29-06-2026, 04:29 AM
Un juramento.
Una decisión.
Sí, eso vio Barnaby en los ojos de Tezca Norova: Decisión.
Un viejo marinero como él sabía reconocer a los mentirosos, a quienes prometían y juraban en vano, en especial cuando se trataba de descarados piratas.
En el caso de Tezca, lo cierto es que el chico cumplía al pie de la letra varios puntos que lo harían dudar: Le parecía imprudente, demasiado joven, tenía un apellido despreciable y como cereza sobre el pastel, era un pirata; sin embargo, cuando el chico lo miró a los ojos, no tuvo que ver sus irises bajo los lentes oscuros que llevaba para saber que hablaba en serio. Él mataría a Cihua Norova. Eso será suficiente para que Barnaby, con gusto, le contara todo lo que sabía.
Era una apuesta como ninguna otra.
El viejo conejo incluso llegó a soltar una carcajada seca… ¿Quién diría que se fiaría de la palabra de un pirata? Pero ahí estaba, la vida no dejaba de sorprenderlo.
—Bien, así será —. El mink se removió en su asiento y volvió a meter la mano en el cajón de su escritorio, esta vez no sacó más fotos, si no un periódico, el último titular repartido por las gaviotas. Lo ojeó un rato, hasta que llegó a los carteles de recompensa, separó varios, hasta que encontró el que tenía la foto del muchacho frente a él. —Aquí está…Esto es solo para que sepas que, si llegas a romper ese juramente, yo sabré donde buscarte. Solo bastaría darle una leída al periódico…Ustedes los piratas siempre hacen mucho escándalo a donde van —. Colocó el cartel del muchacho al lado de la foto vieja. Era increíble el parecido entre uno y otro.
—Ahora —. Aclaró su garganta y apoyó sus codos sobre el escritorio, así como su mentón sobre sus manos. —Hace cinco años que vi por última vez a Cihua Norova. Vino, supuestamente, en son de paz, pero aparentemente buscando la manera más rápida de llegar al archipiélago de Sabaody…Anota ese nombre en tu memoria, porque no dejó de mencionarlo una y otra vez, parece que tenía negocios en ese lugar —. Esperó que el chico procesara la información, aunque después de un segundo, prefirió pasarle un bolígrafo y giró el cartel de recompensa del propio muchacho, señaló con su dedo sobre la página en blanco y volvió a mirar al chico. Parecía hacerle una seña de que escribiera lo que le pareciera importante.
—El problema es que en aquella ocasión vino con gente importante o él decía que eran importantes. Nunca pude saber quienes eran en verdad, simplemente, anclaron su barco al otro lado del puerto, todos estaban bien vestidos, con saco y corbata, inusual para gente que se la pasa tanto tiempo en el mar —. Suspiró, como si intentara recordar algo más. —Parecían del gobierno, pero de eso no pude sacarle nada a Cihua, solo decía que eran sujetos que lo ayudarían a limpiar el mar o algo así…Pero no tenían cara de ambientalistas, eso es obvio —. Rio un poco para aligerar tenciones antes de continuar con su relato.
—Chis, tampoco me sorprendería si fueran parte de alguna fuerza del gobierno. Cuando conocí a Cihua, siendo un joven con sueños, deseaba entrar a trabajar con esa gente, decía que tener contactos dentro del gobierno ayudaba a que los negocios se dieran de forma más rápida…Tal vez cumplió su sueño —. El conejo hizo una pausa y de nuevo regresó su mano a una de las gavetas de su escritorio, había algo más que tenía que mostrarle al chico rubio frente a él, pero cuando lo encontró, sostuvo el objeto en su mano, con fuerza, y se negó a mostrarlo enseguida. —Cipher Pol…en ese sitio Cihua encajaría muy bien. Empieza investigando a esas personas, porque esto es lo único que me quedó de Cihua cuando peleó conmigo y logré echarlo de esta isla hace cinco años.
Sobre la mesa deslizó un colgante cuya cadena estaba rota y cuyo dije era una placa, aunque, si se abría, dentro encontraría la foto de una mujer joven, de piel blanca y ojos azules, una mujer bastante parecida a quien pudiera ser la madre de Tezca.
—Parece una placa, tiene su nombre, como puedes leer y también el símbolo del gobierno mundial, pero no se si sea original, hay algo en ella que no cuadra —. El pequeño pero viejo mink señaló lo obvio en la placa, pero, además, hizo énfasis en la esquina en donde la placa tenía una pequeña apertura. —Dudo mucho que un agente del gobierno tenga como placa un relicario. Si la abres encontrarás la foto de una mujer. No se quien sea. ¡Ah! Otra cosa que no me cuadra sobre su posible pertenencia al gobierno es que buscaba dinero…por eso nos atacó… ¿Qué el gobierno no patrocinaría sus expediciones? ...Pero esa gente tampoco parecían comerciantes comunes y corrientes, además, tu padre actuaba como todo un matón del gobierno, chis. Tu entiendes cómo ¿No es así? —. El anciano se cruzó de brazos. Había algo en su propia historia que no encajaba, pero era lo que tenía, lo que sabía y lo que recordaba. Solo esperaba que su pequeña demencia no influyera en el relato de los hechos, aunque…hoy se había tomado su medicamento y la única razón por la que confundió a Tezca con su padre fue por su escasa visión y sus ansias de tener al hijo de puta en frente para matarlo de una buena vez.
Relicario
![[Imagen: hyakocheja.png]](https://i.ibb.co/FLVxQr0j/hyakocheja.png)
