30-06-2026, 01:13 PM
Unos días antes del presente actual
Hace días que los Hijos del Ragnarok y yo cruzamos Mock Town y gran parte de Jaya para llegar al Veðrfölnir. Este descansaba solitario, sobre un mar en calma que lo acunaba con sus olas. La cubierta se había dejado consumir por el polvo y los percebes se comían gran parte del casco. La nave llevaba demasiado tiempo sin vigilancia y sin cuidados, a merced de saqueadores y maleantes. Por suerte, cuando llegamos, nadie se había atrevido a entrar en el barco. Habíamos tenido suerte una vez más.
Pero esta conducta se acabó. Veðrfölnir no pasará una sola noche más solo. A partir de ahora el barco siempre tendrá compañía. Gente que se encargará personalmente de su mantenimiento y de vigilar nuestra fortuna y pertenencias. Soldados que cuiden el perfecto funcionamiento del navío y de dar una señal de alerta en caso de peligro. Ahora que somos una gran banda pirata debemos profesionalizar nuestras incursiones.
Veðrfölnir era lo suficientemente grande para albergar a todo nuestro ejercito. No todo el mundo dormiría en una cama de seda y comería caviar y langosta, pero somos guerreros del mar, ¿No? Aquí todo el mundo se ha de acostumbrar a dormir en cuerdas sobre el palo mayor y desayunar, comer y cenar gachas y alguna que otra naranja para que no te dé escorbuto.
Para la llegada de Ubbe, que todavía se encontraba ausente cuando llegamos, lo quería tener todo a punto. Debíamos zarpar lo antes posible, así que tocaba ponerse manos a la obra. Junto a mis hombres, lo dejamos todo impecable. La cubierta brillaba bajo el Sol de la mañana como si le hubiéramos puesto barniz a la madres. Las grandes velas cosidas malamente con parches, pero funcionales para navegar. Los mástiles reforzados y el casco libre de parásitos. Todo estaba a punto. No teníamos carpintero para reparar los daños estructurales, es cierto. Pero el barco del Ragnarok volvería a zarpar hasta los confines del mundo una vez más.
En el presente
Día 82 de invierno del Año 17
Me encuentro ultimando detalles y revisando que todas las provisiones se encuentran en buen estado en la bodega. Me ayudan un puñado de hombres a contar, mientras yo muevo la carga pesada. Pese a ser el capitán, todos trabajamos a una en este barco, así es como se gana el respeto y la lealtad con tus hombres. -¿Crees que tenemos de sobra? Va a ser un viaje muy largo.- comento, mientras sostengo cajas cargadas con kilos de pescado y cebo. -Si los cálculos no me fallan tenemos de sobra, capitán.- responde. Las cajas caen en su sitio con gran estruendo. -Aún así, si consideras que sobran podemos enviar a...- le interrumpo. -Nada, déjate, confío en tu criterio.- le apoyo -Aunque si por lo que sea te equivocas, te pienso cenar a tí, ¡¡JARUL JUL JUL...!!- nos reímos varios de los hombres y nuestras carcajadas, crudas y ácidas frente a la amenaza se oyen por todo el interior del barco. Hombres metiéndose con hombres. Hombres felices.
Unos gritos cortan el hilo de las risotadas. No parecen en peligro, pero suenan agitadas. Nos ponemos en alerta rápido, y pillo la delantera para salir a cubierta deprisa. Pero una risa rompe con la tensión del momento. Una risa que ya conozco bien y no me canso de escuchar.
Salgo más tranquilo al exterior, a sabiendas de lo que me voy a encontrar. Una vez fuera, frente a mi, la bestia. Una montaña de músculos de ébano y un estilo indomable. Mi hermano, Ubbe, ha regresado. Se alegra un mundo al verme, con esa energía que lo caracteriza. De un bote se sube al barco y ahí toda la ilusión es indescriptible. -¿¡Qué donde ando, hijo de perra!? Llevo aquí días esperándote. ¡¡JARUL JUL JUL!!- río de plena felicidad, inflando mi pecho y rugiendo al viento. -Como ves, no he estado perdiendo el tiempo. No sé qué es eso de "faders", pero he reclutado a los mercenarios más crudos y chungos que he podido encontrar.- doy un rodeo con la diestra extendida, como si los presentara. El barco se ve más vivo que nunca, plagado de piratas de un lado a otro trabajando, bebiendo, jugando, peleando... -Una tripulación de verdad, hermano. No son los más fuertes, pero si los más aguerridos.-
Nos abrazamos con nuestro saludo habitual, un gesto que trasciende la sangre y los linajes. Nos agarramos con firmeza el antebrazo y con orgullo, cierro la frase. -...y muere con gloria.- pronunció con una solemnidad digan del momento, para cerrar con un abrazo fraternal. -Se te ha echado de menos, capullo. Lástima que no te hayas muerto en una cuneta, ¡Jarul Jul Jul...!- vacilo, bromeando. Luego me entrega metal y materiales para nuevo armamento. Cosa que se agradece hasta el infinito. -Cojonudo hermano. Todo lo que sea buena materia prima, se agradece-
Pasan las horas. Voy presentando al personal a su nuevo capitán. Todos se fascinan ante la presencia del joven Buccaneer. Más pequeño en tamaño, pero más cercano y extrovertido. Y aún así, tan denso en envergadura como yo. Charlamos de nuestras batallas y nuestras aventuras en la ausencia, hasta que acabamos en la cubierta de nuevo, está vez acompañados de un cuerno de cerveza y una lata de refresco de las que le gustan al mamahuevo este. -Toma, no sé si has leído esto.- le doy un periódico. No es antiguo, aunque tendrá unos días. Es el último número oficial. En él, señalizado con varios círculos de tinta negra, la noticia de unos juegos organizados por uno de los siete guerreros del mar -Vete preparando, hermano...- sonrío de medio lado. Luego le doy un sorbo al cuerno y me lo termino casi sin respirar. Tras eso, lo tiro violentamente hacia la nada y me giro al barco, hacia toda la tripulación. -¡Cabrones, levad anclas y soltad las velas!- y con una gran sonrisa, proclamo.
-¡¡NOS VAMOS A CONQUISTAR EL CIELO, PIRATAS DEL RAGNAROK!!-
Continuará...
