27-06-2026, 11:00 PM
Justo entonces, tesoro, un escalofrío recorrió toda mi espalda, fue exactamente la misma sensación que había experimentado en aquella isla, como si alguien estuviera apuntándome directamente a la cabeza desde atrás. Mi cuerpo se tensó por puro instinto, cada músculo quedó rígido durante una fracción de segundo y hasta mi respiración se cortó sin que pudiera evitarlo, pero desapareció tan rápido como había llegado y justo después escuché un impacto seco, era exactamente el sonido inconfundible de un cuerpo siendo golpeado con una fuerza descomunal, solo entonces giré sobre mis talones de inmediato. —¿Whaaaaaat.?— Mis ojos se abrieron por completo al entender lo que acababa de pasar y es que había sido Aki-chan que apareció a una velocidad absurda, casi imposible de seguir con la vista, y su golpe había impactado de lleno contra la mujer de los cuernos. Su cuerpo salió despedido sin ofrecer la menor resistencia antes de desplomarse pesadamente sobre el suelo.
Aquello ya no era un desmayo, era la quietud absoluta, tragué saliva mientras alternaba la mirada entre Akira y el cuerpo inmóvil de la mujer. No sentí alegría ni satisfacción, solo ese extraño peso que deja ver el final de una batalla. —Honey, creo que ya no va a levantarse. — murmuré en voz baja. No me gustaba que una vida terminara así, aunque hubiera elegido un camino tan miserable, pero también sabía que, en un campo de batalla, no siempre existe el lujo de medir cada golpe, respiré hondo y dejé escapar un suspiro, después miré a Akira y una pequeña sonrisa regresó a mi rostro. —Llegaste justo a tiempo, Aki-chan, casi haces que me luzca menos de lo que quería. —bromeé con una risa suave, sin embargo, me parece que Akira no escuchó absolutamente nada de lo que dije, tesoro o quizás simplemente decidió que hablar no era una opción. En un abrir y cerrar de ojos desapareció de donde estaba y, honestamente, mi vista ni siquiera fue capaz de seguirlo, solo percibí una ráfaga de viento y, al instante siguiente, un fuerte tirón en la parte trasera de mi camiseta. —¡Aaaaaaaay!— Cuando reaccioné, ya era demasiado tarde.
Efectivamente había sido Aki-chan, me había alcanzado a una velocidad que todavía me resultaba imposible de comprender. No tuve tiempo de preguntar qué ocurría ni de oponer resistencia, simplemente me dejé arrastrar por el impulso mientras intentaba mantener el equilibrio. Lo único que pude hacer fue aferrarme con todas mis fuerzas a él, sujetándome de sus músculos como si mi vida dependiera de ello y probablemente así era. Aunque yo fuera más alto y de mayor tamaño, la diferencia de fuerza y velocidad entre ambos en ese momento era simplemente ridícula. —¡Aaaaaki-chaaaan! ¡Al menos avisa antes de secuestrarme, honey! —alcancé a exclamar entre una mezcla de sorpresa y nervios, sin soltarlo ni un segundo mientras el paisaje se convertía en un borrón a nuestro alrededor, si alguien nos veía desde lejos, seguramente pensaría que éramos dos locos huyendo del fin del mundo.
Mientras me aferraba a él con todas mis fuerzas, apenas podía mantener los ojos abiertos por la velocidad a la que nos movíamos. El viento golpeaba mi rostro sin descanso y el paisaje se convertía en una mancha verde imposible de distinguir, honestamente, tesoro, Aki-chan corre demasiado rápido y algún día tendré que pedirle que me enseñe ese truco, pero entonces fue cuando miré hacia atrás y casi me echo a reír. Además de cargar conmigo, Akira iba arrastrando por los cuernos a la cuerniloca completamente inconsciente. Su cuerpo iba rebotando contra el suelo, raíces y piedras sin el menor cuidado, dejando un rastro bastante evidente de por dónde estábamos pasando. —Aki-chan creo que con tantos golpes va a volver a despertarse solo para desmayarse otra vez. —murmuré entre una risa que apenas podía contener. La escena era tan absurda que, por un instante, hasta olvidé el incendio, los disparos y el dolor de la herida en mi muslo. Allí iba yo, abrazado a un compañero que corría como un demonio, mientras una traficante de animales era remolcada por los cuernos detrás de nosotros.
