Preparativo a los cielos [Autonarrada t5] [P.A]
#1
79 de Invierno. 13:35

El evento de los juegos de Skypiea es sin duda una atracción turística como ninguna otra, y por ello, los miembros de la división setenta y cinco deciden prepararse para intentar asistir de la mejor forma posible. Entre ellos, por supuesto, Kael piensa en los preparativos, siempre encargándose de como preparar todo para conseguir que su equipo corra el menor riesgo posible.

Un par de semanas atrás en el pasado estuvo revisando los diferentes carteles de se busca de personas que han acudido a su corriente, pero ahora, con la subida a los cielos como un punto de inflexión entre todas y cada una de las corrientes, no puede centrarse únicamente en los criminales que están en la corriente Akai, y por lo mismo, intenta comprobar que más información puede recabar del periódico.

La portada del periódico deja en claro algo espantoso: los piratas alas negras, con su capitán en la prisión de Impel Down, han derribado la fortaleza del shichibukai más antiguo de todos ellos: el doctor Utakata. ¿Cómo un hombre como él había conseguido permanecer con vida tanto tiempo? ¿Que edad tenía? ¿Cómo han conseguido vencerle? Son distintas preguntas que no podría responder en ese momento con la escasa información que puede conseguir en la base de la isla Matsuri.

Yojimbo, el capitán de estos hombres, será ejecutado proximamente precisamente como castigo por lo ocurrido. Ojo por ojo, diente por diente. ¿Por qué no lo habían matado tan pronto conseguían capturarlo? ¿Qué los hacía mantener a esos criminales con vida? ¿Acaso creen que pueden volver a reincorporarse a la sociedad? Nuevas preguntas, y de nuevo ninguna respuesta. Quizás, si se le ofrece la oportunidad, algún día termine investigando la seguridad y los medios de esa prisión para conocer que es lo que se hace allí dentro. Tendría que ascender lo suficiente como para que le considerasen con la autoridad suficiente...y apenas sigue siendo un soldado raso.
Suspiró.

División sesenta de la marina, regida por un hombre conocido como Stroud Nanashi...su nombre no le sonaba de absolutamente nada más allá de haberlo visto en el periódico anterior, y últimamente parecía estar logrando junto a sus hombres grandes hazañas. ¿Una división en ciernes? Interesante...podría intentar conseguir algo de información y experiencia si llega a cruzarse con unos hombres como ellos en el cielo. Tiene que aprender todo lo posible de hombres como ellos para intentar mejorar su posición.

La siguiente noticia...era la más preocupante.

Saber que los revolucionarios se estaban reuniendo, gestionando planes de destrucción del gobierno es, cuanto menos, un interés de destrucción del orden del mundo que no puede permitir. Sigue sin entender como una persona como Shin puede considerar a uno de ellos como una persona a respetar. Solo quiere creer que no terminará perdiendo la cabeza, pues...ha recibido demasiadas ideas negativas por culpa de personas como esa.

El resto de noticias eran demasiado irrelevantes, problemas del vicealmirante pedro sánchez que, irónicamente, siempre terminaba cubriendo alguna noticia del periódico, como si fuera un hombre verdaderamente importante o similar. Claramente, ese hombre no tiene ni idea de lo que hace, y el único motivo por el que el azabache puede considerar tenerle un mínimo de respeto, es por su posición dentro de la Marina, pero al mismo tiempo, está claro que es de los más idiotas que quizás pudiese llegar a conocer jamás.

Sólo espera no tener que cruzarse con un impresentable como él jamás en la vida.

Dejó el periódico más reciente a un lado, comprobando posteriormente los carteles de se busca que tenía a su disposición en la base del g treinta y nueve, buscando en esas líneas e imágenes personas que pudiera llegar a reconocer, como ya le había pasado en más de una ocasión. Es dificil pensar que personajes en otras corrientes pueden llegar a ser personas conocidas, pero nunca debe descartar ninguna opción antes de tenerla completamente segura.

Lo primero que pudo observar, fue el nombre de Mahou Chikao, una aparente mink con una recompensa de veinte millones. Si se paraba a pensar, quizás tuviese algo que ver con el shichibukai de skypiea Zarutsuki, pero al final, ese no era más que un pensamiento racista ¿Por qué todos los que poseen aspecto de simio tienen que conocerse? Descartó la idea al instante, pues no podía juzgar a la gente de esa manera, o terminaría teniendo problemas en el futuro.

A continuación, apareció un nombre ya reconocido: Wyatt Goldstar, alguien que fue mencionado por Choi encontrado en isla Kutsukku durante su tiempo en esa zona. Poco que añadir al respecto más allá de lo que conocía de él. Genji Genjutsu, sin embargo, era un nombre que no conocía de nada. ¿Era de alguna corriente? ¿En que mar estaba? No encontró la información pertinente en los archivos, y eso solo llegó a preocuparlo. ¿Podía quedarse tranquilo? La recompensa no era especialmente alta, por lo que intuía que de darse el caso, podría hacerlo sin problema, pero era algo que tendría que comentarle a sus compañeros más adelante, por si a él se le terminaba escapando.

