29-06-2026, 10:38 PM
Ya prácticamente había terminado el día y la luz que bañaba el bosque era más bien escasa. Pese a que el frío comenzaba a hacerse notar a aquellas horas, a ninguno de los dos parecía importarle.
La clase se prolongó durante varias horas mientras Alex hacía todo lo posible por pronunciar correctamente los nombres de los objetos que Nine escogía directamente del entorno. Además, al lunarian se le ocurrió repetir algunos de ellos de forma aleatoria para comprobar si el gigante realmente los había memorizado.
Alex estaba avanzando a pasos agigantados, valga la redundancia. Su pronunciación era bastante correcta y su memoria excepcional. Aquello sorprendía gratamente al lunarian, pues en un principio no había depositado demasiadas esperanzas en él.
—Peut-être que je n'aurais pas dû te juger si vite sur ton apparence, grand gaillard. Tu es un bon élève. Malgré tous les mots que tu as appris aujourd'hui, la Lune brûle encore en toi.
(Quizás no debería haberte juzgado por tu apariencia tan pronto, grandullón. Eres un buen alumno. Pese a todas las palabras que has aprendido hoy, la Luna aún Arde en tu interior.)
La mirada del gigante reflejaba entusiasmo y alegría a partes iguales. El interés que mostraba por aprender hacía que incluso Nine sintiera ganas de seguir enseñándole.
Por él, las clases habrían continuado durante toda la noche, pero lo cierto era que pronto se quedaron sin objetos que sirvieran como ejemplo. Nine había imaginado que un bosque les proporcionaría una cantidad casi infinita de ellos; sin embargo, antes de darse cuenta, ya habían agotado prácticamente todos los que resultaban útiles.
Cálida y reconfortante, la luz del día había desaparecido por completo, dando paso a una iluminación mucho más fría y serena, la de la Luna. Su resplandor se reflejaba en los ojos de Nine, que permaneció varios minutos con la mirada fija en el cielo. Entonces, sin apartar la vista del firmamento, decidió que aquella primera clase con Alex terminaría con la que probablemente había sido la primera palabra que él mismo aprendió.
—Alex... Ce que tu vois dans le ciel, cette sphère argentée qui domine toutes les autres lumières de la nuit, s'appelle la “Luna”...
(Alex... Eso que ves en el cielo, esa esfera plateada que sobresale por encima del resto de luces de la noche, se llama “Luna”...)
La clase se prolongó durante varias horas mientras Alex hacía todo lo posible por pronunciar correctamente los nombres de los objetos que Nine escogía directamente del entorno. Además, al lunarian se le ocurrió repetir algunos de ellos de forma aleatoria para comprobar si el gigante realmente los había memorizado.
Alex estaba avanzando a pasos agigantados, valga la redundancia. Su pronunciación era bastante correcta y su memoria excepcional. Aquello sorprendía gratamente al lunarian, pues en un principio no había depositado demasiadas esperanzas en él.
—Peut-être que je n'aurais pas dû te juger si vite sur ton apparence, grand gaillard. Tu es un bon élève. Malgré tous les mots que tu as appris aujourd'hui, la Lune brûle encore en toi.
(Quizás no debería haberte juzgado por tu apariencia tan pronto, grandullón. Eres un buen alumno. Pese a todas las palabras que has aprendido hoy, la Luna aún Arde en tu interior.)
La mirada del gigante reflejaba entusiasmo y alegría a partes iguales. El interés que mostraba por aprender hacía que incluso Nine sintiera ganas de seguir enseñándole.
Por él, las clases habrían continuado durante toda la noche, pero lo cierto era que pronto se quedaron sin objetos que sirvieran como ejemplo. Nine había imaginado que un bosque les proporcionaría una cantidad casi infinita de ellos; sin embargo, antes de darse cuenta, ya habían agotado prácticamente todos los que resultaban útiles.
Cálida y reconfortante, la luz del día había desaparecido por completo, dando paso a una iluminación mucho más fría y serena, la de la Luna. Su resplandor se reflejaba en los ojos de Nine, que permaneció varios minutos con la mirada fija en el cielo. Entonces, sin apartar la vista del firmamento, decidió que aquella primera clase con Alex terminaría con la que probablemente había sido la primera palabra que él mismo aprendió.
—Alex... Ce que tu vois dans le ciel, cette sphère argentée qui domine toutes les autres lumières de la nuit, s'appelle la “Luna”...
(Alex... Eso que ves en el cielo, esa esfera plateada que sobresale por encima del resto de luces de la noche, se llama “Luna”...)
RESUMEN
KARMA
