02-12-2023, 12:21 PM
La negativa de la pelirroja le hizo resoplar, esperaba algo más interesante, eso o se estaba callando algo, ocultando algún motivo. Podía ser una posibilidad. La joven se levantó del asiento, acompañándole, no sin antes soltar unas cuantas perlitas por la boca. Sobre todo aquella frase final, ¿qué estaba insinuando? ¿Que a Daryl le gustaba? Parecía muy enfilada sobre el pensamiento de que como era un hombre, pensaba como todos los hombres y actuaba igual que todos los hombres. Y los hombres que estaban alrededor suya en aquel bar eran... — No sé cómo te piensas que soy, pero que te quede claro que el único parecido que guardamos estos salidos y yo es en el blanco de los ojos, nada más. — Se lo dijo de forma seria, sin vacilaciones ni miradas esquivas. En parte entendía que pensase de aquella forma, y por otra parte le ofendía.
Ambos comenzaron a caminar, en dirección opuesta a la que habían entrado. Irina iba en cabeza, por lo que pudo fijarse en su forma de caminar mientras salían del lugar, era una mujer tan extraña, tan recta. Pero cometía errores juzgando a la gente, se pensaba que todas las personas eran cortadas por un mismo patrón. En muchas ocasiones acertaría, pues existían personas muy simples y sin ningún tipo de misterio, pero confiar en que siempre sería así era un fallo. Mientras se dirigían al lugar, Irina le preguntó por cual creía él que sería la razón detrás de aquel emparejamiento tan repentino, no sin antes explicar que no debía guardarse las cosas dentro cuando hablaba con ella. Era injusto el hecho de que le pidiera obediencia y una completa exposición cuando no otorgaba nada a cambio, a él también le provocaba curiosidad la joven, también quería conocerla realmente, como había dicho. Quizás si se abriera un poco él... podría llegar a hacerlo ella también, quién sabe. — Hay muchas posibilidades. — Sí, se le ocurrían unas cuantas. — La primera es que como bien has dejado claro, tengo fama de ser un desastre, y tú pareces ser todo lo contrario. Podríamos complementarnos bien. Es la posibilidad más sensata, la que tiene más sentido. — Continuaron caminando. — La otra posibilidad, aunque más improbable, es que querían emparejarme con una mujer, la que sea, y te tocó a ti por ser la nueva. Por aquí bromean porque nunca me han visto con ninguna chica, dicen que soy maricón y cosas de esas. — Sonrió, burlándose de la situación, ¿quería que se abriera, no? Ya habían llegado a la puerta del edificio, donde Irina se quedó quieta, Daryl la miró con gesto despreocupado. — Obviamente me da igual lo que piensen unos simios. — Había tantas razones detrás del hecho de que Daryl no se acercara demasiado a las mujeres que exponerlas todas en una lista sería insufrible, pero desde luego no era por el hecho de que no le gustaran.
Ambos comenzaron a caminar, en dirección opuesta a la que habían entrado. Irina iba en cabeza, por lo que pudo fijarse en su forma de caminar mientras salían del lugar, era una mujer tan extraña, tan recta. Pero cometía errores juzgando a la gente, se pensaba que todas las personas eran cortadas por un mismo patrón. En muchas ocasiones acertaría, pues existían personas muy simples y sin ningún tipo de misterio, pero confiar en que siempre sería así era un fallo. Mientras se dirigían al lugar, Irina le preguntó por cual creía él que sería la razón detrás de aquel emparejamiento tan repentino, no sin antes explicar que no debía guardarse las cosas dentro cuando hablaba con ella. Era injusto el hecho de que le pidiera obediencia y una completa exposición cuando no otorgaba nada a cambio, a él también le provocaba curiosidad la joven, también quería conocerla realmente, como había dicho. Quizás si se abriera un poco él... podría llegar a hacerlo ella también, quién sabe. — Hay muchas posibilidades. — Sí, se le ocurrían unas cuantas. — La primera es que como bien has dejado claro, tengo fama de ser un desastre, y tú pareces ser todo lo contrario. Podríamos complementarnos bien. Es la posibilidad más sensata, la que tiene más sentido. — Continuaron caminando. — La otra posibilidad, aunque más improbable, es que querían emparejarme con una mujer, la que sea, y te tocó a ti por ser la nueva. Por aquí bromean porque nunca me han visto con ninguna chica, dicen que soy maricón y cosas de esas. — Sonrió, burlándose de la situación, ¿quería que se abriera, no? Ya habían llegado a la puerta del edificio, donde Irina se quedó quieta, Daryl la miró con gesto despreocupado. — Obviamente me da igual lo que piensen unos simios. — Había tantas razones detrás del hecho de que Daryl no se acercara demasiado a las mujeres que exponerlas todas en una lista sería insufrible, pero desde luego no era por el hecho de que no le gustaran.
