26-06-2026, 05:51 AM
Honesta, comprensiva y conmovida es la sonrisa que la fémina de mirada chocolate dedica al joven de castañas hebras al observar la forma en que frota sus ojos, ahuyentando hasta el último vestigio de lágrimas. Niega con ligereza escuchando una excusa que ninguno de ellos podría creer, a excepción, quizá, de Yuuki. —Claro que te creo, cariño, fufu. —Un divertido movimiento negativo de cabeza se hace presente en la amazona.
Algo continúa moviéndose en su pecho, subiendo hasta dejarla sin palabras, bajando hasta formar mariposas en su estómago, estrujando alguna parte de su interior, provocando amenos gestos que terminan por encender sus mejillas al verse parte del repentino abrazo grupal. Lejos de sentirse ahogada o de quejarse por estropear su ropa, extiende los brazos para apretarlos con fuerza contra sí, puede que use un poco más de la necesaria, lo suficiente para mostrar ese sentir que parece ahogarla en la más profunda felicidad. Su extensa sonrisa lo confirma, los pómulos rosa lo definen y los brillantes orbes hablan por sí mismos.

—¡Cada día más feliz de habernos conocido en esa arena de combate, Bary!
Asiente soltando a los demás para apretar a Barald contra su cuerpo, en un abrazo de esos que hacen crujir los huesos. —Y gracias por la ropa. Este conjunto me queda hermoso, cariño, ¿no lo crees? Ahora tendré espacio suficiente para mi guardarropa, fufufu. —Separándose un poco de ellos gira con elegante desdén, modelando el conjunto elegido, dándose cuenta que ha dejado caer en algún momento su libro.
—Esta tripulación está llena de perdidos. —Menciona negando, Wyatt también ha tomado su rumbo durante el tiempo que han estado en Neur, ya aparecerá o, quizá, no lo haga; mientras tanto Cardan hace lo suyo al bajar por el cuerpo del espadachín para buscar el libro caído de Runin, subiendo por ella para regresarlo a modo de disculpas. La mujer lo ignora.
—¡Si, mejor veamos el barco, cariño! Acabo de recordar que Barald se largó con Cardan y me abandonaron durante semanas; así que espero que a modo de disculpa tengas una habitación para mí, un buen vino y una excelente historia. —En especial eso último. ¿Y los regalos obtenidos? ¡Insuficiente! En el fondo solo extrañó a ese par durante esa temporada, el abrazo tiene que ser suficiente para demostrarlo; las palabras sobran. —Hombres… ¡No confíes en ellos, Yuuki! —Como una hermano mayor aconseja a su hermanita, la expresión parece ofendida aunque al darle la espalda la comisura de sus labios empieza a ascender sin proponérselo.

”Par de idiotas… los extrañé…”
BOLSA DE ESTRELLITAS
