28-06-2026, 06:44 AM
Kael escuchó las palabras del hombre con cautela, considerando que podría llegar a expresar algo de mayor interés para él. Cuando entendió que posiblemente aquella afirmación había sido hecha meramente por cortesía, entregó una sonrisa formal y una confirmación elegante en el movimiento de su cabeza, solamente para devolver sus pasos hasta el salón para así, con disimulo, perderse en aquella escena que perdería por completo el resto de su interés.
Desconoce si realmente algo más ocurriría durante esa noche, pero no tenía demasiado tiempo para poder pensar en ello. A sus ojos solo llega la visión de Nyra, quedando perdidos de su percepción todos y cada uno de los miembros de su división que habían acudido junto a él en aquella noche de ensueño para algunos. La humink se había encontrado junto con un invitado del lugar, alguien a quién seguramente era mejor no molestar, dado que habría caído en los encantos de la morena. Pensó en acercarse hasta la zona, pero antes de que el pensamiento abandonase su mente, en un parpadeo completamente preparado, se le abalanzó una vez más aquella dama encantadora, esa mujer de brillante cabellera carmesí que había elevado todas las alertas de Kael...y le había hecho caer presa de cierto encanto particular.
Ni tan siquiera dos segundos le tomó pasar su brazo por la cintura de la dama en cuanto esta se acercó y posó la mano sobre su abdomen, cambiando por completo su chip mental cuando aquel susurro en su oído desapareció, procedente de aquellos labios. Recibiendo el agarre a su brazo con gracia, dejó que el agarre les permitiese avanzar en conjunto hacia el exterior tan pronto el llamado terminó, precedente al discurso de Le Chevalier.
Se acercó entonces a su oreja, devolviendo la jugada que la contraria, con tan mala fé, había puesto en activo en su pareja para el baile con tan solo un pequeño susurro. Phantom no tenía la capacidad de bajar tanto la voz, pero al menos, podría actuar como si así fuese oportuno.
—No deberíais jurar en vano, Mirage. Después de todo, quisiera poder sentir todas y cada una de vuestras palabras con el don de quién las posee.—Críptico y al mismo tiempo encantador, Kael dejaba entrever una señalización que, con un pensamiento suficientemente sopesado, una persona lo suficientemente avispada podría entender, pero él, por supuesto, jamás lo revelaría como tal.
Pero al final, quién estaba perdiendo de vista su objetivo era él, adormecido por los encantos de la contraria, sabiendo que podía mantener el juego, pero no toda la atención en donde debía.
Escuchando el discurso en entendido silencio, poco a poco recuperó su cordura al comprobar de reojo las miradas indiscretas de aquellos que se encontraban a su alrededor. Al principio, lo tomó con naturalidad, acostumbrado a ser observado por su belleza y no por su persona, miradas con recelo o devoción solían ser constantes. Aquello cambió cuando su mente comenzó lentamente a procesar la información. No eran miradas de asco ni de deleite: eran miradas de vergüenza ajena salidas de la indiscreción de quién ahora se mantenía agarrada de su brazo, impidiéndole tomarla de la cintura como debía hacer en un protocolo algo más...formal y cercano a partes igualadas.
No dejó que el agarre cesase, pero aquello fue suficiente como para visualizar el estado de salud de Nyra. Algo le estaba pasando, y su acompañante cercano no era alguien de quién el marine tuviese la capacidad de fiarse. Parecía confundida, algo adormecida quizás...y no supo que hacer.
— Deberíamos ir colocándonos en la zona de baile, o nos sacarán los mejores sitios y tendremos que pelearnos con esas momias perfumadas para que nos dejen movernos a gusto...
En aquella tesitura, Kael solo pudo pensar en adelantarse, utilizar la excusa para mantenerse al lado de la dama, y al mismo tiempo, observar la entrada del lugar para comprobar el comportamiento de la misma. Ella podría haberle visto si tan solo hubiese alzado la mirada, y eso le entregó una idea tan pronto recortó la distancia, junto a la pelirroja, hasta el camino que ellos estaban tomando para alejarse del lugar.
—Seguro que el baile será de nuestro agrado. Permítame pues demostrarle que mi baile será inclusive mejor que los que puede encontrar en cualquier parte de la Isla de Samba.
Ese mensaje, no fue dirigido hacia ella, sino hacia la compañera de oído inigualable que no parecía estar especialmente lejos. Su misión de infiltración en la isla de Samba, aquella en la que ambos compañeros bailaron juntos para llamar la atención de un traficante, quizás sería una buena pista para reconocer la voz de Kael, y hacerla saber que se encontraba cerca. Al menos él tendría la mirada puesta de reojo en la salida, cuidando desde la distancia a su compañera mientras que, al mismo tiempo, se permite una danza con la mujer que, a todas luces, lo tiene completamente intrigado.
