30-06-2026, 06:28 AM
Narrador / María Merlot
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Día 82 de Invierno, año 17.
10:34 a.m.
Tienda de Armas, Nanohana, Arabasta, Paradise.
10:34 a.m.
Tienda de Armas, Nanohana, Arabasta, Paradise.
— … golpe y golpe, se fue formando la hoja. Y me dijo ¿por qué le das por ese lado? Entonces le dije ¿Y por qué le daría por otro lado? Es que debes golpear por donde sale el norte, me dice. Y le digo pero señor no sé ni dónde estoy ahora mismo, menos sabre dónde esta el norte — relataba con alegría moviendo sus manos y haciendo gestos con cada vocablo que pronunciaba. El hermoso rostro de la mujer resplandecía (sumado a su encanto natural y belleza sin igual) captando la atención de todos en menos de un minuto.
Las carcajadas de sus oyentes retumbaron por la tienda, una muy modesta a simple vista pero que ocultaba más de lo que parecía. Calixto, el regente del sitio un viejo de fácil risa y piel curtida por los años, la atendió como una reina. Merex, su hijo, una versión más joven y apuesta del anciano, le ofreció de beber. Y por último, pero no menos importante, Patral, el administrador y ayudante, el más guapo de los tres, y también el que reía más delicadamente, le recordaba a Hyakinthos en las maneras suaves de sus gestos, le abanicaba de cuando en cuando.
— Mi Oasis, deja que Merex y Patral descargan tu montura. Esos cachivaches te los compraré a un precio muy especial — propuso el anciano, que estaba más que fascinado por tener a una hermosa mujer en su tienda, contando historias, riendo como un ángel venido del cielo — … te mostraré solo lo mejor de lo mejor, la más alta calidad de toda Arabasta. Esos preciosos ojos tuyos, como el desierto infinito, sabrán apreciar lo que te digo. Yo sé que sí, Kreis Kreis Kreis — la invitó a pasar a una recamara privada mientras chillaba con su particular sonrisa.
De esa manera, y en menos de veinte minutos, la mestiza había logrado vender y comprar los encargos de sus nakamas. Lo cierto es que, como comerciante podía apreciar el buen precio de los objetos, y como artesana, podía apreciar la calidad de los mismos. Le gustaba eso, poder obtener información y descuentos. Se lo comento una vez al médico, su sueño pasaba por comercializar… todo, cualquier cosa, y cada día sentía que lo hacía mejor y mejor. Con besos al aire, se despidió de sus nuevos amigos, con los cuales intercambio Den Den Mushi, para más adelante seguir hablando y cruzar algunos consejos o información divertida.
Las carcajadas de sus oyentes retumbaron por la tienda, una muy modesta a simple vista pero que ocultaba más de lo que parecía. Calixto, el regente del sitio un viejo de fácil risa y piel curtida por los años, la atendió como una reina. Merex, su hijo, una versión más joven y apuesta del anciano, le ofreció de beber. Y por último, pero no menos importante, Patral, el administrador y ayudante, el más guapo de los tres, y también el que reía más delicadamente, le recordaba a Hyakinthos en las maneras suaves de sus gestos, le abanicaba de cuando en cuando.
— Mi Oasis, deja que Merex y Patral descargan tu montura. Esos cachivaches te los compraré a un precio muy especial — propuso el anciano, que estaba más que fascinado por tener a una hermosa mujer en su tienda, contando historias, riendo como un ángel venido del cielo — … te mostraré solo lo mejor de lo mejor, la más alta calidad de toda Arabasta. Esos preciosos ojos tuyos, como el desierto infinito, sabrán apreciar lo que te digo. Yo sé que sí, Kreis Kreis Kreis — la invitó a pasar a una recamara privada mientras chillaba con su particular sonrisa.
De esa manera, y en menos de veinte minutos, la mestiza había logrado vender y comprar los encargos de sus nakamas. Lo cierto es que, como comerciante podía apreciar el buen precio de los objetos, y como artesana, podía apreciar la calidad de los mismos. Le gustaba eso, poder obtener información y descuentos. Se lo comento una vez al médico, su sueño pasaba por comercializar… todo, cualquier cosa, y cada día sentía que lo hacía mejor y mejor. Con besos al aire, se despidió de sus nuevos amigos, con los cuales intercambio Den Den Mushi, para más adelante seguir hablando y cruzar algunos consejos o información divertida.
Día 82 de Invierno, año 17.
10:38 a.m.
Cafetería, Nanohana, Arabasta, Paradise.
10:38 a.m.
Cafetería, Nanohana, Arabasta, Paradise.
Cara Melo avanzaba detrás de la dama, quien le hizo cariñitos y apapachos antes de comenzar la corta caminata al café, sitio dónde dejo a sus nakamas. Los vio a la distancia, por eso fue imposible perderse. Cuando se sentó en el cojín que uso anteriormente les sonrió de oreja a oreja, con travesura y belleza por igual —… el encargo que me encargaron resultó satisfactorio. Hemos conseguido un buen botín. Tres contactos. Y una galleta de avena sin nada animal en ella — saco la masa horneada como si fuera lo más valioso de toda la jornada, procedió a romperla en tres pedazos iguales y se las ofreció a sus compañeros — … provechin — comento luego de que cogieron su parte y ella pudo comerse lo que le correspondía — … dicen que quienes comen unidos, permanecen unidos. Siempre quiero comer con ustedes para estar junto a mi Unnie y mi Algodón de Azúcar — pronuncio al viento, como si pensará en voz alta.
La verdad, había estado sintiéndose rara pero en ese momento se sintió ella misma. ¿Debería comentárselo? No, no pasaba nada. Solo debía escuchar más a los grillos en su cabeza. En el barco les entrego a cada uno los objetos pedidos.
La verdad, había estado sintiéndose rara pero en ese momento se sintió ella misma. ¿Debería comentárselo? No, no pasaba nada. Solo debía escuchar más a los grillos en su cabeza. En el barco les entrego a cada uno los objetos pedidos.
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Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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