29-06-2026, 03:14 AM
La noche estaba siendo tranquila, demasiado tranquila para lo que Devon estaba acostumbrada. No había pelea en el bar, ni tampoco apostadores en una mesa riendo, tomando y perdiendo ni señoritas cantando. Estaba aburridísimo pero por alguna razón, siempre encontraba algo con lo que entretenerse o alguien. Y no señores, no me refiero a la cama, sino una buena charla, unas risas y a seguir. Tampoco descarten lo primero. Esta mujer es un peligro.
Y de repente, como si lo hubiese invocado el mar y la sal, lo escuchó. Su cabeza giró en dirección a una muchacha bastante alta de ojos celestes y el cabello de dos colores. Si, exactamente dividido en dos. Uno era blanco como la nieve y el otro oscuro, no sabía si marrón o negro por la luz del lugar pero tampoco importaba. Su interés fue como una flecha que atravesó el aire cuando la escuchó hablar en ese idioma muerto, una lengua lejana que prácticamente nadie entendía.
Se levantó de su asiento con su cerveza en una mano y sus cosas en la otra, el libro de historias y enfiló directamente para la mesa ajena. Se sentó como en su casa, dejando la bebida entre medio de ambas mientras guardaba su lectura en el bolso.
Cerveza - intentó enseñarle aunque ahora se veía como una autentica idiota - "Esto se llama cerveza" - dijo en lengua muerta - Cerveza - repitió en la lengua común.
Levantó la mano para que la vea la camarera, avisándole con algunas señas que se había cambiado de mesa.
"¿Sabes?" - volvió a la lengua muerta - "La gente no sabe una mierda de este idioma, y no entiendo porqué si es muy interesante. ¿Acaso escuchaste la historia de Gnomel y sus tres hijas?" - sonrió mostrando los dientes.
Ahí iba. Su estupidez para tener una conversación y hacer sociales. Poco le importaba la opinión de la gente, luego de tanto caos en su vida, ¿Qué más podía perder? ¿El otro ojo? ¿Algo de dinero? ¿Alguno de sus parches? Daba igual. La vida sólo podía una verdadera aventura cuando vuelva a North Blue a hablar con sus viejos amigos, ¿Verdad? Tal vez algo de todo lo que estaba haciendo como historiadora serviría de algo en el futuro, incluso podía llegar a considerar volverse pirata. No había un camino claro, mucho menos en la cabeza de esta ridícula.
"Dicen que la historia de Gnomel es una un tanto vieja y la usan para que los niños se porten bien. Era una señora muy vieja, le decían “Abuela Gno-Gno”, ¿Te lo puedes creer?" - se rio un poco fuerte, como una burla pero no era así, sólo se reía un poco fuerte. Maldita ruidosa - "Y esta abuela, una vez tenía una ceremonia, así que preparó un festín de comida pero sus hijas querían hacer una travesura, así que pusieron hongos alucinógenos en toda la comida… ¿Sabes cómo terminó eso? Las tres hijas colgadas en la puerta de su casa… Nadie más jodió con la Abuela Gno-Gno. Por eso hay que tener mucho respeto en la cocina y cuando vas a comer, sino… Puede que te cuelguen" - sonrió mostrando sus dientes y bebió de su cerveza.
Y de repente, como si lo hubiese invocado el mar y la sal, lo escuchó. Su cabeza giró en dirección a una muchacha bastante alta de ojos celestes y el cabello de dos colores. Si, exactamente dividido en dos. Uno era blanco como la nieve y el otro oscuro, no sabía si marrón o negro por la luz del lugar pero tampoco importaba. Su interés fue como una flecha que atravesó el aire cuando la escuchó hablar en ese idioma muerto, una lengua lejana que prácticamente nadie entendía.
Se levantó de su asiento con su cerveza en una mano y sus cosas en la otra, el libro de historias y enfiló directamente para la mesa ajena. Se sentó como en su casa, dejando la bebida entre medio de ambas mientras guardaba su lectura en el bolso.
Cerveza - intentó enseñarle aunque ahora se veía como una autentica idiota - "Esto se llama cerveza" - dijo en lengua muerta - Cerveza - repitió en la lengua común.
Levantó la mano para que la vea la camarera, avisándole con algunas señas que se había cambiado de mesa.
"¿Sabes?" - volvió a la lengua muerta - "La gente no sabe una mierda de este idioma, y no entiendo porqué si es muy interesante. ¿Acaso escuchaste la historia de Gnomel y sus tres hijas?" - sonrió mostrando los dientes.
Ahí iba. Su estupidez para tener una conversación y hacer sociales. Poco le importaba la opinión de la gente, luego de tanto caos en su vida, ¿Qué más podía perder? ¿El otro ojo? ¿Algo de dinero? ¿Alguno de sus parches? Daba igual. La vida sólo podía una verdadera aventura cuando vuelva a North Blue a hablar con sus viejos amigos, ¿Verdad? Tal vez algo de todo lo que estaba haciendo como historiadora serviría de algo en el futuro, incluso podía llegar a considerar volverse pirata. No había un camino claro, mucho menos en la cabeza de esta ridícula.
"Dicen que la historia de Gnomel es una un tanto vieja y la usan para que los niños se porten bien. Era una señora muy vieja, le decían “Abuela Gno-Gno”, ¿Te lo puedes creer?" - se rio un poco fuerte, como una burla pero no era así, sólo se reía un poco fuerte. Maldita ruidosa - "Y esta abuela, una vez tenía una ceremonia, así que preparó un festín de comida pero sus hijas querían hacer una travesura, así que pusieron hongos alucinógenos en toda la comida… ¿Sabes cómo terminó eso? Las tres hijas colgadas en la puerta de su casa… Nadie más jodió con la Abuela Gno-Gno. Por eso hay que tener mucho respeto en la cocina y cuando vas a comer, sino… Puede que te cuelguen" - sonrió mostrando sus dientes y bebió de su cerveza.
