28-06-2026, 10:51 PM
(Última modificación: 29-06-2026, 05:58 PM por Vegapunk.
Razón: Había un br mal cerrado
)
A pesar de su estado actual, Nyra no dejaba de ser una espadachina hábil y capaz, y un aorgullosa mimebro de la marina. Cuando la veintena de hombres se lanzaron a por ella, la joven humink desenvainó el estoque que le había dado Carlisle, y haciendo gala de una gran agilidad y destreza a pesar de la toxina que corría por sus venas, fue incapacitando uno por uno a sus enemigos, no matándolos, pero si asegurándose de que ninguno se levantase por la espalda para volver a atacarla cuando menos lo esperase.
Por el rabillo del ojo, o más bien a través de su fino oído, que aún amortiguado por lo que fuese lo que le habían dado, escuchaba el continuo cantar de las armas de Carlisle y su secuestrador, el cual parecía subir de ritmo constantemente hasta alcanzar el paroxismo.
Finalmente el último de aquellos criminales cayó y Nyra, agotada tras tamaño esfuerzo, se desploma a un metro de la puerta de entrada.
Para cuando Kael logró abrirse paso entre el gentío y llegar hasta las puertas, los ruidos del entrechocar de aceros se habían hecho mucho más audibles, al punto de que los invitados que se encontraban en los alrededores giraban la cabeza hacia las puertas, murmurando entre ellos pero sin atreverse a intervenir del todo.
Al abrir las puertas de par en par se encontraría con la visión de veinte cuerpos desplomados por el suelo, aun respirando pero con heridas visibles en su mayoría. En medio de ellos, el mismo hombre que ha dado el discurso desde el balcón en el jardín se encontraría sosteniendo un estoque apuntando hacia el hombre que estaba acompañado antes por Nyra, el cual se encontaría en el otro extremo de la sala, aproximadamente a doce metros de dónde Kael habría aparecido.
En cuanto a su compañera de División, la joven humink estaría desplomada justo tras Le Chevalier, el cual dirigiría su mirada hacia el marine de pelo azabache con una sonrisa antes de encarar de nuevo a su adversario.
— Creo que se te ha acabado el juego por esta noche, maldito bastardo. Haciendo una metáfora del juego que tanto aprecias, es un jaque mate.
Aquel joven de pelo rubio sonrió alternando la mirada entre Le Chevalier y el propio Kael, hasta dejar caer su estoque, que resonó contra las baldosas con un agudo clang metálico. Acto seguido alzó las manos, sin perder en ningún momento la sonrisa de su rostro.
— Si, lo admito, no esperaba que esa bestia se defendiese tan ardorosamente, pero lo bueno del ajedrez es otra cosa...
El joven bajó la mirada, cubriendo sus ojos con una de sus manos como si estuviese oteando el horizonte.
— Que un peón siempre se puede convertir en reina...
En ese momento una mano se apoyó en el hombro de Kael desde atrás, mientras una sombra tapaba la luz de la lámpara cenital. Al mirar hacia arriba, vería a Mirage, pasando elegantemente con una pirueta circense por encima de él, con el pelo escarlata revoloteando a su alrededor, y una triste sonrisa en el rostro.
Además de una pistola apuntando directamente hacia su cara.
— Deberías haberte quedado en el baile.
¡¡BANG!!
Un fogonazo de luz cegó momentáneamente a Kael , cubriendo su visión con luces de colores brillantes que desenfocaban su percepción. Cuando al fin logró recuperar su vista, se encontraría que tanto el joven rubio como Mirage habían desaparecido, y Le Chevalier estaba sosteniendo a Nyra, a la vez que introducía algo en su boca que le hizo abrir los ojos a los pocos segundos.
Agitando sus cabellos cobrizos, Le Chevalier golpeó el suelo con el puño en un gesto de frustración.
— Maldita sea, se han escapado.
Dirigiendo su mirada hacia Kael, el joven hundió los hombros, subitamente presa de un cansancio que sin duda llevaba mucho tiempo reteniendo.
— Lo siento, fui yo quien lo dispuso todo para que os invitasen. Sabía que eráis de la Marina. En la base me deben algunos favores, y mi nombre, por más que me pese, significa bastante en esta isla. Mi padre trabaja confabulado con ese hombre, pero no hay nada que lo demuestre. Le permite hacer sus tejemanejes en sus fiestas, pagándole claro está su propia parte del pastel, y a cambio obtiene ganancias a través de las licencias de venta y de exportación. Pensé que colando a algunos marines dentro de la fiesta, sería posible que os dieseis cuenta de lo que estaba pasando por vuestra propia cuenta y fueseis capaces de detenerlos. Pero cuando vi que se la intentaban llevar a la fuerza, no pude seguir mirando hacia otro lado.
El joven acarició delicadamente el cabello de Nyra, que ya estaría recobrada de su desfallecimiento.
— Os ruego aceptéis mis disculpas, señorita, no pretendía bajo ningún concepto que acabaseis en esta situación. Asumo toda la responsabilidad por lo que os ha ocurrido. Confío en que algún día podáis perdonarme.
Ayudando a la joven a ponerse en pie, el joven la acompañó a ella y a Kael hasta una entrada lateral. Con un chasqueo de dedos, dos hombres con la librea de la casa aparecieron como por arte de magia.
— Mi personal de mayor confianza os escoltará junto con vuestro carruaje de vuelta a un lugar seguro. Estarés a salvo en el camino, os lo prometo.
Le Chevalier estrechó la mano de Kael y besó suavemente el dorso de la de Nyra.
— Lamento mucho que no hayáis podido concederme un baile. Os acompañaría yo mismo para protegeros, pero debo permanecer aquí para asegurarme de que los invitados no entran en pánico más de lo que ya lo han hecho por nuestro pequeño enfrentamiento. Ahora, recoged vuestros Den Den Mushi del terrario y marchad, no conviene que mi padre sepa que habéis estado por aquí.
Mientras los guardias de la mansión rodeaban el carruaje y este se alejaba de la mansión, cada uno de los miembros de la División 75 que iban dentro encontraría algo en sus pertenencias. Kael notaría una extraña rigidez en su pecho, extrayendo de ella una libreta dorada totalmente en blanco por un lado, y con el nombre Phantom escrito diez veces por el otro, junto con un "te lo dije" y un beso de carmín escarlata. Por su parte, Nyra vería en la manga de la mano que Chevalier había besado un pequeño trozo de papel con un número de Den Den Mushi escrito en letra púrpura, sobre una elaborada C en relieve.
La Caja de Pandora
