25-06-2026, 08:04 PM
El choque fue brutal, tal y como imaginamos que podría llegar a pasar. Mis piernas impactaron con fuerza sobre la enorme espada de Rufino, que a pesar de ser afilada y poder cortarme, calculó mal la trayectoria y conseguí darle en el dorso de la hoja, entumenciéndole un poco los músculos pero causándole un daño minúsculo, eso sí, empujándolo lejos. Pero por suerte o por desgracia, ese empuje lo calculé algo mal si podemos decirlo de esta manera, y mi siguiente ataque se vio cortado por, literalmente, un corte.
La distancia entre Rufino y yo me jugó una mala pasada debido a su tamaño y la longitud de su espada de dos manos—. ”Me cago en todo” —y es que a mi salto, que yo creía casi imperceptible, tuvo la osadía y el coraje de verlo venir y me arreó un golpe que más que cortarme casi me hunde en la arena húmeda de la selva.
—¡¡Estúpido polioperado de mierda!! ¡Tan fuerte que te crees mírate, RIDÍCULO, eres el doble que yo y ni con una espada de más de un metro puedes conmigo! —y en lo que se giraba en dirección a Masami, le lancé tantas bolas de barro como pude en dirección a la cabeza. No tenía mucha puntería, pero con lo pijo y lo mal que le había sentado que manchara me manchara el cabello, seguro que le desquiciaba de alguna manera.
Por otro lado, y de manera simultánea, escuché como Masami seguía enfrentándose a aquella loca de Valerie, que al parecer me apuntaba directamente a la cabeza con su ridícula pistola. Y mamá oso, por su parte, intentando también escapar de la jaula que ya estaba prácticamente con la cerradura reventada.
Y sin prestar más atención al campamento, pero siendo consciente de que Masami ya estaba liberando a los oseznos a la desesperada, me lancé con una veloz patada, ya utilizada anteriormente, en dirección a la cerradura de mamá osa, para así liberarla por completo y sumar su ira a la de los cachorros y al fuego que estaba arrasándolo todo.
—¡TOMA PATADA PISTÓN! —y la jaula por fin reventó y la osa gigante ya no solo atacaba a zarpazos, sino que ahora además podía pegar bocados a quien le diera la gana—. ¡Ráfaga triple, guapa! —y con una voltereta triple mortal hacia atrás caí justo detrás de Valerie, quitándome un guante propinándole unos tres golpes secos, un cabezazo al cogote y una luxación al hombro acompañada de un apretujón en el brazo, para ser más precisos, buscando que así soltara su arma y que se quedara quietecita y sin molestar, ya que después de eso e ignorando tanto a Rufino como a Kiloc, pues ya estaba el caos sembrado en el campamento en llamas, iba a echar a correr como si no hubiera un mañana.
Di de nuevo una acrobacia y la agarré de los cuernos, para así poder llevármela a arrastrándola por el suelo y escapando de allí lo más rápido posible, mientras por el camino, me cruzaba con Masami y le mordía el cuello de la camiseta para llevármela conmigo. Entendería que con la velocidad que llevaba me era muy difícil parar y que tenía que engancharse a mi, o a Valerie, como buenamente pudiera para escapar de allí, ya que era algo más alta que yo y bueno, arrastrar a Valerie por los suelos estaba bien, pero Masami era mi tesorito—. ¡Agárrate fuerte, que nos vamos!
Próxima parada: el Ford Transit.
Seguro que si alguno decidía seguirnos Juan, Enji estaban allí para echarnos un cable, y en caso contrario, 100% que nos tocaría regresar avisándoles de lo sucedido para asegurarnos de que no se llevaran a mamá oso ni a ninguno de sus oseznos.
La distancia entre Rufino y yo me jugó una mala pasada debido a su tamaño y la longitud de su espada de dos manos—. ”Me cago en todo” —y es que a mi salto, que yo creía casi imperceptible, tuvo la osadía y el coraje de verlo venir y me arreó un golpe que más que cortarme casi me hunde en la arena húmeda de la selva.
—¡¡Estúpido polioperado de mierda!! ¡Tan fuerte que te crees mírate, RIDÍCULO, eres el doble que yo y ni con una espada de más de un metro puedes conmigo! —y en lo que se giraba en dirección a Masami, le lancé tantas bolas de barro como pude en dirección a la cabeza. No tenía mucha puntería, pero con lo pijo y lo mal que le había sentado que manchara me manchara el cabello, seguro que le desquiciaba de alguna manera.
Por otro lado, y de manera simultánea, escuché como Masami seguía enfrentándose a aquella loca de Valerie, que al parecer me apuntaba directamente a la cabeza con su ridícula pistola. Y mamá oso, por su parte, intentando también escapar de la jaula que ya estaba prácticamente con la cerradura reventada.
PLUS DE VELOCIDAD. HIPERACTIVIDAD ACTIVADA.
PENSAMIENTO RÁPIDO. MOVIMIENTO RÁPIDO.
PENSAMIENTO RÁPIDO. MOVIMIENTO RÁPIDO.
¡¡KACHAUN!!
Y sin prestar más atención al campamento, pero siendo consciente de que Masami ya estaba liberando a los oseznos a la desesperada, me lancé con una veloz patada, ya utilizada anteriormente, en dirección a la cerradura de mamá osa, para así liberarla por completo y sumar su ira a la de los cachorros y al fuego que estaba arrasándolo todo.
—¡TOMA PATADA PISTÓN! —y la jaula por fin reventó y la osa gigante ya no solo atacaba a zarpazos, sino que ahora además podía pegar bocados a quien le diera la gana—. ¡Ráfaga triple, guapa! —y con una voltereta triple mortal hacia atrás caí justo detrás de Valerie, quitándome un guante propinándole unos tres golpes secos, un cabezazo al cogote y una luxación al hombro acompañada de un apretujón en el brazo, para ser más precisos, buscando que así soltara su arma y que se quedara quietecita y sin molestar, ya que después de eso e ignorando tanto a Rufino como a Kiloc, pues ya estaba el caos sembrado en el campamento en llamas, iba a echar a correr como si no hubiera un mañana.
Di de nuevo una acrobacia y la agarré de los cuernos, para así poder llevármela a arrastrándola por el suelo y escapando de allí lo más rápido posible, mientras por el camino, me cruzaba con Masami y le mordía el cuello de la camiseta para llevármela conmigo. Entendería que con la velocidad que llevaba me era muy difícil parar y que tenía que engancharse a mi, o a Valerie, como buenamente pudiera para escapar de allí, ya que era algo más alta que yo y bueno, arrastrar a Valerie por los suelos estaba bien, pero Masami era mi tesorito—. ¡Agárrate fuerte, que nos vamos!
Próxima parada: el Ford Transit.
Seguro que si alguno decidía seguirnos Juan, Enji estaban allí para echarnos un cable, y en caso contrario, 100% que nos tocaría regresar avisándoles de lo sucedido para asegurarnos de que no se llevaran a mamá oso ni a ninguno de sus oseznos.
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