[P.R., Entrenamiento] Gestionando cuestiones
#5
Stroud contempló cómo el mink recibía su envite, con una entereza que lo enorgulleció. Lejos de retroceder o acobardarse ante el golpe, Kibai lo había encajado bien, si bien aquello le pasaría factura, más de la que pudiese esperar. El Marine se había asegurado de golpear con la suficiente potencia como para castigar las estructuras de su cráneo, lo cual, con toda certeza, no haría sino complicarle un poco más el combate. Y así parecía ser; la felina rapidez, y, sobre todo, la fluidez y gracilidad de los movimientos de las que el mink solía hacer gala habitualmente parecían visiblemente desmejoradas, incluso en un gesto tan simple como escupir sobre la arena tras el golpe, o cuando comenzó a girar a la brillante Raimei en su zarpa. En el campo de batalla, a menudo era sencillo subestimar los daños secundarios que un golpe en la cabeza podía acarrear consigo, aquello que no se tradujese como un daño directo o un dolor capaz de desestabilizar al combatiente, incluso más allá de la inmediatez del impacto, y el propio Stroud había vivido aquello mismo en el pasado, como bien le recordaban algunas de las cicatrices que se repartían por su cuerpo.

En lugar de amilanarse, como Stroud se había temido, el mink pareció tan determinado a iniciar el combate como había esperado, para su alivio. Después de efectuar aquel movimiento con su espada, el Mink se lanzó en su dirección, buscando recortar distancias con un potente salto que dejó sus huellas marcadas sobre las arenas del desierto, a medida que, haciendo una floritura con su hoja en el aire, se acercaba al rubio. En efecto, su velocidad parecía mermada, y la gracilidad de sus movimientos aparentaba un cierto cansancio o malestar, probablemente fruto del golpe que le había propinado, lo que resultaba en una confirmación de la efectividad de aquel primer ataque. Sin embargo, Stroud era consciente de que no debía dejarse engañar por algo como aquello; el Mink, por lo que había comprobado durante su trabajo junto a él, llegaba a ser, cuanto menos, temible en las distancias cortas, y una hoja como la de Raimei era, sin margen de error, algo de temer en aquellas zarpas moteadas. Sus ojos grises permanecieron clavados como dos faros en el mink, cuya trayectoria pudo seguir con claridad, incluso en aquella penumbra incipiente que empezaba a formarse en el desierto bajo sol del ocaso.

"Ah, no, nada de eso," musitó Stroud para sí, contemplando cómo Kibai se dirigía hacia él con su espada en ristre y temiéndose lo que estuviese planeando aquel navajero mink. "Nada de eso, soldado," reiteró entre dientes, esbozando una sonrisa, al mismo tiempo que flexionaba sus rodillas sobre el suelo. Bajo sus ropajes, a través de su piel, el mochi había empezado a circular hacia su tren inferior, formando una especie de red que se condensaba en torno a sus rodillas, sus cuádriceps y su área lumbar. Apenas tardó un instante en, habiendo comprimido su cuerpo ligeramente sobre sí mismo, saltar en la dirección exacta de Kibai, buscando su intercepción inmediata. "¡Speedfreak!," exclamó, sus ojos clavados sobre su rival y haciendo un cálculo rápido de la parábola que proyectaba en su recorrido, a medida que él mismo despegaba del suelo a la suficiente velocidad como para provocar que la arena se levantase en una gran polvareda al cabo de unos instantes, saliendo disparado como una flecha y desapareciendo de los ojos de su compañero.

En un abrir y cerrar de ojos, y aproximándose con  en el punto que había sido capaz de estimar, comenzó a retraer su brazo derecho, aún en pleno salto, de forma que a través del mismo comenzase a circular de vuelta una gran cantidad de mochi. Lentamente —es un decir—, este comenzó a cubrir varias partes de su mano, generando extraños patrones sobre su piel y dándole una apariencia viscosa y densa, mientras esta se movía hacia atrás en una toma de inercia, anticipando el próximo golpe. En el preciso instante en que pasó a estar lo suficientemente cerca de Kibai, y mientras aún avanzaba centímetro a centímetro hacia él, en un ejercicio activo de coordinación como el que le requería desplazarse a aquella velocidad, su mano derecha golpeó la zarpa con que Kibai sujetaba su espada. "¡Spider Lilly!," exclamó mientras su puño impactaba sobre el dorsal de la mano del mink, golpeando con la suficiente fuerza como para que los metacarpianos perdiesen parte de su tensión y dejasen escapar a Raimei de entre sus dedos, dejando que se deslizase y cayese al suelo bajo los luchadores, unos tres metros más abajo, a mucha mayor velocidad de lo que lo harían ellos gracias a su escaso rozamiento con el aire. De inmediato, y mientras ambos comenzaban a precipitarse, Stroud continuó con la culminación de su ataque, propinando una patada en la guarda de Raimei en la propia dirección de su salto, antes de que esta se alejase lo suficiente y provocando que esta saliese disparada a unos cinco metros, cayendo sobre la arena y clavándose sobre la misma con un ¡thump!



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RE: [P.R., Entrenamiento] Gestionando cuestiones - por Stroud Nanashi - 26-06-2026, 11:18 AM

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