30-06-2026, 07:41 AM
Imposible negar que no estuviera distraído, no cuando su mente estaba siendo un caos todavía. Sus brazos lo rodeaban con más fuerza, apretándolo entre sí, cerrando los ojos. El sudor perlando no solo su pálida piel, también uniéndose a la del rubio, el mismo que le hacía llenarse de tantos sentimientos. No recordó haber sufrido de tanta inseguridad como en ese momento, y solo y exclusivamente para una sola persona. Ese hombre que le hacía tener sentimientos nunca antes experimentados.
Trataba de mantenerse firme, observar los ojos de Tezca. ¿En qué o en quién estaba pensando cuando su mente divagaba? ¿Acaso él no era tan importante? ¿Por qué ahora...? ¿Era culpa suya? Odiaba tanto tener esas emociones... frustrante, incontrolable. Apretó los dientes y los ojos cuando las uñas del rubio marcaban su espalda. El escozor, en conjunto al dolor, logró distraerlo de esa lluvia de preguntas, excitándolo incluso más, solo acelerando el movimiento de su mano, cada vez con más energía e ímpetu. Tuvo que frenar por unos escasos segundos, desacelerar el movimiento de sus caderas para no terminar en ese mismo instante.
Sonrió de medio lado al escucharlo hablar, con sus labios cerca de los contrarios, su nariz rozando la ajena, su mirada firme y llena de solo el pensamiento del propio rubio frente a él.
Ese ego tan elevado... le resultaba tanto entrañable como hermoso, una característica que no podía imitar, porque sabía que solo a él le quedaría así de bien. Le seguía la broma, en parte, pero por otra parte sí se lo creía un poco. No cualquiera podía hacerle sentir lo mismo que él. Lo sintió apretarse, y nuevamente cerró los ojos, apretándolos, desahogando un gemido del mismo modo que el rubio. Su cuerpo tembló en un espasmo... Estaba tan malditamente cerca...
Sintió el semen en su mano, el rubor en sus propias mejillas le daban el calor necesario para acompañarlo en su propia eyaculación, elevando su cabeza en un gemido grave, apretándolo en un firme y fuerte abrazo, atrayéndolo hacia sí mismo. Jadeó, tratando de recuperar el aliento, juntando su propia frente con la ajena, terminando de recuperar el aliento de entre sus pulmones. Se tomó unos segundos, abriendo sus ojos nuevamente, fijo a los ojos azules del rubio, al cabello largo que caía por su alrededor, pintando una de las mejores obras de arte que sabía vería en su vida.
Al fin se separó, al menos sus caderas, no soltó su abrazo, dejando caer suavemente su cuerpo sobre él, procurando en todo momento que su peso no le resultara demasiado molesto a Tezca. Su pregunta lo hizo descender la mirada, elevar su diestra y, los mechones que quedaban pegados por el sudor, los apartó suave y delicadamente, sin dejar de observarlo, ahora con una expresión más fiel a lo que sentía.
La mirada se mantenía en sus ojos, el cuerpo que tanto adoraba, todo... —No he confiado tanto en nadie como lo he hecho contigo... Nunca me han importado los amantes, nunca me han importado las personas, que sufrieran o no... Pero tú... — Hizo una pausa, apartando uno de los mechones que ahora estaba encima de su ojo. No quería hablar de Raigo, no en ese momento, todavía era demasiado delicado, sus sentimientos que lo hacían compararse con alguien a quien no soportaba... Pero tenía que encontrar un método de encontrarlo. —Cuando consiga ser más fuerte, llegar a lo más alto... me encantará tenerte a mi lado, sea o no a distancia, ¿me oyes?

—Entonces mírame, para que no pierda la concentración.
Trataba de mantenerse firme, observar los ojos de Tezca. ¿En qué o en quién estaba pensando cuando su mente divagaba? ¿Acaso él no era tan importante? ¿Por qué ahora...? ¿Era culpa suya? Odiaba tanto tener esas emociones... frustrante, incontrolable. Apretó los dientes y los ojos cuando las uñas del rubio marcaban su espalda. El escozor, en conjunto al dolor, logró distraerlo de esa lluvia de preguntas, excitándolo incluso más, solo acelerando el movimiento de su mano, cada vez con más energía e ímpetu. Tuvo que frenar por unos escasos segundos, desacelerar el movimiento de sus caderas para no terminar en ese mismo instante.
Sonrió de medio lado al escucharlo hablar, con sus labios cerca de los contrarios, su nariz rozando la ajena, su mirada firme y llena de solo el pensamiento del propio rubio frente a él.

—Porque obviamente estoy diciendo que eres doblemente grande, Tezca.
Ese ego tan elevado... le resultaba tanto entrañable como hermoso, una característica que no podía imitar, porque sabía que solo a él le quedaría así de bien. Le seguía la broma, en parte, pero por otra parte sí se lo creía un poco. No cualquiera podía hacerle sentir lo mismo que él. Lo sintió apretarse, y nuevamente cerró los ojos, apretándolos, desahogando un gemido del mismo modo que el rubio. Su cuerpo tembló en un espasmo... Estaba tan malditamente cerca...

—No aprietes... tanto...
Sintió el semen en su mano, el rubor en sus propias mejillas le daban el calor necesario para acompañarlo en su propia eyaculación, elevando su cabeza en un gemido grave, apretándolo en un firme y fuerte abrazo, atrayéndolo hacia sí mismo. Jadeó, tratando de recuperar el aliento, juntando su propia frente con la ajena, terminando de recuperar el aliento de entre sus pulmones. Se tomó unos segundos, abriendo sus ojos nuevamente, fijo a los ojos azules del rubio, al cabello largo que caía por su alrededor, pintando una de las mejores obras de arte que sabía vería en su vida.
Al fin se separó, al menos sus caderas, no soltó su abrazo, dejando caer suavemente su cuerpo sobre él, procurando en todo momento que su peso no le resultara demasiado molesto a Tezca. Su pregunta lo hizo descender la mirada, elevar su diestra y, los mechones que quedaban pegados por el sudor, los apartó suave y delicadamente, sin dejar de observarlo, ahora con una expresión más fiel a lo que sentía.

—¿Confías suficiente en mí, Tezca? ¿Incluso con esas inseguridades?
La mirada se mantenía en sus ojos, el cuerpo que tanto adoraba, todo... —No he confiado tanto en nadie como lo he hecho contigo... Nunca me han importado los amantes, nunca me han importado las personas, que sufrieran o no... Pero tú... — Hizo una pausa, apartando uno de los mechones que ahora estaba encima de su ojo. No quería hablar de Raigo, no en ese momento, todavía era demasiado delicado, sus sentimientos que lo hacían compararse con alguien a quien no soportaba... Pero tenía que encontrar un método de encontrarlo. —Cuando consiga ser más fuerte, llegar a lo más alto... me encantará tenerte a mi lado, sea o no a distancia, ¿me oyes?
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
