Una llegada salvaje [Presente relativo]
#8
Nadja sonrió ante la respuesta de su compañero. Ese tipo de gestos siempre la pillaban desprevenida, hacía mucho tiempo que no conocía a una persona así. Algo que le pareció curioso es que la última persona que conoció que se parecía mínimamente a Kovashi fue justo la que le pegó ese vicio al tabaco, y ahora se había ido dando cuenta con el paso de los días de que a su nuevo compañero no le agradaba demasiado. Tampoco tenía nada que ver, no todo el mundo estaba cortado por el mismo patrón, sin embargo se le hizo gracioso. — Perrfecto, allí irremos. — Parecía que ambos estaban de acuerdo en la siguiente parada, al fin y al cabo era lo más llamativo de la isla, lo primero en lo que te fijabas al otearla a lo lejos.

Lo llevaba todo, sus armas, su munición, su tabaco... Kovashi también se preparó, agarrando sus katanas y colocándoselas en la cadera. Entonces aparecieron juntos Don Bambú y Enma, el panda les saludó y comenzó a fumar, lo que enseguida encendió el mono de la rubia. — ¿Qué tal, querridos? — Saludó con una sonrisa, mientras sacaba un cigarro y su mechero de uno de los bolsillos de la pistolera. Kovashi aprovechó el momento para lucirse, Nadja soltó su peculiar risilla, era como afilada, como la de un zorrillo. El peliblanco hacía tantas bromitas y tonterías que cuando estaba con él se sentía como si fueran una adolescente de nuevo, desenfadada y aventurera. Su humor era como un soplo de aire fresco, después de tanto drama y lágrimas. Entonces comentó el plan que tenían ambos al resto del grupo. — Así es, tenéis un capitán que es irrresistible. — Se unió a la broma. La sonrisa no desaparecía de su rostro.

— Cualquierr cosa, rrecorrdad que tenemos los den den mushis. — El de ella era pequeñito, así que cabía en casi cualquier bolsillo. Era bastante improbable que algo malo les ocurriera en la ausencia de los dos, tanto Don Bambú como Enma habían dejado claro ser bastante fuertes, y aquella isla parecía a priori deshabitada. Pero nunca se podía saber qué clase de amenazas acechaban. Comenzó a caminar hacia el borde del barco. — ¿Me llevas? — Preguntó a su querido peliblanco. Esperaba que Kovashi usara su habilidad para que les fuera más fácil bajar a los dos juntos y aterrizar en la nueva isla, pues su poder era bastante útil, le ofrecía la movilidad que ella con su fruta no manejaba.

Una de las cosas que le apetecía hablar con Kovashi en privado sería sobre su estancia en la tripulación. Ella se sentía como una más dentro de aquel grupo, pero no había nada oficial... y en parte se sentía como si fuera una intrusa, o peor, un reemplazo. No sabía si el sentimiento era mutuo o si solo ella lo veía de esa manera. Pero hablarlo con él resolvería la mayoría de sus dudas, pues al fin y al cabo, él era el capitán, la última palabra siempre era suya.
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RE: Una llegada salvaje [Presente relativo] - por Nadja Alexeyeva - 01-12-2023, 01:00 AM

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