29-06-2026, 05:04 AM
—Bien, entonces ahora, con el permiso de nuestra capitana ¡Vayamos a ese barco! —El médico se apoyó en el borde del Royal Flush, en el barandal de estribor, mientras que sentía como María Merlot se encargaba de girar el barco siendo ayudada por… ¿Ah? ¿Qué hacían esas dos niñas en el barco? Creía que se habían ido con los tres chicos a los que largó antes de ponerse en marcha, para tener algo de privacidad.
El médico chasqueó la lengua al ver a las “grumetes”, aun no entendía que hacían en ese barco; sin embargo, al ver que hacían un buen trabajo con las velas, tuvo que tragarse su veneno mientras se cruzaba de brazos. No pensaba en ayudar mientras siguieran usando a esos chiquillos que encontraron en Drum. Si fuera por él, los vendería al mejor postor.
Menos mal que no tuvo mucho tiempo de pensar en qué hacer con los más jóvenes, pues pronto estuvieron lado a lado con el barco tan dañado que había visto antes. —Se ve mucho peor de cerca, debió ser un ataque terrible —. El médico murmuró mientras se encargaba de bajar el ancla y luego tirar hacia el otro barco unas sogas que terminaban en ganchos de agarre que se aseguró de que quedaran bien sujetos al otro barco, para que pudieran regresar con seguridad.
Con eso hecho, el médico estaba a punto de saltar al otro navío, pero se vio interrumpido cuando vio que esas dos niñas de antes que ayudaron a Merlot con las cuerdas estaban a punto de hacer lo mismo.
—¡NO! ¡Basta! Ustedes no irán, se quedarán aquí ¿Entienden? —Las chicas lo miraron como si no entendieran porque debían quedarse. Si seguían así las tiraría al mar, así que el médico tuvo que tomar aire y dejar escapar un suspiro pesado. —Ni siquiera deberían cuestionar el por qué de mi orden, pero ¡Bien! Les diré… ¿Quieren sentirse útiles? Vigilen el barco, no sabemos si aun quedan atacantes y lo que menos queremos es que nos asalten en medio del mar…así que si pasa alto griten, griten con todo lo que tengan —. Las niñas asintieron, incluso sonrieron y el médico solo giró los ojos antes de tomar impulso y saltar hasta el otro barco.
Sus pies aterrizaron a la perfección sobre la madera del barco. Olía a humo, pero el dañado olfato del médico le impedía sentir la pesadez de ese olor; sin embargo, sus ojos si adquirieron un matiz lloroso al sentir el humo en su cara. No sabía por donde empezar a buscar y la idea de separarse de sus compañeras tampoco le hacía mucha gracia, así que pensó en tomarse unos cuantos segundos para decidir, pero…su plan se vio interrumpido por un grito femenino que parecía venir desde lo que debía ser el despacho del capitán.
Desde su lugar no alcanzaba a ver bien esa zona del barco. Tendría que subir por las escaleras del otro lado para buscar la puerta que lo llevaría a esa zona; sin embargo, los gritos de “déjenme en paz” y “por favor, no”, se hacían cada vez más evidente.
—¡Hey! Tenemos compañía —susurró el médico cuando sintió a Maki a su lado. —Tal vez deberíamos buscar en las recámaras inferiores o en la bodega del barco y olvidarnos de ir hacia el lugar de los gritos…supongo que aun queda alguno que otro atacante.
El médico caminó por la cubierta un poco más, rodeando la parte inferior del barco, lo que le permitió ver hacia arriba del despacho del capitán. Las escaleras lo tapaban a él, pero podía ver con claridad como un par de hombres intentaban tirar una puerta abajo…justo la puerta que hacía que los gritos de la mujer no se escucharan tan fuertes como seguro eran en verdad.
—Jmmm…así que ahí están…Bien, solo debemos ir hacia otra dirección y ya está. Saqueamos lo que encontramos y los dejamos a ellos ser —. Volvió a susurrarle a Maki, quien estaba más cerca de él en ese momento; sin embargo, antes de dar la media vuelta escuchó otro grito más, uno que decía algo como: “¡Solo déjenme ir con mi hermana!”.
El médico lo ignoró y dio media vuelta, pero…quizá sus compañeras no podrían hacer lo mismo que él.
Karmas
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