Miyori y Heras son dos personas que, al menos, sabe que una de ellas está en esta isla, pues tuvo la casualidad de encontrarla anteriormente. No pasa lo mismo con el Lunarian, pero perteneciendo a esa raza tan particular, sería demasiado extraño que no acudiese a la llamada de los cielos. Por supuesto, quería pensar que de tener la oportunidad, al saber que es un criminal los nobles del aire le permitirían arrestarlo, pero debe tener mucho cuidado con la movilidad de los cielos. Incluso aunque el shichibukai haya pedido ayuda directa a la marina, no puede sino tener cierta reticencia acerca de esa posibilidad.

Kasui, Shirohime, Shyriuko, Roger Rabbit…todos esos eran nombres reconocidos por ser nuevos miembros nacidos de la revolución, personas que sin lugar a dudas eran enemigos a los que, de cruzárselos en su camino alguna vez, sin duda buscaría arrestar sin pensarlo demasiado. La revolución es un mal que debe ser completamente erradicado, y como tal, buscará de ser posible lograr exterminar su llama antes de que se haga más fuerte…pero para eso, al final, él mismo debe también poder hacerse más fuerte…y el tiempo le juega completamente en contra. Conforme más tiempo pase, el mundo se seguirá moviendo, y los entrenamientos diarios no parecen ser un método de aprendizaje suficiente como para hacer frente a la realidad que ofrece el mundo, dispuesto a fastidiarle todas y cada una de las oportunidades que posee en la vida para mantener la paz en este mundo.

Quizás…este jugando mal las cartas que posee.

Para un segundo para pensar, en evaluar la situacion a su alrededor. Dimitri y Choi han abandonado la división, y con ello, ahora solo quedan tres personas como miembros de la división setenta y cinco, es un final de la misma que puede considerar adecuado, pues al menos no tiene noticias de la muerte de ninguno de ellos, y quiere creer que esa es una mejor solución al destino que casi parecía impuesto sobre los hombros de su compañero. Solo queda una nueva persona a nuestro alrededor, decidida a permanecer a nuestro lado, pero al mismo tiempo, casi parecía que estan como habían empezado.

Quizás deba intentar hablar con los miembros de la división ochenta por Den Den Mushi, o tal vez tendrían la oportunidad de cruzarselas en el cielo, pero tenía que pensar en ello más tarde, o no acabaría con todo el papeleo que tenía pendiente.

Siguió mirando carteles de se busca, y acabó sus ojos fijándose en un nombre exhuberante: Dj Varez. ¿De verdad había un criminal con un nombre como ese? Sonaba excesivamente estúpido, casi de broma, y precisamente por eso terminó dedicándole unos segundos más de los que realmente merecía aquel cartel. El nombre parecía inventado por un niño incapaz de comprender la gravedad que implicaba convertirse en un criminal buscado por el Gobierno Mundial. Sin embargo, la fotografía era completamente real, y la recompensa también.

Una vez más, el nombre no hacía al hombre.

Dejó escapar una exhalación apenas perceptible antes de seguir avanzando por el montón de carteles, memorizando uno tras otro casi por simple costumbre. Liar Xenon.

A juzgar por la foto parecía un lunarian albino, alguien con piel blanca sobre lo que debería ser completamente negro. ¿Sorprendido? Sí, lo que estaba diciendo no parecía tener ningún sentido, pues su pelaje era de color rojizo, y el de estos seres siempre es de color albino. Algo en él no cuadraba, por lo que pensar en cruzarlo en la isla de los cielos era solo un pensamiento fugaz, como todos los demás. ¿Acaso todos los criminales del mundo irían hasta allí arriba? Que tontería…

Saltó de nombre en nombre hasta leer uno bastante particular: ¿María Merlot? ¿De verdad? No…esa chica no podía ser la que conoció hace meses atrás, ¿no? Su apariencia parecía encajar ligeramente según el cartel pero…la recompensa, ¿por que la poseía? ¿Acaso era un error, o se había corrompido debido a todo este tiempo? Una nueva duda…que no supo como responder.

Comenzó a ascender en carteles hasta conectar con un nombre reconocido muchos años atrás. La mujer a la que tuvo que fingir ligarse estaba ahí, Lan Caihe, una kuja de pelo naranja extremadamente fuerte, y sorprendentemente poco atractiva para ser una Kuja, un tipo de mujeres caracterizadas por ser siempre extremadamente bellas. Había sido una misión incómoda desde el principio, especialmente por la absurda necesidad de mantener una fachada sentimental para acercarse a su objetivo. Una pérdida de tiempo innecesaria si alguien le preguntaba.

Cuando miró la recompensa, le pareció casi de mentira. ¿Cómo podía poseer más de doscientos millones si cuando la conoció no era nadie? La vida da una excesiva cantidad de vueltas que jamás llegaría a comprender, pero al mismo tiempo, supuso que solo podía pensar en que la gente al igual que él, también termina haciéndose más fuerte…y él parece al mismo tiempo el único que sigue considerandose igual, como si el tiempo no avanzase sobre su cuerpo, o si sus esfuerzos nunca llegasen a buen puerto. Tiene que seguir experimentado, y sobre todo, enfrentándose en combates reales junto a otras personas.

