je vais être honnête avec toi. Je ne sais pas si j'ai le temps de jouer les nounous pour un mastodonte désorienté comme toi. On ne peut pas mettre quelqu'un dans ce genre de situation alors qu'on vient à peine de le rencontrer, et encore moins quand on parle de quelqu'un d'aussi important que moi. Raaaaaahaha!
(Escucha, grandullón, te voy a ser honesto. No sé si tengo tiempo para hacer de niñera de un mastodonte desorientado como tú. No puedes meter en estas tesituras a alguien que acabas de conocer, y menos cuando hablamos de alguien tan importante como yo. ¡Raaaaaahaha!)
Nine se quedó observando al gigante durante unos segundos, en un silencio ligeramente incómodo, antes de continuar.
—Mais je dois reconnaître qu'il pourrait m'être utile de t'entendre parler ta langue. Et puis, merde... Tu m'es sympathique, grand gaillard ! On ne rencontre pas tous les jours quelqu'un d'aussi "spécial" que toi. Raaaaaaahaha !
(Pero tengo que reconocer que me puede resultar útil escucharte hablar tu lengua. ¡Y qué cojones, me has caído bien, grandullón! No todos los días se conoce a alguien tan "especial" como tú. ¡Raaaaaaahaha!)
El lunarian rio para sí mismo, como si acabara de pronunciar la ocurrencia más brillante del día.
—Et il y a autre chose que tu pourrais m'offrir en échange... Si tu promets de me raconter davantage sur ce fameux Kyoshiro, je t'enseignerai la langue commune. Mais retiens bien une chose, grand gaillard : n'attends pas de moi que je sois un professeur indulgent. Tu vas passer tes journées et tes nuits à étudier. Il n'y a pas de repos tant que la Lune brûle encore.
(Y además hay algo más que podrías ofrecerme a cambio... Si prometes contarme más sobre ese tal Kyoshiro, te enseñaré la lengua común. Pero ten una cosa clara, grandullón: no esperes que sea un profesor indulgente. Vas a pasarte los días y las noches estudiando. No hay descanso mientras la Luna aún Arde.)
Nine había puesto sus condiciones sobre la mesa, comprometiéndose así a ayudar al gigante en beneficio del conocimiento.
En un gesto de total vulnerabilidad, Alex se arrodilló frente a Nine y respondió. No sabía nada sobre los lunarian. Ni siquiera sabía cómo había aprendido a hablar en aquella extraña lengua. El lunarian creyó que quizás aquel individuo no tendría mucha información que ofrecerle acerca de la procedencia de aquel antiguo idioma, pero al menos lo hablaba con fluidez. Poder escuchar la pronunciación de un hablante nativo era una oportunidad única para Nine.
Entonces, para sorpresa del lunarian, el gigante le pidió que le enseñara a hablar la lengua común. Nine no podía resistirse a engrandecerse ante una situación en la que parecía tener el poder de decisión.
Además, el gigante había mencionado a un tal Kyoshiro, un monje erudito que le había dado clases anteriormente. Quizá Nine podría conseguir algo de información sobre aquel hombre. El lunarian se había pasado la vida realizando encargos para toda clase de personas, por lo que había conocido a mucha gente. Aun así, no había tenido la oportunidad de cruzarse con demasiados eruditos como él. Si pasar tiempo con el gigante podía acercarle a aquel monje, sin duda sería una razón de peso para aceptar.
El lunarian agachó levemente la cabeza y alzó la mano derecha para frotarse la parte posterior de esta, pensativo. Unos segundos después levantó la mirada hacia el gigante, apoyó la mano sobre su pecho y respondió.
—Écoute, grand gaillard, je vais être honnête avec toi. Je ne sais pas si j'ai le temps de jouer les nounous pour un mastodonte désorienté comme toi. On ne peut pas mettre quelqu'un dans ce genre de situation alors qu'on vient à peine de le rencontrer, et encore moins quand on parle de quelqu'un d'aussi important que moi. Raaaaaahaha!
(Escucha, grandullón, te voy a ser honesto. No sé si tengo tiempo para hacer de niñera de un mastodonte desorientado como tú. No puedes meter en estas tesituras a alguien que acabas de conocer, y menos cuando hablamos de alguien tan importante como yo. ¡Raaaaaahaha!)
Nine se quedó observando al gigante durante unos segundos, en un silencio ligeramente incómodo, antes de continuar.
—Mais je dois reconnaître qu'il pourrait m'être utile de t'entendre parler ta langue. Et puis, merde... Tu m'es sympathique, grand gaillard ! On ne rencontre pas tous les jours quelqu'un d'aussi "spécial" que toi. Raaaaaaahaha !
(Pero tengo que reconocer que me puede resultar útil escucharte hablar tu lengua. ¡Y qué cojones, me has caído bien, grandullón! No todos los días se conoce a alguien tan "especial" como tú. ¡Raaaaaaahaha!)
El lunarian rio para sí mismo, como si acabara de pronunciar la ocurrencia más brillante del día.
—Et il y a autre chose que tu pourrais m'offrir en échange... Si tu promets de me raconter davantage sur ce fameux Kyoshiro, je t'enseignerai la langue commune. Mais retiens bien une chose, grand gaillard : n'attends pas de moi que je sois un professeur indulgent. Tu vas passer tes journées et tes nuits à étudier. Il n'y a pas de repos tant que la Lune brûle encore.
(Y además hay algo más que podrías ofrecerme a cambio... Si prometes contarme más sobre ese tal Kyoshiro, te enseñaré la lengua común. Pero ten una cosa clara, grandullón: no esperes que sea un profesor indulgente. Vas a pasarte los días y las noches estudiando. No hay descanso mientras la Luna aún Arde.)
Nine había puesto sus condiciones sobre la mesa, comprometiéndose así a ayudar al gigante en beneficio del conocimiento.
RESUMEN
KARMA
