29-06-2026, 12:12 AM
Suspiró, pues no parecía haber algún punto de conexión entre la memoria de Maki y su persona, algo que de cierta forma le fastidiaba, ¡con lo memorable que suele ser! En fin, a veces son cosas que pasan, y no podía culpar a una bella dama, aguerrida, bocazas y quizás más violenta de la cuenta, aunque bella al fin y al cabo, de semejantes descuidos. Se ponía él como principal culpable, en el foco de las responsabilidades, quizás si le hubiese dado mucha más atención en aquella playa las cosas serían diferentes en las aguas termales.
O podía ser un castigo por semejante falta al detalle siendo un renombrado caballero de excelsos modales.
Lo que no esperó, sin embargo, fue la abrupta reacción de la peliverde, quien no sólo expresó violencia a viva voz mientras exclamaba ciertos improperios, sino que también se levantó del agua, salpicándolo y exponiendo su desnudez sin reparos, vergüenza o miramientos. Nada parecía importarle, y Hasegawa, tan coqueto y descarado como siempre, no iba a perder la oportunidad de deleitarse con las vistas.
Las cicatrices tenían su atractivo, una estética excéntrica que se dibujaba a lo largo de su cuerpo en formas seseantes, como si hubiesen sido dibujadas a consciencia. Se distinguían fácilmente como quemaduras, imborrables en la piel, pero añadían una personalidad fuerte que encajaba con lo que recordaba de la mujer en ambos encuentros, lo cual le hizo sonreír levemente. Fue levantando la vista para observarla a los ojos mientras ella terminaba de gritar, no sin antes pasar por cada parte de su cuerpo expuesto a sus orbes cerúleos, y cuando finalmente hizo contacto visual, ella había vuelto a su sitio, arrebatándolo de semejante privilegio, lo que lo llevó a cruzarse de brazos con cierto recelo, "enojado".
—Creo lo contrario. Nos llevamos bien ese día, ¿por qué no te relajas un poco y sólo disfrutas el momento? —con su sonrisa socarrona y tono egocéntrico, se encoge de hombros, mostrándole una nula intimidación ante lo que le dijo, como si confiara demasiado en sus capacidades o en su defecto, creyera que la mujer realmente no fuese a imponer algún castigo físico sobre su persona.
Era el ADN de su personalidad, demostrarle al mundo que se creía por encima de las consecuencias.
Y la base de todo ello se encontraba en su crianza, porque al menos en parte, Maki tenía razón. No era sólo su rostro, físico o cualquier tipo de detalle superficial que Shin pudiese ofrecer, algo en él gritaba nobleza, y precisamente la forma tan rebelde de mostrarse al mundo a pesar de su educación férrea solía atraer a las mujeres.
Nunca recibía negativas, y si alguna vez algo se pareció a un "no", encontraba la manera de salir bien parado del escenario. Las pruebas de humildad las tomaba a modo de perfeccionarse en lo que sea donde haya fracasado, y volver con la misma confianza y autoestima al punto en donde otros lo hayan visto caer.
Pero que ella haya calado partes de su forma de ser no significaba que lo conociera de manera automática, y ver que había cerrado los ojos bajo la idea de relajarse, o al menos en apariencia, lo llevaron a sentirse todavía más confiado. Incluso cambió de lado, poniéndose a un costado de Maki, con una distancia de metro y medio de su brazo izquierdo.
—No dije nada malo de ti, pequeña Maki. Sólo asumí que ese día bebiste más de la cuenta porque, literalmente, los tres estábamos alcoholizándonos. —su tono es juguetón, por eso la explicación pierde peso en seriedad —¡Y aunque te equivocas en todo lo que dijiste de mí, te daré otra oportunidad! —extendió los brazos hacia el techo, emulándola y poniéndose de pie también, exponiendo su físico al desnudo. —¿De qué? —se gira de perfil, observándola de reojo y extendiendo los dedos pulgar e índice a la altura de su mentón —De llevarnos bien, por supuesto. —asintió entonces. Casi que parecían salirle brillitos dorados del rostro, dejando estelas en el movimiento que hizo para volver a sentarse, completamente en su juego.