Quizás…gente de lejos de su zona de confort pudiesen ser una buena respuesta. Juan seguro que le daba esa oportunidad una vez más. No se atrevía aún a participar en combates reales, y solo tenía que pensar en entrenar con aquellos con los que pudiera mantener un combate digno. ¿Quizás algún miembro de la ochenta?

Hmm, compañeros…que debilidad puede llegar a ser algo así.

Pensar en los momentos en los que su compañero Hasegawa, a pesar de ser incapaz de tolerar la bebida, se dejaba llevar por su ego enfrentándose de vez en cuando al resto de sus compañeros, y así ligar con una compañera que más tarde se convertiría en su pareja. Volvía a echar de menos a Leon, cocinando para ellos como lo hace ahora Nyra, antes de que perdiera todo el gusto por la comida de una forma tan abrupta. Por aquella época, Leon se preocupaba principalmente y verdaderamente por su grupo en la Marina, y la cruel realidad del mundo, y aunque sí entendía lo doloroso que podría llegar a ser que pillasen una mentira, un trato o una forma de engaño, lo cierto es que nunca había sido testigo de una situación injusta y sin sentido. Nunca se abrió a solo una persona, sino que consiguió abrirse a todos los que formaban parte de ese pequeño grupo, y por ello era incapaz de ver a uno de ellos por encima del otro, y jamás consideró la posibilidad de formar una vida con ninguno de ellos, a diferencia del albino con gafas de sol hasta para lugares cerrados.

Por aquella época, Kael no conocía verdaderamente la cruel realidad del mundo, y aunque sí entendía lo doloroso que podría llegar a ser que pillasen una mentira, un trato o una forma de engaño, lo cierto es que nunca había sido testigo de una situación injusta y sin sentido. Lo que quiero decir es que nunca se abrió a solo una persona, sino que consiguió abrirse a todos los que formaban parte de ese pequeño grupo, y por ello era incapaz de ver a uno de ellos por encima del otro, y jamás consideró la posibilidad de formar una vida con ninguno de ellos, a diferencia del albino con gafas de sol hasta para lugares cerrados.

La muerte es siempre una cruel herramienta del mundo. Morir como tal es sencillo, ¿verdad? La persona que lo padece, quiera o no, ya no puede ni debe preocuparse por nada de lo que ocurra a continuación. Nada podrá hacer, no tendrá relevancia porque no podrá realizar acciones, y solamente podrá influir con aquello que haya logrado hacer hasta el momento.

El problema de morir no es de quién muere, sino de aquellos que se quedan con vida cuando esa persona ya no está. Quizás la muerte de un pirata sirva para que más gente no sufra ese cruel destino asesinados por su espada en un futuro, pero compañeros suyos sufrirán su pérdida haciéndolos más enfadados, tristes, peligrosos, y quizás hagan que se cobren víctimas inocentes que nunca hubiesen llegado a sufrir de no ser por ese fatídico destino.

Sacudió la cabeza…se estaba perdiendo en pensamientos del pasado que no poseían ninguna clase de sentido en ese momento.

Volvió la cabeza a los papeles una vez más, y volvió a mirar nombres que, en este caso, tuviesen registro en algunas de las islas que se encontraban previas a Skypiea…y dos nombres aparecieron en esa lista como extremadamente peligrosos: Ubbe y Sigurd Hakon, dos piratas que parecían hermanos de madres distintas, como si su padre hubiese sido un cachondo, masacrando centenares de personas solo por diversión, o lo que el podía entender de lo que sacaba de los informes. Kael permaneció unos segundos en silencio, releyendo algunos fragmentos del informe por si hubiese interpretado mal la información. Parecían coordinarse con frecuencia, aunque también actuaban por separado dependiendo de la ocasión. Eso los convertía en un problema especialmente incómodo del que no quería hacerse cargo, no con sus capacidades actuales. Capturar a uno no garantizaba neutralizar al otro, y si realmente cooperaban con la frecuencia que sugerían los informes, enfrentarse a ambos simultáneamente sería una situación que prefería evitar hasta contar con recursos suficientes. Gente tan extremadamente malvada merece toda su atención, y al mismo tiempo, le generaba una gran inseguridad.

En un enfrentamiento contra asesinos de semejante calibre, unos pocos segundos de ventaja podían marcar la diferencia entre regresar a la base... o acabar formando parte del siguiente informe.

Dejó los papeles a un lado, sabiendo que prácticamente la mayor parte de su trabajo estaba hecha. Quizás no había conseguido la información suficiente de todos ellos, pero al menos creía que con lo que había recabado, sería suficiente para estar alerta si alguno de todos los nombres mencionados terminaba apareciendo en skypiea, y él tenía que reaccionar ante ello.
[Imagen: jGxJg3p.png]


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Preparativo a los cielos [Autonarrada t5] [P.A] - por Kael Omuyaga - 28-06-2026, 11:59 PM

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