Aquello ya no era un desmayo, era la quietud absoluta, tragué saliva mientras alternaba la mirada entre Akira y el cuerpo inmóvil de la mujer. No sentí alegría ni satisfacción, solo ese extraño peso que deja ver el final de una batalla. —Honey, creo que ya no va a levantarse. — murmuré en voz baja. No me gustaba que una vida terminara así, aunque hubiera elegido un camino tan miserable, pero también sabía que, en un campo de batalla, no siempre existe el lujo de medir cada golpe, respiré hondo y dejé escapar un suspiro, después miré a Akira y una pequeña sonrisa regresó a mi rostro. —Llegaste justo a tiempo, Aki-chan, casi haces que me luzca menos de lo que quería. —bromeé con una risa suave, sin embargo, me parece que Akira no escuchó absolutamente nada de lo que dije, tesoro o quizás simplemente decidió que hablar no era una opción. En un abrir y cerrar de ojos desapareció de donde estaba y, honestamente, mi vista ni siquiera fue capaz de seguirlo, solo percibí una ráfaga de viento y, al instante siguiente, un fuerte tirón en la parte trasera de mi camiseta. —¡Aaaaaaaay!— Cuando reaccioné, ya era demasiado tarde.
Efectivamente había sido Aki-chan, me había alcanzado a una velocidad que todavía me resultaba imposible de comprender. No tuve tiempo de preguntar qué ocurría ni de oponer resistencia, simplemente me dejé arrastrar por el impulso mientras intentaba mantener el equilibrio. Lo único que pude hacer fue aferrarme con todas mis fuerzas a él, sujetándome de sus músculos como si mi vida dependiera de ello y probablemente así era. Aunque yo fuera más alto y de mayor tamaño, la diferencia de fuerza y velocidad entre ambos en ese momento era simplemente ridícula. —¡Aaaaaki-chaaaan! ¡Al menos avisa antes de secuestrarme, honey! —alcancé a exclamar entre una mezcla de sorpresa y nervios, sin soltarlo ni un segundo mientras el paisaje se convertía en un borrón a nuestro alrededor, si alguien nos veía desde lejos, seguramente pensaría que éramos dos locos huyendo del fin del mundo.
Mientras me aferraba a él con todas mis fuerzas, apenas podía mantener los ojos abiertos por la velocidad a la que nos movíamos. El viento golpeaba mi rostro sin descanso y el paisaje se convertía en una mancha verde imposible de distinguir, honestamente, tesoro, Aki-chan corre demasiado rápido y algún día tendré que pedirle que me enseñe ese truco, pero entonces fue cuando miré hacia atrás y casi me echo a reír. Además de cargar conmigo, Akira iba arrastrando por los cuernos a la cuerniloca completamente inconsciente. Su cuerpo iba rebotando contra el suelo, raíces y piedras sin el menor cuidado, dejando un rastro bastante evidente de por dónde estábamos pasando. —Aki-chan creo que con tantos golpes va a volver a despertarse solo para desmayarse otra vez. —murmuré entre una risa que apenas podía contener. La escena era tan absurda que, por un instante, hasta olvidé el incendio, los disparos y el dolor de la herida en mi muslo. Allí iba yo, abrazado a un compañero que corría como un demonio, mientras una traficante de animales era remolcada por los cuernos detrás de nosotros.
Mi off
![[Imagen: xFGuWOj.jpeg]](https://i.imgur.com/xFGuWOj.jpeg)
