Con ustedes: ¡Mara! [Priv. Valar] [Pasado]
#1
Día 83 de Invierno, año 17
9:05 a.m.
Costas de Arabasta
Cubierta del Royal Flush



Calor.
 
Las costas de Arabasta trajo calidez a su vida, a su cuerpo, a su ánimo.
 
Luego de más de una estación en Drum, el cambio de ambiente le sentaba como anillo al dedo, pues, aunque tuvo la oportunidad de reabastecerse de insumos médicos y de conocimientos que no encontraría en otra isla, el clima de la isla era un asco. Lo mantenía de mal humor la mayoría del tiempo y lo hacía usar capas y capas de ropa, un problema que ya no tenía en Arabasta…una isla que debe comparar con el mismísimo cielo.
 
Ciudades enormes, personas agradables, mercados tan concurridos en los que podría encontrarse de todo, desde especias hasta la más finas sedas y por supuesto, también cosas no tan legales a simple vista, pero camufladas estratégicamente entre decoraciones, hierbas y ropas coloridas, además, en más de una ocasión se habría encontrado con personas tan agradables a la vista que eran imposibles de ignorar. Una alegría después de la frialdad de Drum.
 
Sin embargo, hoy tendría que abstenerse de visitar el mercado y reunirse con el apuesto gyojin que conoció casi apenas desembarcó, pues otros asuntos ateñían a la tripulación.
 
—Suelten velas —. La orden se la dio a esos chiquillos que Maki y María Merlot habían traído, sin consultarle, en el barco. Si le preguntaban a él, un desperdicio de recursos. Esperaba el momento ideal para deshacerse de ellos sin que las otras mujeres se dieran cuenta, pero hoy no sería el día. —Yo levaré anclas y ustedes…fuera…su trabajo ya está hecho. Vayan al mercado a comprar provisiones u ocúpense en alguna otra cosa —-. “Y si es posible no regresen”, le habría gustado decir, pero solo se mordió el labio para evitar soltar esa expresión frente a las otras chicas.
 
Cuando los chicos salieron del barco, el médico cumplió su propia promesa de levar anclas y con ello le hizo una seña a su capitana para que pudieran, por fin, partir a aguas cercanas a la isla. Tendrían que explorar un rato y de paso, aprovechar estos días de calma para que Merlot se entrenara en el arte de la navegación, aun le quedaban cosas por aprender para manejar el Royal Flush de la mejor manera posible.
 
—Sirena, linda, de verdad espero que la práctica sirva…Ya viste lo peligrosas que son las aguas en estos mares, así que debes acostumbrarte a llevarnos a buen puerto, intentando hacer la menor cantidad de daño posible. La última vez nuestra capitana tuvo que tomarse bastantes horas en la reparación…no te culpo, sigo culpando al gigante pelirrojo —. Chasqueó la lengua y se cruzó de brazos, mientras que su ceño, usualmente relajado, se frunció en una expresión de molestia que se relajó solo cuando volvió a girar su cabeza para mirar a Merlot. —Sea como sea, nos tomaremos las horas necesarias para que practiques, no tenemos apuro…Mientras tanto, yo estaré en la cocina, quiero practicar una receta que me dejó el cocinero…eh…Uker…sí ¡Wow! Recordé su nombre —. El rostro del pelirrosa se iluminó con una sonrisa amigable antes de girarse para ir a la cocina. Para este punto, el Royal Flush ya se había alejado de la costa escondida en donde estaban anclados.
 


10:30 a.m.

La travesía había sido tranquila hasta el momento. El barco apenas y se mecía lo necesario con el ir y venir de las olas. Para el médico, quien ahora intentaba suplir el lugar de un cocinero, esto era ideal, pues le permitió moverse con libertad por la cocina mientras preparaba lo que debían haber sido emparedados más elaborados, pero que terminaron siendo solo lechuga, tomate, pepinillos y alguna que otra salsa envueltas en una tortilla de harina delgada que simulaba una especie de “wrap”…Claro, eso para las chicas, el suyo tenía carne de un animal cuyo nombre no podía recordar, solo sabía que tenía alas…¿Habían quedado incomibles? No, pero no eran lo mejor que podría haber conseguido.

Con la comida preparada el médico salió a cubierta para llamar a sus compañeras; sin embargo, antes de que pudiera pronunciar los nombres de Maki y Merlot, notó algo llamativo hacia el estribor del barco: un barco en llamas. El médico abrió la boca por la sorpresa y corrió a buscar un catalejo para visualizar mejor el barco

A su alrededor no había nada, de hecho, las llamas estaban por extinguirse y lo que más abundaba era el humo. No llevaban bandera del gobierno ni tampoco de calaveras, por lo que el médico unió rápido dos más dos, podían tratarse de viajeros en un crucero o, simplemente, un barco comercial.

—¡Barco a la vista! —El pelirrosa corrió hacia Maki, quien estaba al otro lado del barco. —Hay un barco cerca de aquí. Parece haber sufrido un ataque o algo por el estilo —. El médico sonrió, no estaba agitado ni preocupado, de hecho, por poco faltaba que en sus ojos se formara el símbolo de dinero. —¡Es perfecto! Podríamos saquear lo que queda, no vi sobrevivientes y seguro los que atacaron se llevaron la mayoría de las cosas, pero, siempre queda algo…deberíamos ir a ver que podemos obtener —. Sus ojos pasaron de Maki a Merlot y de Merlot a Maki antes de sonreír de nuevo.

—Tal vez podríamos encontrar un buen tesoro, Merlot…Joyas dignas para ti, que realcen tu divina belleza, aunque ciertamente, con o sin joyas, tu hermosura no tiene parangón —. Por supuesto que unos cuantos halagos ayudaban a convencer más fácil a las personas. —Y Maki, el barco no tiene bandera del gobierno ni de piratas, pero sea un barco de crucero o comercial, seguro que llevaba guardias, quien sabe, alguno podría tener un arma interesante que vaya con tu estilo ¿No crees? —Se cruzó de brazos y esperó a que las mujeres cedieran y pusieran en curso el Royal Flush hacia el desdichado barco que había sido atacado.



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[Imagen: hyakocheja.png]
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Con ustedes: ¡Mara! [Priv. Valar] [Pasado] - por Hyákinthos - 27-06-2026, 11:10 PM

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