24-06-2026, 07:57 PM
(Última modificación: 25-06-2026, 04:28 PM por Ryota Miyamoto.)
80 de invierno - Año 17
Soleado - Frío - Puerto de la Isla
Soleado - Frío - Puerto de la Isla

“Hanuu Mahanaa, va a arrasar… fuego y sal, nos hacen gritaar… si uno cae, lo alzan ya…”
El capitán de cabellos castaños se desplazaba por las calles del muelle de la isla Neur junto a sus Nakamas. Al mismo tiempo, tatareaba entre susurros una canción, escribiendo las rimas que se le iban ocurriendo en una pequeña libreta, la cual sostenía en su diestra con agrado. “Hanu Mahana, nunca va a paaraar… si, suena genial, bro.” Sonreía colocando la última rima en la libreta, viendo casi lista su primera obra musical.
¿Por qué razón los Hanu Mahana se desplazaban por el muelle de la isla? Ninguno lo sabía del todo. Tan solo seguían las indicaciones de una nota dejada por Barald esa mañana en la clandestina posada donde se hospedaban.
¿Y por qué el espadachín y subcapitán de la tripulación les pidió verse allí? Tampoco lo sabían.
A decir verdad, su estancia en la isla estaba siendo bastante caótica. Pasaban varias semanas sin que algunos se comunicaran, o de repente aparecían después de días, tras, según ellos, “haber dado un paseo”. Era una convivencia sin muchas restricciones y menos explicaciones, pero así lo disfrutaban todos.
En ese momento el camino del puerto terminó en los astilleros y el grupo se detuvo. Ryota dejo su libreta en el bolsillo de su chaqueta levantando la mirada con asombro para ver las edificaciones de ladrillo y concreto. “Waos… ¿Por qué Barald nos propuso vernos aquí?” Pensó unos segundos, dando con una posible respuesta.

“A webo, nos vamos a robar un barco.”
Aseguro al instante, tras acomodar su cabello y dejar sus manos en su nuca.
“Kekeke es un descarado, aunque no me gustaría escoger cualquiera, si vamos a robar un barco debe ser uno con mucha Aura… casi que preferiría comprar uno…” Suspiró resignado. “Pero por alguna razón que desconozco, el dinero siempre escasea, culpo a Runin y Tezca con su ropa de diseñador…” Inflo las mejillas en señal de queja para desviar su mirada hacia ellos.
Todos los demás sabían que quien tomaba el dinero de las arcas para apostarlo y perder era él.
Off Rol
Karmas
