29-06-2026, 03:57 PM
(Última modificación: 29-06-2026, 03:58 PM por Nyra Kuroshiro.)
Mis ojos se abren poco a poco, haciéndose visible la luz como tras una espesa neblina. La voz de Carlisle me ayudó a anclarme al presente y a enfrentarme al dolor de cabeza mientras este se disipaba.
Aún agotada, lo observaba con dificultad desde sus brazos, tratando de prestar atención a la información que completaba la historia que había mencionado por encima cuando vino a rescatarme. No logré captarlo todo, pero sí la razón por la que nos había invitado. Nos llamó para ayudarlo y aun así había tenido que ser él quien me salvara... ¿Había servido al menos servido para atrapar a ese tipo…?
El tacto de una caricia en mi cabello me permite terminar de espabilarme antes de recibir la disculpa del joven Le Chevalier.
—No hay nada que disculpar… —niego con la cabeza, sonriendo con suavidad, antes de incorporarme—. Si no hubiera sido por vos, habría quedado desarmada y medio drogada por culpa de ese esclavista. Más bien, soy yo quien ofrece sus disculpas —añado más triste, agachando mis orejas hacia atrás—. En vez de ayudar, sólo he causado problemas… Si al menos no hubiera comido ese aperitivo de flores, quizás habría podido hacer mucho más… —No había comido ni bebido nada más, ni siquiera la copa de bienvenida, por lo que no se me ocurría ninguna otra opción…
Me levanto con ayuda de mi nuevo amigo, agarrando de paso la máscara que encontré en el suelo junto a mí, sin poder dejar de reflexionar al respecto durante el camino.
Seguí el consejo de Shin, pero creí que únicamente tenía que preocuparme por la gente. Ni siquiera se me ocurrió que pudiera haber algo malo en algo que estaban suministrando incluso a niños… Definitivamente, no volveré a comer nada en ninguna otra fiesta de este estilo…
Y lo peor es que el tipo rubio no parecía estar en ningún sitio, así que seguramente se hubiera escapado. De haber sido atrapado, seguramente se habrían llevado ya también a algunos de los otros soldados heridos, y no era el caso.
Si me hubiera encontrado bien, quizás lo habría atrapado… Si hubiera sido más fuerte, más atenta…
Pero la despedida llegó enseguida y, tras la promesa de regresar sanos y salvos, un suave y elegante beso en el dorso de mi mano y unas palabras que ampliaron mi sonrisa de nuevo.
—Quizás en otra ocasión podamos tener ese baile prometido~. Espero de verdad que no tengáis demasiadas repercusiones por lo ocurrido…
Una vez recuperé a Carlos y solicité a al encargado del terrario que avisara a nuestros compañeros de que nos habíamos marchado si los veía, me subí al carro con Kael. Ciertamente, después de haber estado en el centro del caos, podríamos causar problemas si hubiéramos decidido quedarnos. Además, estoy tan agotada que probablemente caería dormida en el mismo instante en que me tumbase en mi cama.
Mientras acaricio a Carlos, noto un papelito en mi manga y sonrío al verlo.
—¿Tú estás bien, Kael? —pregunto interesada en la respuesta, pero también como incentivo para no caer nuevamente ahora que la ausencia de estrés y adrenalina, junto con los acolchados sillones del carro, me hacen darme aún más cuenta de lo agotada que estoy.
Mientras converso con él, introduzco el nuevo número en el Mushi Mushi y vuelvo a dejar el papelito en mi manga como recuerdo. Sin embargo, no mucho después caería nuevamente dormida en el sillón, abrumada por las experiencias y el agotamiento del día.
A la mañana siguiente, llamaría a Carlisle para preguntarle cómo estaba y cuál es la identidad del tipo que se escapó. Así podría tener también mi número. Quería dejarle claro que era su amiga y lo ayudaría en todo lo que pudiera.
Aún agotada, lo observaba con dificultad desde sus brazos, tratando de prestar atención a la información que completaba la historia que había mencionado por encima cuando vino a rescatarme. No logré captarlo todo, pero sí la razón por la que nos había invitado. Nos llamó para ayudarlo y aun así había tenido que ser él quien me salvara... ¿Había servido al menos servido para atrapar a ese tipo…?
El tacto de una caricia en mi cabello me permite terminar de espabilarme antes de recibir la disculpa del joven Le Chevalier.
—No hay nada que disculpar… —niego con la cabeza, sonriendo con suavidad, antes de incorporarme—. Si no hubiera sido por vos, habría quedado desarmada y medio drogada por culpa de ese esclavista. Más bien, soy yo quien ofrece sus disculpas —añado más triste, agachando mis orejas hacia atrás—. En vez de ayudar, sólo he causado problemas… Si al menos no hubiera comido ese aperitivo de flores, quizás habría podido hacer mucho más… —No había comido ni bebido nada más, ni siquiera la copa de bienvenida, por lo que no se me ocurría ninguna otra opción…
Me levanto con ayuda de mi nuevo amigo, agarrando de paso la máscara que encontré en el suelo junto a mí, sin poder dejar de reflexionar al respecto durante el camino.
Seguí el consejo de Shin, pero creí que únicamente tenía que preocuparme por la gente. Ni siquiera se me ocurrió que pudiera haber algo malo en algo que estaban suministrando incluso a niños… Definitivamente, no volveré a comer nada en ninguna otra fiesta de este estilo…
Y lo peor es que el tipo rubio no parecía estar en ningún sitio, así que seguramente se hubiera escapado. De haber sido atrapado, seguramente se habrían llevado ya también a algunos de los otros soldados heridos, y no era el caso.
Si me hubiera encontrado bien, quizás lo habría atrapado… Si hubiera sido más fuerte, más atenta…
Pero la despedida llegó enseguida y, tras la promesa de regresar sanos y salvos, un suave y elegante beso en el dorso de mi mano y unas palabras que ampliaron mi sonrisa de nuevo.
—Quizás en otra ocasión podamos tener ese baile prometido~. Espero de verdad que no tengáis demasiadas repercusiones por lo ocurrido…
Una vez recuperé a Carlos y solicité a al encargado del terrario que avisara a nuestros compañeros de que nos habíamos marchado si los veía, me subí al carro con Kael. Ciertamente, después de haber estado en el centro del caos, podríamos causar problemas si hubiéramos decidido quedarnos. Además, estoy tan agotada que probablemente caería dormida en el mismo instante en que me tumbase en mi cama.
Mientras acaricio a Carlos, noto un papelito en mi manga y sonrío al verlo.
—¿Tú estás bien, Kael? —pregunto interesada en la respuesta, pero también como incentivo para no caer nuevamente ahora que la ausencia de estrés y adrenalina, junto con los acolchados sillones del carro, me hacen darme aún más cuenta de lo agotada que estoy.
Mientras converso con él, introduzco el nuevo número en el Mushi Mushi y vuelvo a dejar el papelito en mi manga como recuerdo. Sin embargo, no mucho después caería nuevamente dormida en el sillón, abrumada por las experiencias y el agotamiento del día.
A la mañana siguiente, llamaría a Carlisle para preguntarle cómo estaba y cuál es la identidad del tipo que se escapó. Así podría tener también mi número. Quería dejarle claro que era su amiga y lo ayudaría en todo lo que pudiera.
Diario de princesa Nyra
