28-06-2026, 04:57 PM
El breve éxito del tirador al acertar su disparo contra el pecho de Enji apenas había terminado de alegrar a aquel criminal cuando el joven peliblanco se abalanzó de nuevo sobre él. Los puños del marine encontraron su objetivo en el ya debilitado adversario a causa del veneno, lo que dio con sus huesos en el suelo aún burbujeante a causa de la ponzoña generada mediante su Akuma no Mi.
La amplia caverna había quedado en un estado deplorable: la mayoría de las mercancías eran inutilizables o seguían siendo corroídas por el veneno empleado por la técnica de Enji, así como las armas estaban destrozadas y los propios cuerpos de los criminales eran poco más que carcasas llenas de agujeros en la carne, lo que inundaba toda la estancia de un olor no demasiado agradable a podredumbre.
Con la caverna ya asegurada y aquellos criminales, al menos los que aún se debatían en seguir con vida, neutralizados de manera temporal, el dúo de marines se apresuró y buscar algo con lo que atar a los supervivientes, al menos algo que aún no estuviese demasiado estropeado por culpa de la ola de veneno que había acabado con ellos.
En medio de este proceso de búsqueda, Juan descubriría una compuerta metálica, corroída por el veneno como todo lo demás, pero que albergaba un Den Den Mushi en su interior. Antes de poder dar aviso a su compañero, este empezaría a sonar con su característico puru puru puru.
Sin embargo, antes siquiera de que el gyojin pudiese pensar en responder, el aparato se activó por su cuenta.
— VOSOTROS, ESTUPIDOS MARINES DE MIERDA! QUIÉN OS CREEIS PARA METEROS EN MIS NEGOCIOS? ACASO YO NO PAGO MIS IMPUESTOS PARA PODER CONTRABANDEAR TRANQUILAMENTE SIN QUE UN CENTOLLO AGIGANTADO Y UN ALÉRGICO A LOS PANTALONES VENGAN A FASTIDARME LA RECAUDACIÓN DE LA SEMANA?
Los ojos del Den Den Mushi se fijaron en el rostro de Juan, que se percató de que era un Den Den Mushi visual.
— Tú... Ya me arruinaste el negocio de Baquella al meter las narices más de lo que debías. Por ese entonces eras una mosca sin importancia a la que espantar de mi plato. Pero ahora has captado mi atención. Considera esto una advertencia, Marine. No habrá una segunda...
Con un seco gatcha, el Den Den Mushi quedó en silencio, dejando que el eco de su amenaza se fuese apagando por la caverna.
La amplia caverna había quedado en un estado deplorable: la mayoría de las mercancías eran inutilizables o seguían siendo corroídas por el veneno empleado por la técnica de Enji, así como las armas estaban destrozadas y los propios cuerpos de los criminales eran poco más que carcasas llenas de agujeros en la carne, lo que inundaba toda la estancia de un olor no demasiado agradable a podredumbre.
Con la caverna ya asegurada y aquellos criminales, al menos los que aún se debatían en seguir con vida, neutralizados de manera temporal, el dúo de marines se apresuró y buscar algo con lo que atar a los supervivientes, al menos algo que aún no estuviese demasiado estropeado por culpa de la ola de veneno que había acabado con ellos.
En medio de este proceso de búsqueda, Juan descubriría una compuerta metálica, corroída por el veneno como todo lo demás, pero que albergaba un Den Den Mushi en su interior. Antes de poder dar aviso a su compañero, este empezaría a sonar con su característico puru puru puru.
Sin embargo, antes siquiera de que el gyojin pudiese pensar en responder, el aparato se activó por su cuenta.
— VOSOTROS, ESTUPIDOS MARINES DE MIERDA! QUIÉN OS CREEIS PARA METEROS EN MIS NEGOCIOS? ACASO YO NO PAGO MIS IMPUESTOS PARA PODER CONTRABANDEAR TRANQUILAMENTE SIN QUE UN CENTOLLO AGIGANTADO Y UN ALÉRGICO A LOS PANTALONES VENGAN A FASTIDARME LA RECAUDACIÓN DE LA SEMANA?
Los ojos del Den Den Mushi se fijaron en el rostro de Juan, que se percató de que era un Den Den Mushi visual.
— Tú... Ya me arruinaste el negocio de Baquella al meter las narices más de lo que debías. Por ese entonces eras una mosca sin importancia a la que espantar de mi plato. Pero ahora has captado mi atención. Considera esto una advertencia, Marine. No habrá una segunda...
Con un seco gatcha, el Den Den Mushi quedó en silencio, dejando que el eco de su amenaza se fuese apagando por la caverna.
La Caja de Pandora