Desconoce si realmente algo más ocurriría durante esa noche, pero no tenía demasiado tiempo para poder pensar en ello. A sus ojos solo llega la visión de Nyra, quedando perdidos de su percepción todos y cada uno de los miembros de su división que habían acudido junto a él en aquella noche de ensueño para algunos. La humink se había encontrado junto con un invitado del lugar, alguien a quién seguramente era mejor no molestar, dado que habría caído en los encantos de la morena. Pensó en acercarse hasta la zona, pero antes de que el pensamiento abandonase su mente, en un parpadeo completamente preparado, se le abalanzó una vez más aquella dama encantadora, esa mujer de brillante cabellera carmesí que había elevado todas las alertas de Kael...y le había hecho caer presa de cierto encanto particular.
Ni tan siquiera dos segundos le tomó pasar su brazo por la cintura de la dama en cuanto esta se acercó y posó la mano sobre su abdomen, cambiando por completo su chip mental cuando aquel susurro en su oído desapareció, procedente de aquellos labios. Recibiendo el agarre a su brazo con gracia, dejó que el agarre les permitiese avanzar en conjunto hacia el exterior tan pronto el llamado terminó, precedente al discurso de Le Chevalier.
Se acercó entonces a su oreja, devolviendo la jugada que la contraria, con tan mala fé, había puesto en activo en su pareja para el baile con tan solo un pequeño susurro. Phantom no tenía la capacidad de bajar tanto la voz, pero al menos, podría actuar como si así fuese oportuno.
—No deberíais jurar en vano, Mirage. Después de todo, quisiera poder sentir todas y cada una de vuestras palabras con el don de quién las posee.—Críptico y al mismo tiempo encantador, Kael dejaba entrever una señalización que, con un pensamiento suficientemente sopesado, una persona lo suficientemente avispada podría entender, pero él, por supuesto, jamás lo revelaría como tal.
Pero al final, quién estaba perdiendo de vista su objetivo era él, adormecido por los encantos de la contraria, sabiendo que podía mantener el juego, pero no toda la atención en donde debía.
Escuchando el discurso en entendido silencio, poco a poco recuperó su cordura al comprobar de reojo las miradas indiscretas de aquellos que se encontraban a su alrededor. Al principio, lo tomó con naturalidad, acostumbrado a ser observado por su belleza y no por su persona, miradas con recelo o devoción solían ser constantes. Aquello cambió cuando su mente comenzó lentamente a procesar la información. No eran miradas de asco ni de deleite: eran miradas de vergüenza ajena salidas de la indiscreción de quién ahora se mantenía agarrada de su brazo, impidiéndole tomarla de la cintura como debía hacer en un protocolo algo más...formal y cercano a partes igualadas.
No dejó que el agarre cesase, pero aquello fue suficiente como para visualizar el estado de salud de Nyra. Algo le estaba pasando, y su acompañante cercano no era alguien de quién el marine tuviese la capacidad de fiarse. Parecía confundida, algo adormecida quizás...y no supo que hacer.
— Deberíamos ir colocándonos en la zona de baile, o nos sacarán los mejores sitios y tendremos que pelearnos con esas momias perfumadas para que nos dejen movernos a gusto...
En aquella tesitura, Kael solo pudo pensar en adelantarse, utilizar la excusa para mantenerse al lado de la dama, y al mismo tiempo, observar la entrada del lugar para comprobar el comportamiento de la misma. Ella podría haberle visto si tan solo hubiese alzado la mirada, y eso le entregó una idea tan pronto recortó la distancia, junto a la pelirroja, hasta el camino que ellos estaban tomando para alejarse del lugar.
—Seguro que el baile será de nuestro agrado. Permítame pues demostrarle que mi baile será inclusive mejor que los que puede encontrar en cualquier parte de la Isla de Samba.
Ese mensaje, no fue dirigido hacia ella, sino hacia la compañera de oído inigualable que no parecía estar especialmente lejos. Su misión de infiltración en la isla de Samba, aquella en la que ambos compañeros bailaron juntos para llamar la atención de un traficante, quizás sería una buena pista para reconocer la voz de Kael, y hacerla saber que se encontraba cerca. Al menos él tendría la mirada puesta de reojo en la salida, cuidando desde la distancia a su compañera mientras que, al mismo tiempo, se permite una danza con la mujer que, a todas luces, lo tiene completamente intrigado.
Phantom
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
