30-06-2026, 02:49 AM
Uker da en el clavo. Elige las palabras adecuadas para apaciguar a Kiyoshi y lograr que su expresión regrese a la normalidad. Cabe destacar que, mientras degusta el platillo, tiene baja la mascarilla que siempre porta, permitiendo observar sus labios y la zona inferior de su rostro, hecho que no es tan común por mucho que sean compañeros de vida dentro de este barco pirata. — Bien, ya estás entendiendo cómo funciona esto. — Que es un cúmulo de cosas, no una en particular. — El tonto de Eros a veces se excede con el trabajo. Varo podría mejorar su alimentación, necesita ganar kilos. — ¿Y él? — Yo a veces fallo con la hidratación, cosa que no debería suceder, pues me ayuda a que la garganta no me raspe tanto cuando me dan ataques de asma.
Come lento, pero se toma pausas en donde no habla para dedicarle el tiempo al alimento, pausas que duran varios segundos. Escucha las palabras del cocinero, a veces asiente, otras veces solo lo mira. Como médico, no tiene nerviosismo al hablar con una persona mientras le ve a los ojos. La experiencia de tratar individuos en el uno a uno sale a relucir en este tipo de charlas. Sin embargo, su desempeño disminuye notoriamente cuando se encuentra en medio de grandes multitudes. Verse tan acorralado es algo que no disfruta.
— Me he puesto en forma los últimos meses. Me ha costado asimilarlo, pero mi condición mejoró mucho desde que llegamos a Little Garden. — No miente cuando menciona que le ha costado asimilarlo. Siempre fue debilucho, se cansaba al caminar, incluso agacharse en reiteradas ocasiones le provocaba dolor de columna. Hoy, todo eso ha cambiado. — Entrenar con Eros y tu habilidad en la cocina me han ayudado a eso, así que les estoy agradecido. — ¿Y el mink? — Por supuesto que también con Varo, es la parte fundamental que evita que este sitio sea tan aburrido con tres tipos tan apagados. — Se refiere en esto último a él mismo, a Eros y a Uker. Aunque tienen sus momentos cómicos, no es que sean los tipos más expresivos del mundo. Hay aspectos que simplemente no se pueden negar.
Pasados los minutos, llega el momento en que el plato frente a sí se encuentra vacío. Toma una servilla que hay sobre la mesa para limpiar delicadamente los labios e incluso le da una repasada los cubiertos que deja apoyados sobre la porcelana. Mientras tanto, Uker se separa y va en busca de algo. Kiyoshi no aparta los ojos de él. — Ya veo… — Aunque se mantenga serio, en el fondo está contento. Por muy antisocial que pueda ser a veces, sus padres le enseñaron que debe sentirse agradecido de aquellos que le dan una mano, como viendo haciendo Uker en esta oportunidad.
Estira la mano diestra para tomar el alimento perfectamente en vuelto y lo guarda dentro de su chaqueta, en uno de los muchos bolsillos internos que ahí hay. — Lo guardaré bien para comerlo en el momento adecuado. Por lo que has dicho, se viene una etapa complicada, así que no puedo bajar la guardia. Mantenerme siempre bien alimentado es lo mínimo para colaborar en nuestro objetivo de seguir avanzando mientras nos mantenemos con vida y nos imponemos ante posibles tontos enemigos. — Finaliza extendiendo la misma mano para estrechar la ajena en señal de agradecimiento. Eso sí, tiene puesto su guante, pues no vio a Uker lavarse las manos como para confiar en un contacto piel con piel entre sus extremidades. La higiene ante todo.
— Será un invierno largo, pero seguro que luego nos espera una gran aventura. — Y así, señoras y señores, termina este breve pero familiar capítulo.
Come lento, pero se toma pausas en donde no habla para dedicarle el tiempo al alimento, pausas que duran varios segundos. Escucha las palabras del cocinero, a veces asiente, otras veces solo lo mira. Como médico, no tiene nerviosismo al hablar con una persona mientras le ve a los ojos. La experiencia de tratar individuos en el uno a uno sale a relucir en este tipo de charlas. Sin embargo, su desempeño disminuye notoriamente cuando se encuentra en medio de grandes multitudes. Verse tan acorralado es algo que no disfruta.
— Me he puesto en forma los últimos meses. Me ha costado asimilarlo, pero mi condición mejoró mucho desde que llegamos a Little Garden. — No miente cuando menciona que le ha costado asimilarlo. Siempre fue debilucho, se cansaba al caminar, incluso agacharse en reiteradas ocasiones le provocaba dolor de columna. Hoy, todo eso ha cambiado. — Entrenar con Eros y tu habilidad en la cocina me han ayudado a eso, así que les estoy agradecido. — ¿Y el mink? — Por supuesto que también con Varo, es la parte fundamental que evita que este sitio sea tan aburrido con tres tipos tan apagados. — Se refiere en esto último a él mismo, a Eros y a Uker. Aunque tienen sus momentos cómicos, no es que sean los tipos más expresivos del mundo. Hay aspectos que simplemente no se pueden negar.
Pasados los minutos, llega el momento en que el plato frente a sí se encuentra vacío. Toma una servilla que hay sobre la mesa para limpiar delicadamente los labios e incluso le da una repasada los cubiertos que deja apoyados sobre la porcelana. Mientras tanto, Uker se separa y va en busca de algo. Kiyoshi no aparta los ojos de él. — Ya veo… — Aunque se mantenga serio, en el fondo está contento. Por muy antisocial que pueda ser a veces, sus padres le enseñaron que debe sentirse agradecido de aquellos que le dan una mano, como viendo haciendo Uker en esta oportunidad.
Estira la mano diestra para tomar el alimento perfectamente en vuelto y lo guarda dentro de su chaqueta, en uno de los muchos bolsillos internos que ahí hay. — Lo guardaré bien para comerlo en el momento adecuado. Por lo que has dicho, se viene una etapa complicada, así que no puedo bajar la guardia. Mantenerme siempre bien alimentado es lo mínimo para colaborar en nuestro objetivo de seguir avanzando mientras nos mantenemos con vida y nos imponemos ante posibles tontos enemigos. — Finaliza extendiendo la misma mano para estrechar la ajena en señal de agradecimiento. Eso sí, tiene puesto su guante, pues no vio a Uker lavarse las manos como para confiar en un contacto piel con piel entre sus extremidades. La higiene ante todo.
— Será un invierno largo, pero seguro que luego nos espera una gran aventura. — Y así, señoras y señores, termina este breve pero familiar capítulo.
OFF ROL
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