30-11-2023, 11:52 PM
El pirata de barbas cobrizas se tocó el pecho ensangrentado y mandó que todos salieran del local. Disparó al aire dos tiros con su pistola y la genta salió mientras el bucanero gritaba. Morrel seguía viendo el espectáculo y yo poco podía moverme con el de pelo blanco delante de mía. Aun así, Tobías insistía en que saliésemos de allí. Morrel se despegó de la pared y me dijo que por él bien, aunque estaba deseando ver como peleaban aquellos dos “monstruos imparables”, invitándome a unirme a él a salir con calma. Seguía teniendo una sonrisa sobre su barba picuda. En ese momento, Murray apuntó con los dedos índice y corazón a su agresor y apareció una bala morada de la nada, que casi a la velocidad de un proyectil, impactó en el hombre que lo había atacado previamente. ¿Que era aquello? ¿Magia? Estaba boquiabierto, pero parecía que Morrel se preocupó por lo que nos podía pasar y me gritó mientras se abalanzaba hacia la puerta – VAMOS, SAGE, ES UN USUARIO. NO DEBEMOS ESTAR CERCA DE ÉL. – Al ver que el de ojos fríos como el hielo apenas se movía, me escurrí hasta detrás de la silla intentando salir del campo de visión del enemigo y me fui hasta la puerta, al lado de la vieja cabra. Justo antes de salir me giré a Tobías
-Recuerda, Murray, que me tengo que ir contigo. No te dejes atrapar o tendré que ir a buscarte. Ahora eres mi compañero.
Morrel me miró con cara de preocupación y me agarró del brazo alejándome de la puerta del local.
-¿Estás loco, Sage? No sabes lo que son esos humanos. Los usuarios de las nueces de belcebú están poseídos por la mismísima Morhla, la diosa de la destrucción, enemiga mortal de Susslir. Por eso pueden nadar. Son gente peligrosa. Mira como paralizó al otro, no es natural.
Solo sabía que algo raro había pasado y que había alterado al viejo macho cabrío hasta el punto de salir corriendo. Ahora debía contarme toda mi historia. Podría hacerlo mientras caminábamos hacia su casa. Pero estaba preocupado por aquel increíble ser que había conocido. Tenía el favor de Urtike, no podía ser un poseído por la diosa de la muerte…
Paré a Morrel y la dije que esperara, quería saber cómo se desarrollaba la batalla entre aquellos dos titanes. El mink blanco resopló y aceptó a ver la pelea mientras no se acercasen demasiado, así que fuimos hasta una de las ventanas y nos asomamos. Desde allí se veía perfectamente la barra enfrente y los dos hombres si mirabas hacia la derecha.
-Recuerda, Murray, que me tengo que ir contigo. No te dejes atrapar o tendré que ir a buscarte. Ahora eres mi compañero.
Morrel me miró con cara de preocupación y me agarró del brazo alejándome de la puerta del local.
-¿Estás loco, Sage? No sabes lo que son esos humanos. Los usuarios de las nueces de belcebú están poseídos por la mismísima Morhla, la diosa de la destrucción, enemiga mortal de Susslir. Por eso pueden nadar. Son gente peligrosa. Mira como paralizó al otro, no es natural.
Solo sabía que algo raro había pasado y que había alterado al viejo macho cabrío hasta el punto de salir corriendo. Ahora debía contarme toda mi historia. Podría hacerlo mientras caminábamos hacia su casa. Pero estaba preocupado por aquel increíble ser que había conocido. Tenía el favor de Urtike, no podía ser un poseído por la diosa de la muerte…
Paré a Morrel y la dije que esperara, quería saber cómo se desarrollaba la batalla entre aquellos dos titanes. El mink blanco resopló y aceptó a ver la pelea mientras no se acercasen demasiado, así que fuimos hasta una de las ventanas y nos asomamos. Desde allí se veía perfectamente la barra enfrente y los dos hombres si mirabas hacia la derecha.
Resumen