—Que vamos, entenderé si no te gusta que te diga lo bien que podemos pasarlo si dejas que me acerque un poco más, pero al menos creo que somos capaces de mantener una conversación sin gritarnos, ¿no? —su sonrisa está repleta del encanto natural que sabe desprender, las vibras de un modelo encarnando el papel de chico ideal, pero por dentro comenzaba a desistir de la idea de avanzar hacia algo más carnal considerando lo alterada que se puso ante un pequeño comentario.
Cosas de la vida.
O podía ser un castigo por semejante falta al detalle siendo un renombrado caballero de excelsos modales.
Lo que no esperó, sin embargo, fue la abrupta reacción de la peliverde, quien no sólo expresó violencia a viva voz mientras exclamaba ciertos improperios, sino que también se levantó del agua, salpicándolo y exponiendo su desnudez sin reparos, vergüenza o miramientos. Nada parecía importarle, y Hasegawa, tan coqueto y descarado como siempre, no iba a perder la oportunidad de deleitarse con las vistas.
Las cicatrices tenían su atractivo, una estética excéntrica que se dibujaba a lo largo de su cuerpo en formas seseantes, como si hubiesen sido dibujadas a consciencia. Se distinguían fácilmente como quemaduras, imborrables en la piel, pero añadían una personalidad fuerte que encajaba con lo que recordaba de la mujer en ambos encuentros, lo cual le hizo sonreír levemente. Fue levantando la vista para observarla a los ojos mientras ella terminaba de gritar, no sin antes pasar por cada parte de su cuerpo expuesto a sus orbes cerúleos, y cuando finalmente hizo contacto visual, ella había vuelto a su sitio, arrebatándolo de semejante privilegio, lo que lo llevó a cruzarse de brazos con cierto recelo, "enojado".
—Creo lo contrario. Nos llevamos bien ese día, ¿por qué no te relajas un poco y sólo disfrutas el momento? —con su sonrisa socarrona y tono egocéntrico, se encoge de hombros, mostrándole una nula intimidación ante lo que le dijo, como si confiara demasiado en sus capacidades o en su defecto, creyera que la mujer realmente no fuese a imponer algún castigo físico sobre su persona.
Era el ADN de su personalidad, demostrarle al mundo que se creía por encima de las consecuencias.
Y la base de todo ello se encontraba en su crianza, porque al menos en parte, Maki tenía razón. No era sólo su rostro, físico o cualquier tipo de detalle superficial que Shin pudiese ofrecer, algo en él gritaba nobleza, y precisamente la forma tan rebelde de mostrarse al mundo a pesar de su educación férrea solía atraer a las mujeres.
Nunca recibía negativas, y si alguna vez algo se pareció a un "no", encontraba la manera de salir bien parado del escenario. Las pruebas de humildad las tomaba a modo de perfeccionarse en lo que sea donde haya fracasado, y volver con la misma confianza y autoestima al punto en donde otros lo hayan visto caer.
Pero que ella haya calado partes de su forma de ser no significaba que lo conociera de manera automática, y ver que había cerrado los ojos bajo la idea de relajarse, o al menos en apariencia, lo llevaron a sentirse todavía más confiado. Incluso cambió de lado, poniéndose a un costado de Maki, con una distancia de metro y medio de su brazo izquierdo.
—No dije nada malo de ti, pequeña Maki. Sólo asumí que ese día bebiste más de la cuenta porque, literalmente, los tres estábamos alcoholizándonos. —su tono es juguetón, por eso la explicación pierde peso en seriedad —¡Y aunque te equivocas en todo lo que dijiste de mí, te daré otra oportunidad! —extendió los brazos hacia el techo, emulándola y poniéndose de pie también, exponiendo su físico al desnudo. —¿De qué? —se gira de perfil, observándola de reojo y extendiendo los dedos pulgar e índice a la altura de su mentón —De llevarnos bien, por supuesto. —asintió entonces. Casi que parecían salirle brillitos dorados del rostro, dejando estelas en el movimiento que hizo para volver a sentarse, completamente en su juego.
—Que vamos, entenderé si no te gusta que te diga lo bien que podemos pasarlo si dejas que me acerque un poco más, pero al menos creo que somos capaces de mantener una conversación sin gritarnos, ¿no? —su sonrisa está repleta del encanto natural que sabe desprender, las vibras de un modelo encarnando el papel de chico ideal, pero por dentro comenzaba a desistir de la idea de avanzar hacia algo más carnal considerando lo alterada que se puso ante un pequeño comentario.
Cosas de la vida.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
