Me despido [Pasado - División 80]
#3
Se acercaba la hora del almuerzo y, como todos los días, Juan estaba abajo, en la playa, guisando la comida sobre la llama de una fogata. Un día tendrían el dinero necesario para acondicionar una buena cocina en el barco. Hasta entonces, el bueno de Juan Sebastian tendría que seguir batiéndose a duelo contra la leña y lo irregular de su calor para conseguir un punto de cocción adecuado. Se trataba de un entrenamiento sumamente eficaz para pulir sus habilidades gastronómicas, y, además, una buena forma de jugar con su paciencia.

Enji lo observaba desde la comodidad del mascarón de proa, sentado. El cabezón que decoraba el frente del barco tenía espacio de sobra para aguantarlo. Entre los dientes sostenía un cigarro recién encendido y sobre su regazo yacía el gran culpable de todo: el gato, el mismísimo Ford “Fiesta”, la razón por la que su barco se veía como se veía y se llamaba de la forma en que se llamaba.

—¡Shihahaha! ¿Falta mucho, Juan?

El capitán de la división no se deleitaba precisamente con el sufrimiento de sus compañeros. No, para nada. Solo era un jugón, le divertía verlos y escucharlos renegar por tonterías, pero cada una de esas “tonterías” se quedaba guardada en su cabeza en una lista de cosas por resolver. La cocina estaba en alta prioridad junto a la enfermería.

Todo costaba dinero, demasiado dinero y, aunque el sueldo de marine aumentaba con los rangos, seguían yendo justos tras invertir sus ahorros conjuntos en sacar al Ford’s Transit del aserradero. Hacía tiempo que venía pensando en una forma alternativa de conseguir dinero. Nadie se volvía rico trabajando para el gobierno; a menos, claro, que fueras el gobierno, y francamente no se le daban bien esas cosas. Algún día tendría que hacer las paces con tener un apellido que empezaba por “Saint”, pero no era ese el día ni lo sentía particularmente cerca.

El pensamiento se cortó por el repentino grito de Sigrid, un chillido desgarrador y desesperado que no vaticinaba nada bueno. Ford se levantó de su falda y saltó a la cubierta, alerta. Enji se puso de pie, vio a Juan saltar desde la playa y se dirigió, detrás de él, hacia el origen del lamento. Había reconocido la palabra “mamá”. Un mal presentimiento se instaló de inmediato en su pecho y cuando llegaron a la habitación de la vikinga, una carta abierta frente a una desolada Sigrid confirmó la peor de las sospechas.

Juan se acercó y con su toque en el hombro trató de consolarla. Él, por su parte, no sabía exactamente qué hacer para tratar de ayudar, parado junto a la puerta mientras Sigrid sollozaba. Su mano derecha era probablemente mucho mejor a la hora de tratar temas tan delicados, pero el capitán era él.

—¿Qué sucedió, Sigrid?

Alguien tenía que hacer la pregunta.

—¿Qué dice esa carta?
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RE: Me despido [Pasado - División 80] - por Enji - 24-06-2026, 11:15 PM

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