29-06-2026, 07:08 PM
Miraba el gigante como si se tratase de una obra de arte recién descubierta. Nunca había visto uno tan grande como este, por lo que su curiosidad la estaba matando. Aparte de eso, no podía evitar imaginarse como sería ver todo desde su hombro mientras caminaba por ahí. Podía incluso cruzar una parte del agua si se lo proponía, algo no muy hondo, como un cruce en bote de una isla pequeña a otra. Si, ser gigante podía ser muy útil pero también podía tener muchas contras. ¿En dónde demonios lo metes para dormir? Imagínate la comida… Cientos de kilos para considerar un plato chico. Era una entidad realmente maravillosa.
Cuando comenzó a moverse, se apartó un poco dando un par de pasos hacia atrás pero no cambió de posición. Su sonrisa tampoco desapareció. En cuanto empezó a hablar, suspiró suave por la nariz, como si estuviese esperando otra cosa pero lejos de estar decepcionada, al contrario: hablar en lengua muerta, sólo le hacía seguir practicando para algún día volverse una profesional en el tema.
“¿Invadir?” - le respondió en el mismo idioma - “¿En qué parte dice “descanso exclusivo para Alex Arceo”?” - rio casi a carcajadas y lo señaló - “Claro que si, pero no ahora. Más tarde cuando vuelva al pueblo, me gustaría que me acerques pero ahora mismo, eres lo más entretenido y maravilloso que he encontrado caminando por aquí… Aunque creo que también me perdí un poco” - volvió a reír.
Era consciente de que si el gigante quería, la aplastaría como un mosquito de un manotazo y sería una de las muertes más estúpidas, pero a Devon le gustaba creer que todos tenían un algo con el cuál poder hablar. Todos menos los Revolucionarios. A ellos les tenía un odio tan profundo y ascendente que no toleraba siquiera verlas. Ese odio algún día podía traerle problemas pero era matarlos o morir. Sin intermedios. Sin importar el tamaño. Sin importar la bandera secundaria.
“Supongo que puedes estar un poco más relajado al entendernos” - se descruzó de brazos para señalarlo a él al mismo tiempo que se señalaba a sí misma, moviendo los brazos de atrás hacia adelante como si fuese un intercambio - “Soy erudita, si. Me gusta la historia y voy por todos los lados que puedo, yendo y viniendo para conocer historias, enseñarle a otros y por supuesto que encontrarme con personas tan maravillosas como tú, ¿O me vas a decir que vas por ahí aterrorizando a los habitantes? Tienes cara de bonachón” - sonrió mostrando los dientes y colocó las manos a cada lado de la cintura, como si estuviese orgullosa de lo que decía.
No le importaba recordar cuántas veces había enseñado o ayudado a otras personas a hablar el idioma común. Lo que más le gustaba era justamente encontrarse con personas que hablasen en otros idiomas. No era nerd, mucho menos era alguien que se pasaba todo el día leyendo pero si era buena estudiante. Siempre lo había sido y no por los acontecimientos de su vida iba a dejar de serlo.
“Me llamo Devon, aunque me puedes decir Devi. Mucho gusto gigantón Alex” - palmeó varias veces un poco fuerte la cintura ajena, como saludándolo de buena fe.
Cuando comenzó a moverse, se apartó un poco dando un par de pasos hacia atrás pero no cambió de posición. Su sonrisa tampoco desapareció. En cuanto empezó a hablar, suspiró suave por la nariz, como si estuviese esperando otra cosa pero lejos de estar decepcionada, al contrario: hablar en lengua muerta, sólo le hacía seguir practicando para algún día volverse una profesional en el tema.
“¿Invadir?” - le respondió en el mismo idioma - “¿En qué parte dice “descanso exclusivo para Alex Arceo”?” - rio casi a carcajadas y lo señaló - “Claro que si, pero no ahora. Más tarde cuando vuelva al pueblo, me gustaría que me acerques pero ahora mismo, eres lo más entretenido y maravilloso que he encontrado caminando por aquí… Aunque creo que también me perdí un poco” - volvió a reír.
Era consciente de que si el gigante quería, la aplastaría como un mosquito de un manotazo y sería una de las muertes más estúpidas, pero a Devon le gustaba creer que todos tenían un algo con el cuál poder hablar. Todos menos los Revolucionarios. A ellos les tenía un odio tan profundo y ascendente que no toleraba siquiera verlas. Ese odio algún día podía traerle problemas pero era matarlos o morir. Sin intermedios. Sin importar el tamaño. Sin importar la bandera secundaria.
“Supongo que puedes estar un poco más relajado al entendernos” - se descruzó de brazos para señalarlo a él al mismo tiempo que se señalaba a sí misma, moviendo los brazos de atrás hacia adelante como si fuese un intercambio - “Soy erudita, si. Me gusta la historia y voy por todos los lados que puedo, yendo y viniendo para conocer historias, enseñarle a otros y por supuesto que encontrarme con personas tan maravillosas como tú, ¿O me vas a decir que vas por ahí aterrorizando a los habitantes? Tienes cara de bonachón” - sonrió mostrando los dientes y colocó las manos a cada lado de la cintura, como si estuviese orgullosa de lo que decía.
No le importaba recordar cuántas veces había enseñado o ayudado a otras personas a hablar el idioma común. Lo que más le gustaba era justamente encontrarse con personas que hablasen en otros idiomas. No era nerd, mucho menos era alguien que se pasaba todo el día leyendo pero si era buena estudiante. Siempre lo había sido y no por los acontecimientos de su vida iba a dejar de serlo.
“Me llamo Devon, aunque me puedes decir Devi. Mucho gusto gigantón Alex” - palmeó varias veces un poco fuerte la cintura ajena, como saludándolo de buena fe.
