Kibai aterrizó con ambos pies en la arena, encarando a Stroud, el cual se había movido unos cuantos metros lejos de su alcance inmediato. El mink observó como el joven rubio había activado la misma técnica que había usado contra Betrug en Arabasta, y sus brazos estaban ahora ligeramente más abultados, cosa visible sin problemas debido a la indumentaria que había elegido vestir en Arabasta. Los ojos verdes de Kibai se clavaron en los de Stroud a la vez que apuntaba con Raimei hacia él y las chispas del Electro lo envolvían.
A continuación, la risa de Kibai cruzó el espacio entre ambos, rompiendo el silencio como un trueno en medio de una tormenta. El Electro abandonó el cuerpo del mink , y la guarda de Raimei chocó contra la vaina con un golpe seco. Crujiéndose a un lado y al otro el cuello, fue caminando directamente a dónde había dejado su cantimplora, para echar un largo trago antes de girarse de nuevo hacia Stroud.
— Le felicito, señor. Está claro que el viaje desde Drum no le ha oxidado las tuercas, pero está claro que no tiene sentido seguir con esto, y la verdad, me gustaría volver por mi propio pie al Royal, tengo muchas cosas que hacer aún, y al amanecer debo salir en busca de algo que por lo que he oído, nos vendrá bien a todos.
Haciendo una leve inclinación de cabeza en señal de respeto hacia el comandante, el mink se giró en dirección hacia dónde la nave estaba atracada.
— Y gracias por el entrenamiento! Ya lo repetiremos en otra ocasión!
A continuación, la risa de Kibai cruzó el espacio entre ambos, rompiendo el silencio como un trueno en medio de una tormenta. El Electro abandonó el cuerpo del mink , y la guarda de Raimei chocó contra la vaina con un golpe seco. Crujiéndose a un lado y al otro el cuello, fue caminando directamente a dónde había dejado su cantimplora, para echar un largo trago antes de girarse de nuevo hacia Stroud.
— Le felicito, señor. Está claro que el viaje desde Drum no le ha oxidado las tuercas, pero está claro que no tiene sentido seguir con esto, y la verdad, me gustaría volver por mi propio pie al Royal, tengo muchas cosas que hacer aún, y al amanecer debo salir en busca de algo que por lo que he oído, nos vendrá bien a todos.
Haciendo una leve inclinación de cabeza en señal de respeto hacia el comandante, el mink se giró en dirección hacia dónde la nave estaba atracada.
— Y gracias por el entrenamiento! Ya lo repetiremos en otra ocasión!
La caja de Pandora
