[Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75]
#26
Sonreí feliz ante la alternativa ofrecida por el caballero de rubios cabellos, sobre todo porque no me cerraba la puerta en su invitación.

—En realidad he venido con un acompañante, pero está ocupado y no estoy segura de si lo encontraré más tarde. Si no apareciera, estaré encantada de disfrutar de vuestra compañía durante el discurso si me vencéis… lo cual es, en realidad, bastante probable —reí agitando levemente mi cola, tratando de ignorar el ligero dolor de cabeza que se iba incrementando de manera lenta, pero aparentemente firme.

Bastó que me sentara para colocar la reina blanca en su lugar para comenzar la partida. Ciertamente, se trataba de un jugador excepcional, e incluso tuvo la inmensa amabilidad de mostrarme algunos movimientos, llegando incluso a levantarse para colocarse tras de mí y enseñarme desde mi propia visión del tablero. Más aún, incluso, cuando en aquel último movimiento llegó a guiar delicadamente mi mano con la suya antes de fijar sus zafiros en mis aguamarinas en aquella cercanía que nos envolvía.

—Vaya… —murmuré sonriendo, impresionada por su gran habilidad—. Sin duda estáis siendo gentil. Resulta evidente que podríais haber sido vos quien me tuviera a mí en jaque casi desde el principio de la partida.

Si mi dolor de cabeza no hubiera ido aumentando conforme avanzaba la partida, muy probablemente me habría puesto bastante nerviosa la (falta de) distancia entre ambos, especialmente por el susurro junto a mis sensibles oídos y la suavidad del roce de su piel sobre la mía. Sin embargo, mi mareo era tal que en esta ocasión ni siquiera se me ocurrió pensar en cuáles podrían ser sus intenciones más allá de la propia partida en el pulido tablero de madera ante nosotros.

El sonido de la corneta resuena, y yo tengo que cerrar los ojos mientras mis orejas se echan para atrás por aquel ruido demasiado alto para mis oídos y el dolor de cabeza. Enseguida vuelvo a abrirlos al tiempo que escucho que el discurso está por comenzar, noticia que pareció molestar un poco a mi actual acompañante. Aun así, sonreí, pues evidentemente no iba a negarle un premio más que bien merecido, al menos mientras no apareciera Shin, cosa que ya le había advertido desde el principio.

—Por supuesto. Sería incapaz de negar una victoria que a todas luces es vuestra. Si mi compañero no aparece, estaré encantada de acudir a vuestro lado~.

No tardamos en caminar juntos hasta el patio exterior, y por suerte este era tan grande que no resultaba difícil encontrar un lugar sin que estuviéramos completamente apelotonados. Sin embargo, eso no significaba que no captáramos miradas a nuestro paso, seguramente por la elegancia entre ambos… ¿O quizás también a él lo conocían de otras fiestas?

No muy lejos, mis iris divisan al fin a un rostro conocido, detectando a Kael no lejos de allí, acompañado por una atractiva dama pelirroja. Tras dedicarle una sonrisa, el sonido de los fuegos artificiales llevó todas las miradas, incluida la mía, hacia el cielo sobre todos nosotros.

Son realmente PRECIOSOS, y resulta mágico ver cómo acompañan con sus luces y movimiento la música que les da coro. Sin embargo, tanto ruido resulta demasiado para mí y mi dolor de cabeza, más aún con los aplausos y gritos de asombro, así que aunque no llego a taparme las orejas por pura fuerza de voluntad para no causar mala impresión, mis orejas se agachan solas y mis iris se desvían discretamente hacia la multitud, centrándome más bien en sus gestos y reacciones, pues tantas luces empeoran mi mareo y muy, MUY a mi pesar, no me permiten disfrutar bien de los fuegos.

Cuando terminan, alzo de nuevo la mirada y mis ojos se amplían visiblemente al reconocer en el balcón a Carlisle. ¡Si su padre y abuelo daban los discursos, él debe de ser el futuro (o quizás actual incluso) anfitrión de esta fiesta y las que vengan!  ¡Por eso lo conocían entonces todos! ¡¿Y me ha pedido un baile precisamente a mí?! ¡Guau!

Aplaudo cuando los demás o hacen y sigo cada palabra… todo el tiempo que puedo. Sin embargo, el mareo llega a tal punto que realmente empiezo a encontrarme mal y casi tropiezo incluso sin haberme movido, por lo que realmente me alegro de no haber apartado mi brazo del del joven rubio, o seguramente no habría podido sujetar nada antes de caer al suelo.

Este lo nota enseguida y asiento ante su ofrecimiento de volver a la sala de baile.

—Sí, por favor… Ya me dolía la cabeza durante la partida, pero creo que debería sentarme… —¿De dónde viene el hormigueo en los dedos? ¿Por qué parece que me cuesta hablar un poco?—. Gracias por la ayuda…

Sólo espero poder llegar a una silla antes de casi volver a caerme, por favor…

Diario de princesa
[Imagen: bskx3zy.jpeg]


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RE: [Aventura T3][P.R] Marines: La Mascarada [Div. 75] - por Nyra Kuroshiro - 28-06-2026, 01:08 AM

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